Mónica Oltra, suma y sigue

La vicepresidenta del Consell está sufriendo las consecuencias de una deficiente gestión de sus responsabilidades como titular de la Conselleria de Igualdad

Iñaki Zaragüeta

La vicepresidenta del Consell está sufriendo las consecuencias de una deficiente gestión de sus responsabilidades como titular de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas y de la inconsecuencia con su propia actuación personal cuando ejercía las funciones en la oposición.

Como titular del Departamento, no lo digo yo, se lo imputa la sentencia, actuó de manera «anómala... cuando eran plenamente conscientes de que el asunto ya estaba en manos de la Fiscalía». Una actuación totalmente diferente con la que había exhibido en el caso del centro de Segorbe, gestionado por monjas, que cerró sin justificación como después decidió el tribunal.

Respecto a la incongruencia personal en relación a otros tiempos, Oltra debería recordar su comportamiento con dirigentes del PP por causas bastante menos graves que las que nos ocupa. Sus camisetas, sus escraches, sus peticiones de dimisión resultan incoherentes con su empeño personal por proseguir en el cargo.

En fin, su fortaleza para mantenerse no proviene de la excelencia de su gestión sino del temor, a falta de la dimisión, que debe producirle a Ximo Puig que una destitución produzca consecuencias no deseadas. No quiero pensar que la idea ni siquiera se le haya pasado por las cabeza. Así es la vida.