Sánchez deberá oír a Feijóo

Independentismo, inmigración y extrema derecha son los retos

Iñaki Zaragüeta

Lo primero que hace una familia o una empresa cuando disminuyen los ingresos o existe un desfase económico en su balance, es rebajar los gastos, ver cuáles son los que se puede prescindir, hasta equilibrar las cuentas. Así fue en todas las crisis y así es en la actualidad donde, aunque no hayan disminuido las percepciones, la subida de los precios ha provocado un desequilibrio deficitario en los hogares.

Esto que parece tan sencillo de comprender y tan fácil de ejecutar, brilla por su ausencia en la política practicada por el Gobierno socio-comunista de Pedro Sánchez. En un momento en que la energía –gas y electricidad–, la ausencia de materias primas, de cereales y demás, el Ejecutivo solo piensa en aumentar los impuestos aun a costa de perjudicar a la economía doméstica de los españoles y en absoluto rebajar el gasto ni modificar y retrasar partidas como algunos de los 20.000 millones de euros para el Ministerio de Irene Montero o los 400 para un «bono cultural» destinado a jóvenes que cumplan 18 años en 2022, precisamente quienes acceden al derecho a voto. Eso sí, sigue habiendo 22 Ministerios más Presidencia, 1.200 asesores contratados a dedo por poner ejemplos sobresalientes en este aspecto. Con semejante escenario, me complugo la propuesta de Alberto Núñez Feijóo que expuso en su entrevista del domingo en LA RAZÓN al ofrecerse a Pedro Sánchez para protagonizar un pacto sobre el «gasto público político y gasto público burocrático, improductivo».

La oferta, por su transcendencia, posibilita a Pedro Sánchez una doble vía para salvar este escenario de gran complicación: liberarse de las exigencias, tan inoportunas hoy, de Podemos, Esquerra, Bildu y, a la vez, apostar por el viraje necesario de cambiar la política practicada hasta ahora de incremento del gasto corriente, de la deuda y del déficit. Así es la vida.