José Manuel Zapata: «Volvería ahora mismo a cantar en Ifema»

El tenor se muestra «muy tocado» por las duras críticas recibidas en el homenaje del viernes a los últimos pacientes del hospital de campaña e Madrid. «Es imposible cantar con una mascarilla», dice

José Manuel Zapata es tal como se le ve. Un tipo que corre cuando un amigo le pide ayuda. Es lo que hizo el viernes. Como un gamo se plantó en Ifema, que se preparaba para decir adiós a tantos días de lágrimas y tensión. Una amiga le pidió el favor de que fuera a hacerles un poco más llevadera la despedida a quienes habían sido pacientes muy pacientes de ese ya emblemático hospital de campaña. Y cantar así también en homenaje a los sanitarios. Al principio estaba, lo confiesa, un poco remolón.

Llevaba 45 días recluido sin cantar y no tenía la garganta para improvisar, pero lo pensó y dijo que sí. Se llevó el portátil bajo el brazo para tener música de fondo y aterrizó con sus deportivas. Cuando entonó el «Nessum dorma» de «Turandot», de Puccini, dice que no se enteró nadie. Ojo, no por falta de voz, sino porque los enfermos, los últimos, abandonaban el pabellón, y la ovación fue cerrada. Así que decidió darse una segunda oportunidad y regalarles a los presentes «Oh sole mío». Y ahí se despachó a gusto. Lo que no imaginaba es que desde las redes, nicho en demasiadas ocasiones de cobardes que se refugian en el anonimato, le iban a llover pedradas por estar demasiado cerca de los pacientes y cantar sin mascarilla: «Es imposible hacerlo con ella por una razón bastante sencilla, que el aire no vibra y no pasa», dice para quienes le han insultado por no llevar una.

Detrás de los móviles

Ha escrito en redes y se ha desahogado: «Solo vomitan palabras llenas de ‘‘vendetta’’. También los hacen los políticos de lo otros ‘‘bandos’’ que olvidan todas las cagadas que ellos mismos han organizado durante este desastre. Porque cuando ellos la lían lo hacen por apoyar ideales y al pueblo; cuando lo hacen los otros es electoralismo vil». Aterrizó en Ifema con las manos llenas de Cds, de su trabajo “Tango” porque quería agradecer a todos esos miles de sanitarios que día a día se están jugando la vida por cada uno de nosotros. “La otra historia es que aquello se convirtió en un gran acto de cierre del hospital de campaña y que cuando las imágenes mías cantando se hicieron públicas despertaron de su letargo a toda esa gente que está en hibernación detrás de sus móviles hasta que algo, algo que no les gusta o les parece bien, llama su atención para destrozarlo sin miramientos. Porque me he dado cuenta de que no se pregunta nada”, escribía en sus redes.

En el vídeo se ve que cuando acaba de cantar, una de las dos personas que tiene más cerca, en una silla de ruedas, le llama y él hace un gesto de acercarse, pero es su amiga enfermera quien está al quite: «Es un acto casi reflejo porque lo que yo sentí en ese momento fue pura congoja y emoción. Es un gesto que está en mi ADN, me acerco a ella porque yo estoy acostumbrado a abrazar. Y lo siento, pero es algo instintivo, animal. Es de los más emocionante que he vivido en mi vida». Confiesa el granadino que toda esta tormenta que le ha llovido encima le ha pillado sin paraguas: «No estoy acostumbrado. Lo he hecho con toda la buena voluntad. Y mira. Yo estaba absolutamente tranquilo porque he salido en 45 días solo dos veces de mi casa y como si fuera un personaje de una película de virus, tapado hasta las cejas. Me duele en el alma que se pueda pensar que lo he hecho por interés», se lamenta. A Zapata le escuece que en la paleta de colores de España estén solamente el blanco y el negro: «Coño, ¿y los grises, dónde?», se pregunta.

En su derecho

Le han tildado de aprovechado y de poner en peligro la vida de quienes se reunieron a su lado: «Yo simplemente soy humano y no hay que buscarle más vueltas al asunto. Canto porque es lo que sé hacer, pero jamás he pedido nada a ningún político de ningún partido, ni de un lado ni de otro, nunca. A nadie. Si podía llevar un poco de alegría y esperanza a la gente, ¿por qué no iba a hacerlo? Estaba en mi derecho. Y me sentí feliz y lleno. Qué tendencia a polarizar tenemos siempre».

Artista, cantante, padre, hombre al cabo “decepcionado con la política. Ni siquiera en las peores circunstancias, que son las que estamos viviendo, han sido capaces nuestros gobernantes de unirse en un abrazo. Qué egoísmo. Se lanzan unos contra otros. Que los que autorizaron el 8-M digan ahora esto... No nos lo merecemos. Yo no soy de ningún partido ni quiero nada de ningún político. Simplemente soy humano y no hay que darle más vueltas”, se lamenta al otro lado del teléfono.

No lo duda un momento cuando le preguntamos: “¿Que si lo volvería a hacer? Ahora mismo. ¿Dónde tengo que ir a cantar? Dime dónde y cuándo. Tenías que haber visto la cara de aquellas personas, la esperanza reflejada en sus rostros. No me arrepiento de haber cantado. ¿Por qué iba a hacerlo?Yo no lo he hecho por notoriedad. El dinero lo gano en otros sitios. Ahora, salí de allí como un pavo henchido de orgullo, pero por ellos, no por mí. Con lo bonito que ha sido y me lo están haciendo pasar muy chungo”. Durante este tiempo ha aprendido a disfrutar más el tiempo: “Me cancelaron todo y no tengo nada en perspectiva. Estoy escribiendo un libro, un libro que me refleja, que soy yo. A principio del encierro me agobié mucho, pero después fueron pasando los días y he aprendiendo a disfrutar del tiempo. No sé cuándo volveré a tener trabajo y a subirme a un escenario, pero lo de Ifema ha sido muy grande, de lo más grande que he vivido, de verdad”, se despide.