Cádiz, más “Habana chica” que nunca

Subidos al escenario del Teatro Falla y dentro de la programación del FIT, Rimini Protokoll repasará en “Granma” la historia cubana desde la Revolución de 1953 hasta nuestros días

Los trombones tienen un papel protagonista en "Granma"Christophe Raynaud de Lage Rimini Protokoll

Si a Cádiz se le llama “La Habana chica” por esa panorámica que recuerda a aquel Malecón cubano por el que desfilan los coloridos y clásicos descapotables, desde hoy la ciudad andaluza se acerca un poco más “La Habana de toda la vida”, a ese lugar que Rimini Protokoll exporta por el mundo con “Granma. Metales de Cuba”, el montaje que llega esta noche al Gran Teatro Falla (19:30 horas), dentro del Festival Iberoamericano de Teatro, para contar las últimas décadas del país caribeño, concretamente, desde la Revolución de 1953.

“Es mucha información la que vamos a mostrar”, ríe el creador Ricardo Sarmiento (1994), que defiende la “historia común” de Cádiz, y por extensión España, y Cuba. “La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz, La Habana con más salero”, que dice la canción. Suya es una idea capitaneada por Stefan Kaegi, uno de los tres directores de Rimini, que hace hincapié en una nación donde “siempre se han proyectado tanto los defensores de la utopía como sus críticos”, presentan. En esta ocasión, son cuatro jóvenes cubanos residentes en La Habana los que conducirán al público por un viaje por desde la Cuba revolucionaria hasta nuestros días.

Tomando como referencian esas cuatro familias y los intercambios generacionales entre nietos y abuelos, no siempre de acuerdo, la trama entrelaza las relaciones personales con las cuestiones sociopolíticas de hoy dentro de un país en constante cambio y poniendo sobre la mesa las diferentes sensibilidades, experiencias y proyecciones de futuro. “Tomamos la historia de Cuba para seguir escribiéndola desde el escenario”.

Y mientras todo ello sucedía, los integrantes de la función han aprendido a tocar el trombón: “Fue una idea de Stefan (Kaegi). Yo no estaba convencido, pero se empeñó para usarlo como teoría para desarrollar la obra, la teoría de que la Revolución fue una utopía que nadie se creía, pero que terminó resultando. Se hace una analogía con un proceso imposible y el logro de conseguir que gente que no sabe tocar los instrumentos lo consiga”, comenta Sarmiento desde los camerinos del Falla.

Entre recuerdos, notas y proyecciones de La Habana, “Granma” se intenta alejar de “la imagen de la Cuba del turista medio”. Ese visitante que se queda en la anécdota y en la “romantización”, dice, de la Revolución y no profundiza en su historia. Sobre el escenario no habrá mulatas ni ron ni puros, sino toda esa información de la que hablaba el creador que lleva a un fondo histórico “fuerte, profundo y doloroso porque hablamos de un proceso con tanto altos como bajos y que ahora busca enfrentarlos”.

Pioneros del teatro documental

El colectivo de directores teatrales alemanes Rimini Protokoll, fundado el año 2000, es uno de los pioneros y que más lejos ha llevado el llamado teatro documental, que tan influyente ha sido y sin el que no se entiende la evolución del teatro en nuestro siglo. Extraen su material de trabajo de la vida real y de situaciones concretas, poniendo siempre el acento en el aspecto humano dentro de determinadas coyunturas históricas, políticas y culturales. Sus puestas en escena son de un gran alcance artístico, eficaces y sorprendentes, con un uso exquisito de la tecnología.