Los catorce meses sin sexo de Gabino Diego

Sabedor de la importancia de las relaciones en una pareja, el actor, junto a Cecilia Solaguren, presenta en el Bellas Artes de Madrid una función sobre los entresijos de un matrimonio

Gabino Diego y Cecilia Solaguren protagonizan "Los mojigatos"Javier NavalPentación

Reconoce Gabino Diego que el sexo es “importante” en una relación, sin embargo, las circunstancias de la vida le han convertido en un “mojigato”. Tras nueve años de relación con el personaje de Cecilia Solaguren, el matrimonio no pasa por su momento más candente y, por ello, los dos actores abren el debate frente a los espectadores del Bellas Artes de Madrid. A mitad de camino entre la realidad, el descaro y la ternura, “Los mojigatos” proponen un juego escénico que profundiza en las razones que han llevado a la pareja hacia una sequía sexual que ya se extiende hasta los catorce meses y, a la vez, se van abriendo diferentes melones que abordan desde las dos perspectivas de sus protagonistas: el #MeToo, el empoderamiento de la mujer, los nuevos estatus de libertad, abusos infantiles, impotencia masculina...

“¿Dónde están las líneas rojas de la nueva seducción? ¿Como sustituir los viejos códigos caducos sin convertirse en unos “mojigatos”? ¿Cómo hacer el amor con plenitud en una relación equilibrada y libre? ¿Sabremos afrontar esa necesaria renegociación de género?”, se pregunta Magüi Mira, directora del montaje.

Cuenta Diego, Jaime encima del escenario, que todavía se encuentra “confundido” por la situación. No termina de acostumbrarse a la nueva y extraña normalidad: “Es todo muy raro, pero verlo con optimismo, además de dar gracias por el trabajo”, explica el actor. También defiende que la obra, escrita por Anthony Neilson y estrenada en el Royal Court de Londres en 2018, “habla de este momento que estamos viviendo, donde ya no sabemos cuál es el límite. El hombre, por otro lado, está perdido y no sabe cómo actuar en muchas ocasiones”, dice en referencia a su papel.

La sociedad ya no busca al “macho ibérico” y en ello se para la función. Cuando Jaime besó a una chica por primera vez eran los tiempos de “Instinto básico”, cuando ese prototipo encarnado por Michael Douglas, el del tipo duro, era lo buscado. “Ahora eso ya no mola”, añade Gabino Diego: “A los hombres no nos han enseñado a conocer a las mujeres, ni al revés. Es una signatura que debería estar antes que las Matemáticas, conocer los cuerpos. Todos distintos, pero iguales”.

El refranero aconseja lavar los trapos sucios en casa, pero en “Los mojigatos” no es así, Jaime y Cecilia buscan la complicidad del patio de butacas. “El espectador es un terapeuta” para un intérprete que reconoce no tener la fórmula perfecta para una buena relación: “Yo considero que el sexo es importante, pero que cada uno lo lleve como pueda. No tengo que meterme en la mente de todo el mundo, hay mucha cosa rara y muchos tipos de personas. En una pareja todo debería estar permitido mientras no se falte el respeto y las dos personas estén de acuerdo”.

Pero Gabino Diego no quiere ser “psicólogo de nadie”: “Yo no sé qué es lo que se busca. Nunca lo he sabido. Cuando era pequeño le recitabas una poesía a una chica y, de repente, no gustabas, gustaba otro que no era así. Entonces me preguntaba qué era lo que querían las mujeres, algo que sigo sin saber. Es de lo que habla la función −continúa−. Si tuviéramos una respuesta, quizá, esta obra ya no existiría. Del mismo modo que la mujer tampoco lo sabe. El secreto está en la generosidad”.

También explica el actor que los nuevos tiempos y las nuevas formas de encontrar pareja le cogen mayor: “A mis 54 años, he crecido y he ligado de otra manera. No sé cómo funciona todo esto. Es todo más inmediato. Ya la gente no puede ni ir a comprar, quiere que se lo manden a su casa y así todo... No me gusta porque nos va haciendo más robots. Es como ir al teatro, quieres ir para ver a gente sufriendo y alegrándose encima de los escenarios, que es algo que no ha cambiado, y el acto sexual tampoco. Ha variado la forma de llegar a ello, pero lo demás se hace igual que cuando estábamos en las cavernas. Debemos encontrar el lado positivo a la inmediatez, pero creo que se pierden cosas y me parece que a veces hay que ir más despacio”, cierra Gabino Diego.