Así es “La serpiente”, el último éxito de Netflix

La plataforma estrena, junto a la BBC, la historia real del espía y sicario Charles Sobhraj

En "La serpiente", el actor francés Tahar Rahim da vida al espía y sicario Charles Sobhraj
En "La serpiente", el actor francés Tahar Rahim da vida al espía y sicario Charles SobhrajLA RAZONLA RAZON

Celosas como nadie de sus números y sus matemáticas dinámicas de visualización, el aire se torna extraño cuando las plataformas de «streaming» se encuentran con un fenómeno inesperado. No es algo exclusivo de la televisión que ya no se ve en la televisión, sino que ha ocurrido recientemente con series como «La casa de papel» o «Señoras del hampa», cuya repercusión en eso que hemos convenido en llamar «audiencia social» va más allá de los audímetros tradicionales o de los estudios de mercado. De vez en cuando, por motivos que si se pudieran materializar dejarían de ser útiles, una ficción se populariza de la noche a la mañana y consigue hacer «clic» en los espectadores.

Algo así ha ocurrido con «La serpiente», producción de la BBC estrenada en Netflix el pasado 2 de abril y que se ha convertido en un fenómeno ciertamente difícil de estudiar. Protagonizada por Tahar Rahim («The Mauritanian»), la serie adapta la (infame) vida y obra de Charles Sobhraj, un sicario embaucador que se le escapó a la Interpol durante más de tres décadas.

Pantalones de campana

No es el único, puesto que su argumento no puede ser más dramáticamente enrevesado y digno de una adaptación de este calibre, pero sí uno de los mayores aciertos de la serie es su estética. Más allá de las hombreras, las solapas anchas y los pantalones de campana, la serie creada por el belga Hans Herbots y el inglés Tom Shankland («The Children») juega también en ese crisol de culturas que era el sur de Asia a mediados de los setenta e intenta trascender la prostituida nostalgia en favor de un homenaje mucho más digno: en su apartado técnico, la serie no solo imita el grano de las películas producidas en la época, sino que se sirve también de los manierismos propios de De Palma o Lumet para que los planos y «zooms» también nos transporten a esa época.

¿Quiere decir todo esto que el nuevo éxito de Netflix podría haber sido producido por un algoritmo al que le gustara mucho el cine «pulp»? Puede, pero el resultado como producto de entretenimiento masivo y de consumo demandante es incontestablemente setentero. Gracias a sus ocho capítulos de poco menos de una hora, «La serpiente» recoge esa tradición vacía del «anti-héroe» que tan bien había dejado sin sucesor el Wagner Moura de «Narcos» y cuenta la historia de uno de esos «hombres más buscados» con los que, por momentos, querríamos hasta compartir un café. El Sobhraj de la vida real, eso sí, estuvo relacionado con al menos 12 asesinatos y jamás se ha arrepentido de ninguno. En sus propias palabras, por las que ha cobrado una cantidad indecente, aquellos crímenes le permitían «vivir sin preocupaciones».

Por qué verla

La ambientación. Huyendo de la nostalgia barata, «La serpiente» no solo parece de los setenta, sino que luce como de esa época.
El montaje. A medio camino entre Quentin Tarantino y José Padilha, la serie avanza de manera frenética en el tiempo.
Tahar Rahim. Después de brillar junto a Jodie Foster, el actor francés aprovecha el regalo en forma de papel.