“La casa de papel: parte 4”: La guerra estalla en el Banco de España

Hoy se estrena la ansiada cuarta temporada de la serie de Netflix, en una entrega con aún más acción y que pondrá a los personajes ante una nueva amenaza

Miguel Herrán (izda.), Esther Acebo y Jaime Lorente, en "La casa de papel"
Miguel Herrán (izda.), Esther Acebo y Jaime Lorente, en "La casa de papel"TAMARA ARRANZ

No hay sentimiento tan provocador y revolucionario como el del deseo. Es una emoción con tanta potencia que, con tal de saciarse, es capaz de atrapar la cobardía hasta esconderla. Aquel que desea es curioso y, antes de satisfacerse, le es necesario llenarse de valentía. El deseo puede ser sexual, también intangible, incluso puede llegar a hacer estallar una guerra de la misma manera que después ansiaría terminarla. De lo que no cabe duda es que esta mezcla de caprichos emocionales está cosida al mono rojo de cada personaje de «La casa de papel» desde el principio de la serie. Tokio, Río, Denver, Estocolmo, Lisboa, Palermo, Bogotá, Nairobi y el resto de la banda tienen personalidades completamente diferentes. Sin embargo, son la valentía y el deseo por que el plan del Profesor salga al pie de la letra lo que tanto les complementa.

Hoy se estrena la ansiada cuarta temporada de «La casa de papel» y explica Esther Acebo que su personaje, Estocolmo, «ha demostrado ser valiente desde el principio de la serie, cuando decide cambiar radicalmente su vida por amor y por buscar su propia felicidad». Pero la actriz también confiesa que en esta nueva entrega «todos están sometidos a mucha presión y esto saca lo mejor y lo peor de cada uno», continúa, «en el caso de Estocolmo, pone aún más de manifiesto su deseo de cumplir el objetivo y poder salir de allí cuanto antes, y eso le obliga a sacar todo el valor que lleva dentro». Y es que la tercera temporada dejó el atraco en el Banco de España en un punto complicado: Nairobi (Alba Flores) recibió a traición un disparo y el Profesor (Álvaro Morte) se hundió cuando la policía le hizo creer que habían ejecutado a Lisboa (Itziar Ituño).

Alba Flores (izda.) y Esther Acebo, en una escena que cerró la tercera temporada de "La casa de papel"
Alba Flores (izda.) y Esther Acebo, en una escena que cerró la tercera temporada de "La casa de papel"Netflix (nombre del dueño)

Pendiendo de un hilo

A partir de ese punto de riesgo, los personajes se desenvuelven durante la cuarta parte intentando no dejarse llevar por sus emociones, indudablemente a flor de piel. El desquicio de Palermo (Rodrigo de la Serna) se dispara, la serenidad del Profesor se paraliza, los traumas atormentan a Río (Miguel Herrán), la injusticia hace más fuerte a Tokio (Úrsula Corberó) y a Denver (Jaime Lorente) se le hace más complicado contener su ira. Más aún cuando ve pender de un hilo su relación con Estocolmo. Explica Acebo que «el temor y el nivel de presión les va a jugar una mala pasada» a su personaje y el de Lorente. «En estas circunstancias, cada cual intentará actuar de la manera que considera más correcta posible, pero quizá sean diferentes entre ellas», explica la actriz, y afirma que «sí, van a encontrar bastantes conflictos en su relación en esta cuarta parte». Y es que a la bala de Nairobi, al sufrimiento del Profesor y a la presión policial se le suma una nueva amenaza. Habrá más acción, sangre y tiros que nunca porque, esta vez, el peligro acecha desde dentro del atraco: Gandía (José Manuel Poga) es el guardaespaldas del Gobernador del Banco de España y, siendo rehén, conseguirá deshacerse de sus esposas para convertirse en un peligro mortal para la banda. Por tanto, el deseo intrínseco de los personajes se ve por primera vez verdaderamente amenazado por un gran enemigo: el miedo. Acebo cree que este sentimiento «puede ser útil para ponernos en estado de alerta, para poner atención plena en algo». Y esta idea la extrapola a la realidad excepcional que vivimos: «Si en vez de ocuparte de ello, te preocupas, el miedo puede ser una emoción tóxica que paraliza».

Acebo se identifica con algo que escuchó una vez: «Que “La casa de papel” es como el fútbol, hay dos equipos, policías y atracadores, una equipación, el mono rojo, un himno, “Bella Ciao“, y un escudo, la careta de Dalí». Explica que la serie «es un cóctel de cosas. Por un lado, es una producción muy completa con un guión cargado de emoción. También pienso que la historia ha llegado en un momento en que la gente tenía ganas de tener referencias revolucionarias y la serie tiene una simbología». Tanto es así, que en esta temporada no cesan los guiños hacia temas de discusión social: con una apelación suave a la eutanasia, la ficción no deja atrás su perfil feminista. Opina Acebo que «no hay ningún personaje femenino que destaque, cada uno tiene su momento y su lugar». Sin embargo, sí le parece «importante que a las mujeres se les de el lugar que merecen, es necesario que tomen parte en la historia de forma activa, no simplemente acompañando a los personajes masculinos, y me hace muy feliz interpretar a un personaje que así lo hace», concluye.

Imagen de la cuarta parte de "La casa de papel"
Imagen de la cuarta parte de "La casa de papel"Tamara Arranz RamosAP