Carlos Latre: «Yo no corro ni delante de la Policía»

El actor e imitador se estrena en el Teatro Romano de Mérida con «Golfus de Roma», el mítico musical de Sondheim

Carlos Latre, en Mérida
Carlos Latre, en MéridaJero MoralesFestival de Mérida

Eduard Fernández nos dijo en el cine que «El hombre de las mil caras» era Francisco Paesa, pero, si Carlos Latre se define como tal en las redes sociale le creemos a él. Cuesta asegurar que el escurridizo ex agente secreto español tuviera más registros que el imitador. Lo demuestra en cada actuación. Da igual que esté en «El hormiguero», que en Instagram, que encima de un escenario, puede ser Latre o puede ser Winnie de Pooh, Florentino Pérez, el alcalde Almeida o el que le plazca. Llega a todos o «casi», dice, todos los personajes. Sin embargo, en esta ocasión cambia de «zona de confort». «Por primera vez», no habrá más voces que la suya en «Golfus de Roma», el mítico musical de Sondheim que desembarca hoy (hasta el 8 de agosto) en el Teatro Romano de Mérida y que abrirá temporada en La Latina (Madrid).

–¿Cómo mata el tiempo en verano?

–Con los Juegos. Me gustan, soy seguidor. Fútbol, triatlón, natación... Lo que toque.

–¿En qué disciplina olímpica le hubiera gustado participar?

–Fútbol, tenis o golf. He hecho mucho deporte toda mi vida. He sido hasta entrenador de fútbol. Y ahora sigo haciendo, pero lo que no me gusta es correr.

–Eso es de cobardes.

–Correr ni delante de la Policía. Pero sí hago cardio, fuerza, tenis, pádel surf... Lo que sea con tal de que me mantenga despierto y equilibre lo mucho que me gusta comer, el vino y los restaurantes. Si fuera por esto, estaría desbordado. Hago deporte por compensar.

–¿Y qué me cuenta de «Golfus»?

–Que es el musical más divertido de la historia, pero modernizado. Poco se va a parecer al del 93 de Mario Gas y Gurruchaga. Tiene algo del de Nathan Lane de Broadway.

–Hace de Pseudolus, ¿quién es?

–Uno de esos personajes que tanto me gustan: un pillín, un jeta adorable, divertidísimo, un hombre que ansía la libertad, un genio que podía salir de la lámpara de Aladín.

FOTO: Jero Morales Festival de Mérida

–¿Hay jetas buenos?

–Todos son buenos. Cuando dices «jeta» ya tiene un poco de sorna.

–Tenía otro concepto de los caraduras.

–Es que los hay muy divertidos. Son personajes que se buscan la vida, pero tienen buen fondo y buen corazón y buscan sobrevivir. Aquí Pseudolus es un esclavo que busca la libertad a través de ayudar a Hero.

–¿Qué voz tiene Pseudolus?

–No hay nada. Van a ver a un Latre diferente. Es la mía.

–Eso es nuevo.

–Es la primera vez que hago un personaje que me saca de mi zona de confort.

–¿Y cómo es su voz?

–Todos tenemos mil voces en una y mil formas de hablar, pero no nos paramos a pensarlo. Esta es mucho más alegre y aguda. Divertida, histriónica, más rápida en la dicción, más fluida...

–¿Da vértigo debutar en Mérida?

–Muchísimo. Es la misma sensación de cuando entras al Coliseo romano y eso que yo tengo una historia muy ligada a Roma porque me crie en Tarragona. Viví rodeado de la Tarraco de hace siglos. Ahora me reencuentro con esas vivencias.

–¿Impresionar tanto como entrar en el Bernabéu?

–Exacto, esto también es un gran estadio.

–¿Fue usted el de los audios de Florentino?

–No, pero me han dado mucho juego. Se me ocurrió parodiarlo y en un día se hizo viral.

–Es que le dio hasta a Winnie de Pooh.

–A todos. Al final quería buscar el surrealismo. «La que has liado», me decían. Espero que Florentino se lo tome bien. Igual que Julio Iglesias, que cada día tiene un meme y me consta que le divierte mucho. Pero Florentino está por encima del bien y del mal.

–¿Es de hacer bromas telefónicas?

–No suelo. Al principio las hice, pero no me gusta que el otro esté indefenso.

–¿Le piden que las haga?

–Bueno, tengo la gran suerte de ser un personaje querido. Me saludan, me abrazar y me piden que les haga un personaje concreto. Hasta los Reyes me dijeron que tenían su personaje favorito.

–¿Quién?

–Ferrán Adriá, que cocinó en su boda. Felipe y Letizia siempre son muy amables conmigo, incluso han roto el protocolo para saludarme. Además, el Rey y yo cumplimos años el mismo día.

–¿La voz de qué personaje se le ha resistido?

–Muchos. Las mujeres siempre me cuestan más. La nueva hornada de políticos también es complicada. Pablo Iglesias no es fácil y a Rivera nadie le imita. Eran bastante planos. Tampoco hay una buena imitación de Arrimadas y Ayuso es muy complicada de imitar.

–¿Y no sufre trastorno de personalidad?

–Algunos personajes te poseen. Los sientes tanto que acabas utilizando sus voces cuando estás solo. Te invaden. Ahora sueño con las canciones de «Golfus».

–¿Cómo se cuida la voz?

–El gran secreto es que no tomo hielo, ni cosas muy frías, intento descansar y siempre llevo un pañuelo en los aviones o trenes. Los aires acondicionados te matan.

–¿Copas sin hielos?

–No tomo copas. Mi religión es el vino, champán o cava como máximo.