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“Ali y Ava”: al compás de una segunda oportunidad

Clio Barnard firma un tierno retrato musical de la Bretaña obrera

Clio Barnard dirige "Ali y Ava", ya en cines / AVALON
Clio Barnard dirige "Ali y Ava", ya en cines / AVALON larazon

Cuenta Clio Barnard, voz propia y distinguida del cine social británico (dirigió la siempre recomendable «The Selfish Giant» hace unos años), que la idea original para «Ali y Ava», en realidad, surgió del estudio de dos amigos : «Todo comenzó a través de mi encuentro con una mujer llamada Rhea, durante el rodaje de una película. Ella fue la inspiración para el personaje de Ava. Y también de un hombre llamado Hasan, al que conocí rodando mi ópera prima. Se me ocurrió imaginar cómo sería un encuentro entre ambos, en qué pensarían, qué ocurriría». Lo que la realizadora deja en «encuentro», desde una habitación llena de «storyboards» y tratamientos de guion que obedecen a su alta demanda (acaba de rodar la serie «La serpiente de Essex» con AppleTV+), es en realidad una pequeña joya contextual de la Inglaterra obrera, esa que trabaja en Leeds pero tiene que dormir en Bradford y sus aledaños, más conflictivos, más pobres y, sobre todo, más abandonados a su suerte.

«Los edificios y la decadencia estaban ya ahí, en el rodaje. Pero no me interesaba quedarme con eso, quería representar la zona de un modo más amable, más real, alejándome del sensacionalismo. Para ello me asesoré con Kamal Kaan, que se sumó como consejero de guion y me ayudó a entender la realidad de los barrios con gente de ascendencia bangladeshí, india o pakistaní», explica la directora. Así, «Ali y Ava», además de un drama romántico sobre una profesora de parvulario y un buscavidas metido a recaudador de alquileres que se encuentran sin buscarse, es también un sesudo estudio sobre las segundas oportunidades. Esas que van más allá de la coyuntura, del pasaporte o del bagaje emocional y los gustos musicales de cada cual.

Adeel Akhtar y Claire Rushbrook en "Ali y Ava", dirigida por Clio Barnard
Adeel Akhtar y Claire Rushbrook en "Ali y Ava", dirigida por Clio Barnard AVALON

Obrerismo musical

Todo ello, en apoteosis de la química actoral, está construido por Barnard desde la velocidad en el montaje y, sobre todo, gracias a la relación más allá de lo interpretativo que aparece entre Adeel Akhtar y Claire Rushbrook, sus protagonistas. Creo que ambos son actores extraordinarios, pero que aquí dieron incluso un poco más de sí. «A Adeel Akhtar lo conocí en 2016, y habíamos hecho muchos ensayos, muchas lecturas de los guiones. Y luego hicimos un cásting, una especie de prueba de química con varias actrices hasta que dimos con Claire Rushbrook. La prueba, de hecho, era improvisar la escena en la que ambos actores bailan, cada uno con música distinta, y cascos puestos. En cuanto les vi juntos sabría que funcionaría, porque surgió la chispa», explica emocionada la realizadora, que para su última película quiso contar con temas de Sammi Smith, The Specials, los Buzzcocks o Bob Dylan, e incluso un concierto de piano de Rachmaninoff: «De hecho, el padre de mi amiga Rhea sí cantaba realmente canciones independentistas irlandesas en bares. A eso se sumó que Adeel es un loco de la música, por lo que empezamos a intercambiarnos canciones, a probar qué funcionaba mejor. A nuestro productor no le hizo mucha gracia por el tema de los derechos, pero fue muy divertido», completa.

Así, a ritmo de dance y de folclore, «Ali y Ava» es, en palabras de su directora, «una película que te deja con ganas de salir bailando del cine». Y se despide Barnard, sobre el paso de la película por festivales tan importantes como el de Toronto: «Me enorgullece la universalidad que ha podido alcanzar. Y creo firmemente que cuando excavas lo suficientemente profundo, acabas encontrando la raíz, si es que esa metáfora no es demasiado cursi. Creo que todos nos hemos enamorado alguna vez, y ahí está la identificación de la película». Lejos del tono «feel good» que podría esconder la frase, lo cierto es que la película cumple con su eslogan y, además, enternece.