Cultura

Descifran las cartas prohibidas entre María Antonieta y su “tierno amigo”

Un estudio que comenzó en 2014 ha descifrado el contenido censurado de la correspondencia entre la reina de Francia (esposa de Luis XVI) y su amante, Axel de Fersen, un diplomático que murió linchado en las calles de Estocolmo

Una de las quince cartas conservadas de la correspondencia entre María Antonieta y su supuesto amante, Axel de Fersen
Una de las quince cartas conservadas de la correspondencia entre María Antonieta y su supuesto amante, Axel de FersenLa Razón

Era reina de Francia y esposa de Luis XVI, pero eso no era ningún impedimento para que María Antonieta tuviera sus escarceos más allá del compromiso ante Dios (y su marido, claro). Tampoco es que pille por sorpresa el romance extramarital de la noble, pues las habladurías han estado ahí desde que conoció a Axel de Fersen en la Ópera de París en 1779.

De hecho, la leyenda cuenta que cuando el diplomático murió linchado por el pueblo sueco, en las calles de Estocolmo, en 1810, agarraba con fuerza un reloj con las iniciales de ambos. Este objeto, junto a las cartas que se intercambiaron durante la Revolución francesa y un mechón de la reina, fue lo único material que salvó de una relación furtiva que algunos han querido ver como platónica e imposible y que otros aseguran que dieron un paso más y que no solo se quedó en las mentes de ambos.

Retrato de María Antonieta (1778)
Retrato de María Antonieta (1778) FOTO: La Razón Archivo

Y para resolver ese debate histórico, aparecen ahora las investigaciones (abiertas desde 2014) sobre las misivas entre María Antonieta y Fersen, que si bien en junio de 2020 se desvelaba el contenido de quince de ellas, ahora se ha podido conocer qué había debajo de los tachones: “Tierno amigo, amado, locamente...”. Son algunas de las palabras escondidas durante años en el archivo de la familia Fersen y que ahora se guardan en los archivos franceses.

De las quince cartas, ocho han sido “redescubiertas”, como publicaba recientemente la revista “Science Advances”, que también apuntaba que el análisis de la tinta sugiere que fue el propio von Fersen el hombre que censuró las palabras de la reina. Así, los autores del estudio no se atreven a sacar conclusiones definitivas sobre los enamorados, aunque sí se afirma que “la relación es bastante obvia”, aseguraba Anne Michelin, responsable del trabajo del Centro de Investigación de la Conservación en Francia. “Las cartas son solo un aspecto de esta relación, y los sentimientos que expresan en sus escritos pueden haber sido intensificados por la crisis que los rodea”, continúa la experta.

Para llegar hasta el fondo de los escritos, los investigadores utilizaron un método llamado espectroscopia de fluorescencia de rayos X (XRF), un escáner que dirige los rayos X a la imagen excitando los átomos que están presentes en la tinta, que luego emiten longitudes de onda únicas que permiten identificar qué átomos están presentes en cada píxel. A continuación, pueden crear una serie de imágenes en las que los píxeles solo se rellenan si existe una determinada longitud de onda, que corresponde a un elemento específico (cobre, zinc, hierro).

De esta forma, se ha descubierto que tras algunos de los borrones había palabras como “amour” (“amor”) o frases como “ma tendre amie” (“mi tierno amigo”); “pour le bonheur de tous trois” (“para la felicidad de los tres”) y “non pas sans vous” (“no sin ti”). Sin embargo, el método no ha funcionado para recuperar la escritura censurada en siete de los documentos porque la tinta original y la de “borrado” tenían una composición “muy similar”, lo que hizo “imposible” leer las palabras de debajo.

Escaner XRF que analiza la carta de María Antonieta a Fersen, fechada el 26 de septiembre de 1791
Escaner XRF que analiza la carta de María Antonieta a Fersen, fechada el 26 de septiembre de 1791 FOTO: CRC

Con parte de la relación al descubierto, el siguiente objetivo del estudio fue averiguar quién censuró la correspondencia, donde la principal hipótesis era que el censor, probablemente, fuera alguien de la familia de Ferson, “quizá para preservar su reputación”, como su sobrino nieto. Pero la Historia cambió cuando los investigadores analizaron a fondo la tinta de las redacciones.

Así, muchas de las cartas que supuestamente fueron escritas por María Antonieta eran, en realidad, copias del puño de Fersen. Una práctica común en ese momento para el mantenimiento de registros, pero también podría haberlas copiado por “razones políticas”: si la reina encriptaba sus palabras el diplomático sueco pudo haberlas copiado mientras las traducía. “En tiempos de crisis, por su seguridad, era necesario que no se pudiera identificar a los autores de las cartas”, explica Michelin. La composición de las tintas era la misma: “La coincidencia fue demasiado grande”.

Lo que ahora queda en el aire es por qué Fersen no se deshizo de los papeles, sabiendo que podían significar un problema para él: “Quizá esta correspondencia fue importante para él por razones sentimentales o por estrategias políticas”, asegura la investigadora. De hecho, si Fersen es el censor, se “explicaría por qué no se pudieron leer las últimas letras”.