«La literatura es una herramienta para resolver las dudas que los historiadores no pueden»

Javier Sierra comenta el vínculo de España con la leyenda del grial en el Hay Festival de Segovia

Javier Sierra comenta el vínculo de España con la leyenda del grial en el Hay Festival de Segovia

Javier Sierra ganó la última edición del Premio Planeta y desde entonces su vida se ha convertido en una carretera. El novelista de “La dama azul”, que el autor ha recuperado este mes aprovechando el veinte aniversario de su publicación, participó en el Hay Festival de Segovia con una charla sincera sobre los pasos y el método que sigue cada vez que afronta el reto de escribir una nueva historia. Sierra tomó de partida su último libro, “El fuego invisible”, para enseñar el recorrido que sigue para documentarse y cómo encontró la inspiración, la leyenda, que le condujo a esta novela. “Para mí la literatura es una herramienta para resolver las dudas que los historiadores no pueden. Te permite poner en contacto o conectar situaciones y personajes que los historiadores no podrían, a pesar de que albergaran sospechas de que pudieron conocerse, porque carecen de documentación”.

Sierra, que durante el último años ha visitado más de cincuenta ciudades y arrastra ya 87.000 kilómetros, proyecta en una pantalla fotografías, referencias, artículos de periódicos que le ayudan a introducir al lector en una de las leyendas más famosas y la que late en su obra: el grial. Para eso se retrotrae en el tiempo, retrocede hasta unos años antes de que Chrétien de Troyes, y, en concreto, repara en una iglesia del Valle del Bohí, un templo románico donde se conserva un friso en el que se ha representado a la Virgen sosteniendo un cuenco del que irradian unos rayos de luz. Es un cuenco tan sagrado que no puede tocarse directamente con la mano. “Existen testamentos en la zona sobre el ajuar doméstico y la pieza más preciada era la escudilla que en aquel tiempo se llamaba grafal”. Sierra sonríe y, ante la audiencia, aporta las claves topográficas que rodean este mito: "Cuando comienzo a investigar descubro que existen un montón de pueblos de nueva fundación, creados durante la reconquista, que reciben nombres griálicos, como que se llama Calcena, que viene de “Cáliz de la cena!; graus, que también tiene su origen en el grial”.

Después comenta una historia que ha perdurado en la zona y que está relacionada con la catedral de San Pedro en Jaca: “refiere la llegada del grial a los Pirineos, que dice que fue un objeto traído de Tierra Santa en época de Sixto II, cuando roma perseguía a cristianos. Este Papa pone a salvo tesoro de la iglesia, una de estas joyas es el cuenco que había traído San Pedro desde Palestina. Estos tesoros los deja uno de sus diáconos, que se llamaba Lorenzo y es de Huesca, en su tierra. Es objeto fue protegido en varios templos y uno de ellos fue la catedral de Jaca”. Javier Sierra cuenta cómo, desde este sitio, el grial viajará a San Juan de la peña, luego a Zaragoza, después a Barcelona, hasta terminar en Valencia, que es la pieza que hoy muchos contemplan así. El motivo de que esta historia haya tenido más difusión en Europa que en España tiene una explicación para él: “Nosotros nunca tuvimos una estructura de trovadores tan fuerte como la que existió en Francia.

Estos, además, se marcharon allí y esta narrativa se cultiva desde este país. Aquí, en la península, es donde se gesta la historia, se acuña la palabra grial y se exporta”. Y, aunque España perdió la propiedad de este relato, en cambio, obtuvo otra ventaja. “Durante la época de la reconquista, los reinos cristianos concentrados en el norte de la península eran pequeños y débiles. Uno de los motivos que impulsa a recuperar los territorios perdidos y porque España era el depósito del grial”.