«La resistencia»: Verdades que duelen

Israel Elejalde dirige esta obra de Lucía Carballal, una pieza surgida con la I Beca del Pavón Kamikaze que llega a los escenarios de Canal para enfrentar a una pareja de escritores

Israel Elejalde dirige esta obra de Lucía Carballal, una pieza surgida con la I Beca del Pavón Kamikaze que llega a los escenarios de Canal para enfrentar a una pareja de escritores.

En la misma línea sobre la que la escritora romántica Amantine-Aurore Lucile Dupin –nombre real de George Sand (1804-1876)– firmaba aquello de «no ames a quien no admires» y «el amor sin admiración es solo amistad», Lucía Carballal (Madrid, 1984) se obsesionaba con una pregunta: ¿cuál es la relación entre amor y admiración? «En distintos momentos de mi vida, en relación a las parejas que he tenido e incluso hablando con mis amigos, he sentido la necesidad de ahondar en cómo se relacionan estos dos conceptos», cuenta una dramaturga que levantó el texto, «La resistencia», impulsada por la I Beca de Dramaturgia Contemporánea del Pavón Kamikaze –compartida con Antonio Rojano–. Fue por ello que Israel Elejalde (Madrid, 1973) llegó de los primeros a la pieza y «al día siguiente de entregarlo –recuerda Carballal– me llamó: “Lo he leído y tengo que dirigirlo. Haz lo que quieras, pero yo quiero hacerlo”, me dijo». Así que la autora encantada, «me generaba mucha curiosidad que se hiciera cargo».

Así surgió un montaje que, sorprendentemente, llega ahora a los escenarios de Canal (Sala Verde) para su estreno. Pero esa pregunta no es para la autora, sino para el miembro del cuarteto directivo del teatro de la calle Embajadores.

–Sabiendo que la beca no implica ningún compromiso de escenificación en su teatro, ¿cómo es que no lo estrenan ustedes?

–Porque estábamos preparando la programación de este curso y nos llamaron para ofrecernos esta posibilidad. Y a nosotros, que siempre vamos bastante ahogados, no nos viene nada mal asociarnos, como en este caso, con los Teatros del Canal.

Dos escritores desiguales

Y de esta forma Carballal, Elejalde y los centros de la Comunidad de Madrid unieron sus caminos con «La resistencia». Una pieza en la que la autora se cuestiona «hasta qué punto es necesario admirar para amar o cómo de importante es la admiración de tu pareja para poder estar en el mundo, si es posible estar en una relación en la que no sientes que la otra parte te admira profesionalmente», explica la madrileña.

Mónica (Mar Sodupe) y David (Francesc Garrido), ambos escritores, han sido amantes durante mucho tiempo, pero ha llegado la hora de oficializar su situación «a pesar de que existan diferencias entre las dos posturas», aclaran. Él se siente cómodo en su vida profesional y personal, solo le importa que la quiere y que van a iniciar una nueva etapa juntos. No hace falta hablar nada más para este autor de éxito –reconocimiento que no posee Mónica–. No cree necesario poner las cartas sobre la mesa. Sin embargo, es lo contrario al pensamiento de ella, que intuye que debajo de toda esa apariencia de relación feliz y equilibrada se esconde una mirada de una sutil superioridad. Por ello Mónica se sienta frente a David y le obliga a decirse las cosas a la cara. «Incluso a riesgo de que eso transforme la relación», apunta Carballal. «Necesita hablar porque siente que esa mirada desequilibrada está haciendo mella en ella, en su carrera y en la relación».

El inevitable eco feminista

Una situación que se hace eco del feminismo «inevitablemente», confiesa la autora, que reconoce que no era su prioridad durante la escritura: «Los dos personajes se preguntan si esta mirada tiene que ver con el movimiento que existe en la calle, pero lo interesante es que cada uno lo interpreta a su manera. David considera que la situación, su éxito, no tiene nada que ver con ser un hombre, aunque Mónica no está tan segura. Para una mujer es difícil discernir qué parte de responsabilidad tiene su género en el devenir de su profesión, ni de cuál es la responsabilidad de un sistema injusto», reconoce Carballal frente a un Elejalde que, pese a ver a ambos personajes «bastante modernos como para caer en el machismo», sí reconoce que puede existir cierta lacra heteropatriarcal del pasado.

Por eso el director se detuvo ante «La resistencia», «porque es como esa tiza que se aprieta fuerte contra la pizarra». Un chirrido insoportable «sin el que esto no tendría sentido. Vamos al teatro para salir con dudas y no para volvernos a casa llenos de certezas, que para eso está el fútbol», afirma contundente.

Se resisten Carballal y Elejalde a no incomodar con su teatro. La primera toma el término con «connotaciones bélicas», dice, «para trasladar a esta pareja la sensación de que su relación ha sido un refugio en el que aguardarse de sus problemas. Un amor tan fuerte que les ha permitido sobrepasar las dificultades»; mientras el director prefiere resistirse a estos tiempos «en los que conviene guardar los valores para transmitirlos en un futuro en el que el cambio sí sea posible», termina.