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La tecnología hace hablar a la Gioconda y resucita a Marilyn

Samsung ha desarrollado un software que permite crear a través de la manipulación digital un retrato animado, ya sea de un selfie o de una pintura icónica como la de Leonardo

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Tiempo de lectura 2 min.

25 de mayo de 2019. 08:36h

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Marta Moleón.  25/5/2019

Contaba Giorgio Vasari, uno de los primeros historiadores de arte conocido por sus hermosas biografías de artistas italianos, que mientras Leonardo retrataba a la Mona Lisa, tenía gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre, para “tratar de evitar esa melancolía que se suele dar en la pintura de retratos”. La historia ha terminado demostrando que no sirvió de mucho el empeño del polímata florentino, puesto que la gestualidad de la esposa de Francesco del Giocondo terminó adquiriendo una languidez inquietante conocida en todo el mundo que se alejaba sustancialmente del jolgorio y la felicidad pretendidos.

Para no quedarse con la duda de los ánimos de la retratada y gracias al avance vertiginoso de la tecnología, el Centro de Inteligencia Artificial de Samsung ha creado un “DeepFake” de pinturas y retratos de personajes históricos. O lo que es lo mismo, un software que permite crear a través de una manipulación digital un retrato animado partiendo de una sola imagen provocando por tanto que alguien pueda aparecer en dicha animación haciendo o diciendo cosas que nunca ocurrieron.

Después de estudiar más de 7.000 imágenes de celebridades de YouTube para identificar con la máxima precisión posible y a modo de entrenamiento los elementos fundamentales que conforman una cara, Samsung ha generado un vídeo en el que se puede ver a la Mona Lisa cobrando vida y articulando la totalidad de su cara a través de lo que parece una apasionada conversación consigo misma. El efecto resulta curioso y sorprendente aunque lo cierto es que la naturalidad con la que la Gioconda mueve su cara dista todavía bastante de una realidad efectiva.

Este divertido experimento también puede ser usado para crear efectos especiales de películas, avatares animados o en el peor y más preocupante de los casos, identidades suplantadas e informaciones falsas que puedan comprometer a las personas al ver su cara en situaciones que no han protagonizado. Parece, eso sí, que la cabeza parlante de la figura más fotografiada del Louvre tiene, por fin, ganas de sonreír.

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