Muñoz Machado: "La RAE no ejerce poder sino autoridad"

El director de la Docta Casa, se felicita por los resultados del Congreso de Córdoba, donde temas como las nuevas tecnologías han acaparado la atención.

El director de la Docta Casa, se felicita por los resultados del Congreso de Córdoba, donde temas como las nuevas tecnologías han acaparado la atención.

En las afueras de la facultad de Ciencias Exactas de Córdoba, Argentina, cientos de personas ataviadas de vestimenta gauchesca bailaban al son de la chacarera. Ondeaban pequeñas banderas albicelestes mientras sostenían sus sombreros negros. Himnos más propios del Estero que esta provincia pero aun así, la gente celebraba, un estruendo que apenas nos dejaba escuchar la entrevista con el presidente de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, artífice de este «festival de la palabra», y quien apuntaba las conclusiones del Congreso Internacional de la Lengua Española.

«El Congreso de Córdoba será una reunión para recordar, la movilización y simpatía de los cordobeses han hecho posible esto. También lo vamos a recordar porque ha sido el Congreso de la libertad en un marco de dialogo encomiable. Además es el primer Congreso donde se han planteado nuevos escenarios, donde la lengua española jugará un papel primordial en materia de inteligencia artificial. El Congreso en si mismo, se puede calificar como un entorno en el que debatir sobre como cooperar juntos, ha habido en este sentido, muchos ejes» comenzaba el presidente de la RAE.

Este encuentro ha trascendido a lo lingüístico, o no, porque todos los debates que se dan en las sociedades contemporáneas en realidad, están relacionadas con el idioma. Por ejemplo, se ha conversado sobre machismo, tecnología, e incluso imperialismo, sobre si la madre patria impone su marca, algo lejos de suceder.

El lenguaje inclusivo

El lenguaje español nos une. «¿Nuestro lenguaje debe ser denominado como español o castellano? Algunos se quejan de que se use el término español y no castellano, pero a la Academia no nos parecen importantes estas discusiones. Tampoco estamos preocupados con otras cuestiones, pero sí sobre el tema planteado sobre la inclusión. Es un problema que se da en la calle para una sociedad que requiere y considera importante una cierta utilización del lenguaje para escenificar una mayor igualad de la mujer», señala Muñoz Machado.

Y es que la sociedad argentina se encuentra especialmente movilizada defendiendo la igualdad de género, con un movimiento conocido como #NIUNAMENOS –que marcha en contra de la violencia que sufren las mujeres–.

A este respecto continúa: «La manera de hablar procede del pueblo, nosotros no imponemos como fórmula. Si hay algo lejano es que nosotros ejerzamos algún tipo de poder imperativo. La Academia no ejerce poder, ejerce la autoridad que le han reconocido los hispanoparlantes por más de tres siglos. Tampoco lo va a hacer con los términos utilizados hacia la mujer. No lo va a imponer. Es el pueblo el dueño de su lenguaje. Si el pueblo quiero incluirlo al lenguaje ordinario, así será», dice.

Sobre el Congreso señló que «se ha hablado mucho sobre el lenguaje de inclusión, sobre el idioma en la tecnología pero sobre todo, ha habido un gran festejo, una gran celebración. Me quedarían por subrayar los actos de los lenguajes jurídicos, que son actividades nuevas. Y que tienen importancia porque destacan el valor de la cultura jurídica. El Imperio español no impuso en América la lengua española, pero si lo hicieron los juristas posteriormente. Es algo que nos tiene muy entusiasmados en este aspecto, de la historia común», añadió. ¿Cuál es la salud de español? «Somos un idioma en expansión, muy vigoroso. Las diferencias sobre si domina más o hay que modificar más términos, según las variantes americanas, no es vital. Pero parto de esa idea optimista. Reafirmo que es maravilloso lo que ha ocurrido en Córdoba. En España respetamos todas las lenguas, nos parece que no hay que perderlas pero siempre con el beneficio de tener una común. La libertad de expresión con el lenguaje es perfecto, otra cosa es que no se haga política de la lingüística, hay que seguir las reglas. Si se quiere una revolución es otra cosa», explicaba.