Ciclismo

Cantera, vida sana y Alberto Contador

Kometa Xstra, el proyecto de la fundación del ex ciclista, comienza su tercera temporada en la élite

Alberto Contador conversa con Diego Pablo Sevilla
Alberto Contador conversa con Diego Pablo Sevilla

Carlos Rodríguez es el ejemplo para todos los ciclistas del Kometa Xstra. El joven ciclista de 19 años ha pasado directamente del equipo juvenil que impulsa la fundación de Alberto Contador a la plantilla profesional del Ineos, el mejor equipo del mundo. Un ascenso tan rápido es extraño, pero no tanto el paso hasta la máxima categoría del ciclismo mundial. Matteo Moschetti dio el paso al Trek-Segafredo en 2019 y esta temporada se le han sumado en el mismo equipo Michel Ries y el español Juan Pedro López, un ciclista que pasó por todas las categorías de la fundación: el juvenil, el sub’23 y el equipo continental.

Kometa Xstra es la expresión ciclista de la Fundación Contador, impulsada por el único ciclista español que ha ganado las tres grandes y que se desarrolla en tres ámbitos: el proyecto bicis solidarias para zonas desfavorecidas de España y Marruecos; la difusión en la lucha y prevención del ictus y el equipo ciclista, que cumple su tercera temporada en categoría profesional.

El equipo, que se ha presentado en Oliva, es hasta ahora un proyecto de cantera, que nace en las escuelas Princesa de Éboli y que abarca todas las categorías hasta el equipo continental, el tercer escalón del ciclismo profesional. Pero es algo más. «Kometa y Xstra son socios de los valores de la fundación», explica John Rasmussen, el propietario de Xstra, la empresa tecnológica que se ha sumado este año al proyecto. «Cada joven con talento debe tener una oportunidad, no sólo en el ciclismo sino en la vida», dice Rasmussen, que añade otros valores a la filosofía del equipo: «La alimentación saludable que promueve Kometa –sólo tienes una vida, cuídala– y la creencia en las personas».

Por eso Giacomo Pedranzini, el consejero delegado de Kometa, no duda en citar a Diego Pablo Sevilla como ejemplo, el «veterano» del equipo, al que pertenece desde su creación y que ha ayudado a que otros compañeros lleguen al World Tour. “Es mi casa y llevo aquí desde el primer día y estoy superagradecido de continuar aquí”, asegura.

“Tú te quedas aquí, a veces ves pasar a compañeros y por supuesto tú también quieres, es el objetivo, llegar a un equipo grande, pero estoy supercontento de haber ayudado a compañeros a llegar arriba”, asume. “A mí me gustaría dar un paso adelante, seguir teniendo el rol que tengo, ayudar a los escaladores. Yo soy un corredor completo, no me defino como algo especial, pero soy un corredor combativo, me gusta estar en las escapadas y me gustaría que un día esa escapada llegue y aprovecharla”, afirma.

El equipo debuta esta semana en la Challenge de Mallorca y después continúa en la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Alternará carreras de primer nivel del calendario español con otras en las que sacar provecho del aprendizaje. “Queremos ir a carreras de mucho nivel como Valencia a rodar juntos, a correr como equipo, a pelearnos con los equipos grandes, pero somos conscientes de que es muy difícil competir contra ellos para luego poder ir a carreras más pequeñas y poder dar el do de pecho y conseguir resultados", reconoce. “Son muy importantes estas carreras para que no perdamos instinto, para que no se nos olvide que podamos ganar, que podemos controlar la carrera como a nosotros nos gusta”, añade.

Son ya 35 los ciclistas que han pasado por alguna de las categorías de la fundación y han llegado al profesionalismo. Ciclistas como Enric Mas, Fernando Barceló o Álvaro Cuadros. Un premio que refuerza la labor de cantera de la Fundación Contador, pero que no hace que el Kometa Xstra renuncie a seguir creciendo en el pelotón.

Para eso trabajan Alberto Contador, el ideólogo junto a su hermano Fran de todo lo que surge de la fundación e Ivan Basso. “Es increíble, todavía me sigue impresionando cada vez que tengo una reunión con ellos o puedo hablar con ellos me pongo supernervioso y es una fortuna poder aprender de ellos y no hay palabras para describirlo”, confiesa Sevilla.