Dos tiburones persiguen a un nadador paralímpico en la playa de Girona

El nadador paralímpico Ariel Schrenck pudo volver a entrenarse en el mar y casi lo paga caro

Ariel Schrenck vivió una situación angustiosa cuando por fin pudo volver a entrenar en el mar de Girona. El nadador paralímpico estaba cansado de correr, quería volver al mar, al agua, a los entrenamientos.

Casi se deja la vida: “Paro a recuperar aire y veo que mi madre me está gritando como una loca”, contaba después a Jugones de LaSexta. Sus padres estaban en la playa viéndole y no sabían cómo reaccionar ante lo que estaba pasando ante sus ojos.

Me concentré en poder gritarle, hacer que saliera del agua. El miedo en ese momento te invade”, contaba la madre, ya tranquila después de una experiencia terrible.

En ese momento me entró un pánico terrible en el cuerpo y empiezo a nadar como loco”, continúa Ariel.

“Creo que estaba cien metros mar adentro, a cien metros de la orilla. Han sido los cien metros en los que más me he dejado el alma nadando”, señala.

Y llegó a la orilla, más rápido que en su vida, se tumbó en la arena boca arriba, dando gracias a su habilidad, a su velocidad, muerto, pero sólo de cansancio.