Sin acuerdo entre Bartomeu y el padre de Messi

Ambas partes mantuvieron sus posturas y se han emplazado para seguir negociando

El culebrón Messi afronta su parte final, su momento cumbre mientras los espectadores no saben si habrá un giro de guión de última hora o qué destino le espera a su héroe o si el héroe realmente es un villano... Cada uno verá la película de una manera, a la espera de que el jugador y el club ofrezcan explicaciones, y de saber el desenlace, para lo que se ha dado un paso adelante, pero no muy grande.

Jorge Messi aterrizó en Barcelona para reunirse con Josep María Bartomeu en un día de locos. Finalmente lo hicieron, el presidente junto al directivo Javier Bordas y el padre y agente del futbolista con un abogado. Duró el encuentro como una hora y media y sólo sirvió para decirse a la cara lo que ya sabían: Leo quiere irse del club en el que lleva los últimos 20 años, considera que su ciclo como azulgrana ha terminado y cree que puede hacer uso de la cláusula liberatoria de su contrato, por lo que es libre, o como mucho insta al club a que se abra a negociar una salida por un dinero que nunca llegaría a los 700 millones, ni cerca, porque es una cantidad imposibles. El Barça, por su parte, apela a esa cifra (la de la cláusula de rescisión) al entender que la opción de irse gratis caducó el 10 de junio, y no está por la labor de venderlo por menos; cuentan con él e, incluso intentan convencer al futbolista para que renueve dos años más (hasta 2023), lo que supondría un final de la película de lo más rocambolesco. No hubo acuerdo, aunque el tono fue cordial, y quedaron en seguir viéndose en los próximos días, por lo que el «the end» tendrá que esperar.

La jornada fue maratoniana. Jorge Messi tomó un avión privado en Argentina y hasta fue televisado. Llegó por la mañana a la Ciudad Condal y, rodeado de periodistas al salir de El Prat, sólo comentó. «No sé nada, muchachos». Se montó en un taxi con dirección a la Fundación Messi y allí también le estaban esperando y dijo algo más. «¿Cómo ves el futuro de Messi?», fue la pregunta. «Difícil», respondió él. «¿Difícil para quedarse?», fue la siguiente cuestión. «Sí», contestó. Después, aseguró que «no hay nada», que no ha «hablado con nadie, ni con el Manchester City ni con Pep Guardiola». En principio tampoco podría hacerlo hasta enero, si se piensa que el genio argentino todavía tiene un año de contrato, que es lo que interpreta el club; pero si, como piensa el futbolista, puede hacer uso de la famosa cláusula liberatoria, sería libre para negociar con quien quisiera. Ésa es la gran cuestión. «¿Difícil el futuro de Messi en el Barcelona?», continuó el interrogatorio a Jorge Messi que, casi a la carrera, insistió: «Difícil, difícil». En la fundación se reunió con los abogados para perfilar cómo afrontar la reunión con Bartomeu. Jorge comió después con Rodrigo, el hermano del futbolista, muy cercano a él, y finalmente se junto con el Barcelona para empezar a dialogar.

Los aficionados se muerden las uñas mientras las dos partes implicadas no hablan: Leo está «escondido» desde el 2-8 del Bayern y Bartomeu sonríe como si nada. Sí hay reacciones por todos lados, de compañeros, ex compañeros y rivales. De Jong asegura que espera que «Messi esté en el equipo cuando vuelva»; Rakitic, en su adiós, piensa que «la primera opción para todo jugador es siempre el Barça, pero cada uno debe tomar sus decisiones», y Ramos, antes de jugar hoy con España contra Alemania, opinó: «Leo hace mejor la Liga y a su equipo, y hace mejores los clásicos. Es uno de los mejores y te gusta ganar a los mejores».

Mientras, el Barça entrenó por tercer día consecutivo. Messi no estuvo. Hoy descansan.