Real Madrid

Madrid

«El martes, échale huevos»

El madridismo recuperó pronto la alegría tras lo de Wolfsburgo
El madridismo recuperó pronto la alegría tras lo de Wolfsburgolarazon

El sentir del madridismo era unánime tras la goleada ante el Eibar: la remontada mañana es posible y para ello hay que apelar al coraje, al nervio y al corazón que siempre han ido ligados al escudo del Real Madrid. Todo quedó concentrado en una simple y pegadiza frase que los socios blancos cantaron durante el partido y entonaron sin descanso según salían por la Puerta 55 en la calle Padre Damián: «Échale huevos, el martes échale huevos».

- «Que se confíen»

Eran las seis de la tarde y ya fluía por el ambiente de Chamartín una idea muy clara: «El Barça, que se ande con ojo, Nacho. Que van al campo de la Real Sociedad y allí siempre les cuesta ganar». Cierto: siete visitas sin conseguir la victoria en San Sebastián no eran cualquier cosa. Aunque con la boca pequeña, por aquello de la prudencia, algunos veían claro lo que iba a ocurrir en Anoeta unas horas después: «Que se confíe el Barcelona es lo mejor que nos puede pasar. Van de sobrados y el Madrid no está tan lejos». Y que lo digas, amigo.

- «Pobre Danilo»

A todos nos invadió esa sensación entre la vergüenza ajena y la pena cuando vimos salir a calentar a Danilo y escuchamos el pitadón que se llevo del Santiago Bernabéu. «Se han pasado con él. Pobre Danilo.Una cosa es que no esté bien y otra es faltarle de esa manera al respeto», me decía visiblemente indignado Fernando, un compromisario con muchos años de Bernabéu a sus espaldas. «¿Por qué no le pitan al final si no están contentos? Ponerle nervioso no sirve de nada». Pero rápidamente intervino un socio, con su bufanda al cuello. Y no tuvo ninguna piedad: «Danilo se lo merece. Pago mi abono y opino lo que me da la gana».

- «Zizou me tranquiliza»

Le pasa a mucha gente, entre la que me incluyo. Y Graciela, una vikinga de las buenas, de las de abono en el mítico «Gallinero», no iba a ser una excepción: «Zidane es de otra pasta, Nacho. Le ves ahí en la banda, dando órdenes con esa planta que tiene, y sabes que las cosas van a salir bien». Es algo difícil de explicar, pero no hace falta añadir argumentos futbolísticos. El público está rendido al entrenador galo. Sólo hay que escuchar esas ovaciones atronadoras cada vez que se pronuncia su nombre por megafonía. «Sale a rueda de prensa y transmite tranquilidad, defiende a los jugadores, su mensaje llega... y su sonrisa, más». Estoy contigo, Graciela. ¡Forza Zizou!