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Fernando Alonso y una idea demasiado verde

La F-1 debate el cambio de formato y la clasificación al esprint, cuyo resultado fue anodino pese al buen papel del bicampeón del mundo

Fernando Alonso, en el circuito de Silverstone
Fernando Alonso, en el circuito de SilverstoneAFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

La Fórmula Uno contemporánea ha vivido a lo largo de su historia varios cambios normativos y formatos para aumentar su emoción y favorecer las luchas entre los pilotos. Todo para que el espectador mantenga la atención, ya sea en el propio circuito o a través de la televisión. Hasta finales de los 90, el orden de salida quedaba establecido por aquel que marcara el mejor tiempo en distintas sesiones de entrenamientos oficiales. Luego quedó reducido a la sesión de los sábados y ya en el siglo XXI se introdujeron más cambios.

En 2003 se instauró un formato en el que, por turnos, cada piloto sólo disponía de una sola vuelta para marcar el mejor tiempo. Era un todo o nada y había cierta tensión. Fue en este formato cuando Fernando Alonso, por ejemplo, empezó a destacar. Después fue cambiado al modelo de fases hasta completar tres y luchar por las 10 primeras posiciones con tandas que duran entre 15 y 10 minutos. Y el pasado fin de semana llegó la última revolución con otro cambio más. Una carrera corta de apenas 17 vueltas para determinar el orden de salida. Eso sí, para hacer la parrilla de salida se mantuvo el modelo de clasificación que hasta ahora se hacía los sábados. La clasificación al esprint fue un experimento que no terminó de gustar a aficionados, equipos y pilotos, aunque, como en todo, hubo perjudicados y beneficiados. Además del orden de salida en parrilla de salida, también estaban en juego varios puntos para el Mundial de pilotos, con tres para el ganador, dos para el segundo y uno para el tercero.

Todos esperaban una carrera plagada de adelantamientos y emoción, pero nada de eso ocurrió. La cautela fue el denominador común salvo para aquellos pilotos que decidieron arriesgar para escalar puestos en parrilla. Eso sí, mucho que ganar y poco que perder. Fue el caso de algunos como Leclerc o Alonso, que tienen la explosividad necesaria para ganar algún puesto, aunque por arriba, la prudencia fue lo destacado.

¿Debería ser una carrera más corta todavía? ¿Aumentar el premio en forma de más puntos? ¿Volver al formato anterior? Fue una prueba, un experimento que a día de hoy no cuajó demasiado. Se repetirá en Italia y, probablemente, en Brasil y ahora ya no parece claro que vaya a instaurarse el próximo año en todos los Grandes Premios.

Se pusieron demasiadas expectativas en esta carrera corta (alentados también por el final que se vivió en Bakú con dos vueltas finales que fueron infartantes y que parecieron dar la medida de lo que podría ser una prueba breve) y todo resultó más o menos igual que los domingos. Otra cosa sería que el campeonato de pilotos se jugara en una de esas pruebas cortas. Puede que las cosas fueran diferentes porque los puntos en juego tendrían mucha más importancia que la que tuvieron el sábado. Sin quererlo, este año los organizadores se han encontrado con una igualdad extrema entre Red Bull y Mercedes y ningún cambio traerá más emoción. Hay muchos que defienden que la F-1 debería mantener la esencia de lo que siempre fue.