Fútbol

Final Champions: así ha sido el día en París: Cervezas, fiesta y canciones de Taburete

En París, antes del partido entre el Liverpool y Real Madrid, ha convivido la dos aficiones, sin ningún problema, en un día soleado

Los aficionados del Real Madrid en París antes de la final contra el Liverpool
Los aficionados del Real Madrid en París antes de la final contra el Liverpool FOTO: CHRISTOPHE PETIT TESSON EFE

En París se está disputando Roland Garros, pero sólo los carteles del metro y las paradas de autobús lo recuerdan. En los últimos tres días, lo único que ha existido en la capital de Francia ha sido el fútbol, la final de la Liga de Campeones. La ciudad se ha ido poco a poco coloreando del rojo del Liverpool y el blanco del Real Madrid. Ya el viernes por la tarde, los alrededores de Saint Denis empezaban a parecerse al Paseo de La Castellana. Los coches con matrícula española empezaban a llegar después de muchas horas de autopista con el frontal lleno de mosquitos aplastados, la mejor confirmación de que hay muchos kilómetros recorridos. Los semáforos en rojo eran el momento perfecto para sacar la bandera del Madrid por la ventana y cantar el «Cómo no te voy a querer». Aunque la mejor muestra de que la afición blanca comenzaba a llegar era el señor que caminaba por la acera con un capote bajo el brazo. Raúl, Sergio Ramos, y ahora Nacho, se han encargado siempre de dar unos capotazos en las celebraciones, y algunos ya iban preparados por si acaso.

Como sucede en estas finales, hay tantas maneras de llegar como aficionados, presupuestos, capacidad de previsión y fe, porque los que antes empezaron a creer que la final era posible pudieron reservar vuelos y habitaciones a precios lógicos. Algunos incluso se adelantaron a la avaricia de los hoteles, que al darse cuenta del motivo por el que habían reservado una doble el fin de semana del 28 de mayo, llamaron a los agraciados para pedirles por favor que la devolvieran, que había habido un error informático.

Nada más marcar Benzema el gol de penalti que eliminaba al City, los billetes Madrid-París se dispararon a más de 500 euros, así que empezaron los rodeos. Que iban desde las 15 horas de autobús de una pareja de amigas madrileñas a volar a ciudades relativamente cercanas y después enlazar con un tren, un autobús o incluso un blablacar.

El caso era estar, como el señor que arrastraba con dificultad la maleta y la pierna derecha por el finger del avión en el aeropuerto principal de Bruselas. «Perdón, estoy haciendo un atasco. Me operaron la semana pasada, pero yo llego a París como sea, todo por el Real Madrid», aseguraba.

La ciudad de la luz fue el encuentro de todos. De los madridistas, pero también de los hinchas del Liverpool. Ambas aficiones convivieron sin ningún tipo de problema durante toda la mañana y parte de la tarde del sábado, cruzándose en los lugares emblemáticos, aguantando sin quejas las horas eternas de cola ante la Torre Eiffel o en los puentes que cruzan el Sena o haciendo fotos en Notre Dame o la reconstrucción de Notre Dame. París da para largas horas de paseo, para ir tranquilizando los nervios que acechan durante los momentos antes de los partidos o también, como hicieron muchos, entregarse a la fiesta en las fan zones de ambos equipos, en las que las bengalas y la cerveza están permitidas y se intenta imitar en lo posible el ambiente que luego se va a vivir en el campo.

Y más si la zona de aficionados blancos se llena de ex futbolistas: Iker Casillas, Amancio Amaro, Roberto Carlos y Álvaro Arbeloa fueron los ex futbolistas que se pasaron por allí para animar a los hinchas blancos: «En estos momentos se siente un cosquilleo especial», decía Amancio, una de las grandes estrellas que ha jugado en el conjunto blanco y ganador de la sexta Copa de Europa, en 1966.

A nadie le pesaban las horas de sueño, el cansancio o la dificultad para volver cuando el partido terminase. Había huelga de transporte en París y no estaba claro si el tren que llegaba al estadio iba a funcionar. Problemas menores ante la expectación, la esperanza o el miedo ante una noche de final de Champions.