Xabi Alonso, una cuestión de Estado

El Real Madrid hará todo lo posible para que Xabi Alonso no vacíe su taquilla de Valdebebas a final de temporada
El Real Madrid hará todo lo posible para que Xabi Alonso no vacíe su taquilla de Valdebebas a final de temporada

Prescindir del quizá mejor medio centro defensivo del mundo, de Xabi Alonso, comienza a ser una cuestión de Estado en el Real Madrid. A estas alturas, ya nadie duda de que su ausencia altera los delicados equilibrios del equipo, de la misma forma que en su día debilitó la fuga de Makelele. Cuando Xabi Alonso, el mariscal, la prolongación de todo entrenador en el campo, la inteligencia y la colocación hecha persona sobre el césped, el mapa de rutas por excelencia de todo equipo entra en el campo, todo cambia.

El Madrid hizo lo propio cuando tocaba; cuando los contratos de los futbolistas tocan a rebato para su renovación, en la temporada previa a la de su extinción. Pero Xabi no lo tenía claro, bien por lesión o por gestión familiar, y la pospuso. Fichó entonces el club al llamado a ser su sucesor, su clón, un calco proveniente de la misma escuela. Illarramendi, salido de la misma factoría, la de Zubieta, posee los mismos mimbres: creación y recuperación. Pero al alumno aún le queda por aprender y el Madrid necesita por más tiempo al maestro. Le es perentorio más allá del año de adaptación que Illarra tendrá de compás de espera antes de coger las riendas del equipo si es que Xabi vacía su taquilla de Valdebebas este verano. Hay que convencer al tolosarra y el Madrid es generoso. Le ofrece dos años y uno más opcional y eso antes de que volviera a los terrenos de juego y fuera evidente cómo con él el Madrid es otro.

Hay que convencerle, pero ni siquiera sus mejores amigos, su mayor confidente en el vestuario blanco, saben qué rumbo tomará Xabi. «No sé qué pasará con él. Respetaré su decisión, pero si yo fuese el presidente haría todo lo posible y estoy seguro de que Florentino Pérez va a hacer lo imposible para que se quede. Es un jugador fundamental y muy influyente. A parte de la amistad que nos une, no hay un futbolista como Xabi en el mundo», opinaba Arbeloa al termino del duelo europeo contra el Galatasaray.

Arbeloa, que ayer vivió una gran noche y volvió a sentirse querido y reconocido, se convirtió en la voz del madridismo y pidió la renovación de Xabi. «Le he dicho que mejor que aquí no va a estar en ningún lado. Mi deseo es que continúe con nosotros mucho tiempo», añadió quien por una noche se sintió alejado del estigma de ser uno de los de Mourinho, lo que le pasa factura con parte de la grada del Bernabéu y de los vestuarios del Madrid y de la Selección.

Como Arbeloa, Ancelotti y Florentino Pérez harán todo lo que estén en sus manos para que Xabi Alonso permanezca en Madrid, pero sólo él tiene la última palabra. Porque tras un inicio complicado de temporada, en el que las individualidades han salvado con goles los partidos, el juego del Real Madrid ha comenzado a mejorar desde la vuelta de Xabi. Con él, el esquema de Ancelotti ensambla a la perfección. Sin él, cojea. Él aporta el tan manido equilibrio que dice Ancelotti.