Deportes

Maverick Viñales, otra vez en la misma piedra

En 2012, dio la espantada en Malasia cuando peleaba por el título de Moto3; casi nueve años después, casado y con una hija, vuelve a protagonizar un tormentoso cambio de escudería

El piloto español del equipo Monster Energy Yamaha Maverick Viñales en el box durante la segunda sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Cataluña de Moto GP que se celebra en el circuito de Barcelona en Montmeló (Barcelona).
El piloto español del equipo Monster Energy Yamaha Maverick Viñales en el box durante la segunda sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Cataluña de Moto GP que se celebra en el circuito de Barcelona en Montmeló (Barcelona). FOTO: Alejandro García EFE

La Yamaha de Maverick no se moverá del box en todo este fin de semana, lo mismo que sucedió en octubre de 2012 en Malasia, cuando luchaba por el título mundial de Moto3 y no se presentó para disputar el primer entrenamiento libre. Junto a su padre, había decidido no competir, buscando una ruptura con el equipo Avintia, con el que hacía poco que había renovado. «He tenido una discusión con el equipo, creemos que no están haciendo lo máximo desde mitad de temporada y todo va de peor en peor. Queríamos romper el contrato y llegar a un acuerdo para acabar bien estas tres carreras, pero han querido ir a las malas, así que iremos por las malas», decía aquel Viñales de 17 años. Se bajó definitivamente de la lucha por el Mundial por esa ausencia, aunque volvió arrepentido en Australia para completar las dos últimas carreras, porque su acción no tenía ni media vuelta jurídica y si quería irse había otras formas.

Cambió de escudería y la temporada siguiente ganó el título en la última carrera en un apretado esprint final con Rins y el recordado Luis Salom. Han pasado casi nueve años desde aquel suceso y ahora «Mack» tiene 26, se ha casado y acaba de ser padre de una niña. Con sus altos y sus bajos se le suponía una madurez que ahora se pone en cierta duda con las acusaciones de Yamaha sobre el intento de romper su motor en las últimas vueltas del GP de Estiria. Un vídeo de la señal oficial del campeonato muestra sus extrañas maniobras con el cambio y el acelerador, llevando al máximo las revoluciones del propulsor y forzándolo sin mucho sentido. Una acción poco entendible más allá de que, otra vez, quiera romper «a las malas», con Yamaha, como hizo en su día con el Avintia. Las dos partes ya han decidido separarse en diciembre, pero parece que Maverick no aguanta más. Los japoneses le han apartado para esta segunda carrera en Austria, aunque luego han optado por el silencio, sin confirmar si es un castigo temporal o el español no volverá a subirse a la moto azul.

Viñales estuvo ayer en el Red Bull Ring de Spielberg y puso un vídeo en Instagram viendo los entrenamientos desde la curva 3. «Una pena verlo desde fuera, en cuanto pueda os daré detalles de lo sucedido», escribía en esta red social, vestido, eso sí, con los colores de su todavía equipo. Falta su versión, mientras que alguno de sus amigos en el «paddock», como Aleix Espargaró, piden que se mire más al Viñales persona, que evidentemente no lo está pasando bien con este mal año.

El de Rosas es un chico todo corazón y con muchísimo talento, que se supone que el próximo curso iba a firmar un contrato nuevo con el equipo oficial de Aprilia en la máxima categoría. Unos planes que podrían verse en peligro después de este presunto sabotaje. Un acto muy raro y poco profesional que quizá haga dudar a los italianos. Otra vez, en la misma piedra.