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Alcaraz logra escapar del monumental enredo de Struff

Carlitos se sobrepuso al cañón del alemán y se impuso por 4-6, 7-5, 4-6, 7-6 (7/3) y 6-4 en cuatro horas y once minutos

Carlos Alcaraz celebra uno de los puntos en el quinto set ante Struff
Carlos Alcaraz celebra uno de los puntos en el quinto set ante Struff FOTO: KIERAN GALVIN EFE

Alcaraz logró escapar de un enredo mayúsculo en su estreno en Wimbledon. El servicio de Jan-Lennard Struff le llevó al límite y Carlitos pudo comprobar cómo se las gasta la hierba en Londres. Con puntos que raramente superaron los cuatro golpes, con un cañonero enfrente que jugó el partido del año y marchando siempre a remolque, el murciano se impuso por 4-6, 7-5, 4-6, 7-6 (7/3) y 6-4 en cuatro horas y once minutos. En segunda ronda le espera el ganador del Fognini-Griekspoor.

En el tercer partido oficial de su vida sobre hierba, Alcaraz tenía enfrente a un veterano que no hace tanto era un “top 30″. El alemán Struff, número 155 del mundo con 32 años, llegaba a Londres habiendo ganado dos partidos en toda la temporada. Su comportamiento no fue el de un jugador que ha sufrido multitud de problemas físicos este año. Y eso que Carlitos empezó con un par de saques directos, un juego en blanco y un tenis tan agresivo como el que acostumbra. Pero Struff no se inmutó. Salvó dos bolas de break en su primer servicio después de ocho minutos de pelea, aprovechó un despiste de Alcaraz en el tercer juego y se encontró con el partido de cara antes de lo que pensaba. El alemán respondió a cada uno de los arreones de Alcaraz con una frialdad sorprendente. El español tuvo otra bola de break en el cuarto juego, una más en el octavo... no fue capaz de aprovechar ninguna y Struff, a su ritmo, cerraba sus servicios. Sufría, pero cuando necesitaba un buen saque siempre aparecía. Nada de intercambios largos. A la mínima se iba a la red y allí resolvía sin alterar el gesto.

Struff estaba a gusto y Alcaraz no ofrecía síntomas de inquietud. Y eso que el segundo set arrancó con la misma tendencia. Primer saque del alemán y nueva bola de break para el español. Agua. Carlitos supo abstraerse del inquietante 0/5 en bolas de ruptura que acumulaba superada la hora de partido. La dificultad de coger ritmo ante el tenis del alemán testó la fortaleza mental de Alcaraz. En el séptimo juego recurrió al saque para salvar una amenazante bola de break, pero el alemán seguía sin ofrecer un resquicio. Y eso que en el décimo juego se sintió por primera vez al límite. Alcaraz se ganó una bola de set después de un resto ganador sobre un primer saque de Struff, pero... el alemán hizo un ace con un segundo saque, otro con un primero y escapó vivo. Alcaraz no se descentró pese a las oportunidades pérdidas. La paciencia tuvo premio. Cuando el set olía a tie-break encadenó varios restos sobresalientes para minar, por fin, el saque de Struff. Después de siete oportunidades, en seis juegos distintos, llegó la primera ruptura para equilibrar el partido.

Quien pensara que la igualada iba a desgastar al alemán no podía estar más equivocado. En el primer juego, Alcaraz sobrevivió a dos bolas de break con segundos servicios. Fue una señal de alarma, aunque la igualdad persistiera hasta el sexto juego. El alemán dio un paso al frente, se metió en pista y tuvo otras tres bolas de ruptura en el séptimo. Un passing de revés cruzado consumó el break y llevó a Carlitos al límite porque Struff mostró su fiabilidad habitual con el saque. La confianza llevó al alemán a pegarlo todo. Y le salió bien. Con sólo cuatro puntos cedidos en el saque durante el tercer set era imposible hacerle cosquillas.

El partido estaba cogiendo definitivamente una dinámica peligrosa. Porque Alcaraz volvió a ser capaz de resetearse. Se apuntó el primer juego de la cuarta manga en blanco. Dispuso de una bola de break en el segundo, pero el alemán seguía sin dudar. Avanzaba el duelo y el saque de Struff cada vez era más sólido. Así salvó un 0-30 en el sexto juego y las cuatro bolas de break que tuvo Carlitos en el octavo. Lo mejor del murciano es que su servicio se puso a la altura, cuando no por encima, del cañón del alemán. Con el choque convertido en un duelo de sacadores (30-23 en aces para el español) se llegó al tie-break para multiplicar la tensión. Empezó mandón Struff hasta que Alcaraz se inventó uno de esos puntos imposibles que son capaces de cambiar la dinámica de un partido. El alemán subió la red y conectó una volea para situarse 0-3, pero... Carlitos voló y pudo enganchar un revés cruzado que desbordó a Struff, le dejó convaleciente y desembocó el partido en el quinto set.

Ya no quedaba margen para el error y el que primero flaqueara con su servicio podía ir pensando en no volver a pisar la hierba. Fue el alemán. En el séptimo juego, cuando ya se rozaban las cuatro horas en pista, cometió tres errores seguidos que dieron una bola de break a Alcaraz. Se tambaleó, pero no lo suficiente y salvó la primera gran situación comprometida. En el noveno juego se repitió la situación y Struff se fue a la lona con una derecha ganadora de Carlitos. Con su saque y después de más de cuatro horas, Alcaraz logró escapar de un enredo monumental.