Polémica

Le preguntan a Alcaraz si, al ser español, le cuesta madrugar y su respuesta es de número uno

El tenista español jugó en el turno de mañana en el US Open y la periodista le disparó con toda la intención y prejuicios

A trainer works on Carlos Alcaraz, of Spain, during a medical timeout in the second set against Luciano Darderi, of Italy, during the third round of the U.S. Open tennis championships, Friday, Aug. 29, 2025, in New York. (AP Photo/Yuki Iwamura)
Carlos Alcaraz en el US OpenASSOCIATED PRESSAgencia AP

Carlos Alcaraz volvió a dejar su huella en Nueva York. En la tercera ronda del US Open derrotó a Luciano Darderi en un encuentro que, más allá del marcador, tuvo un contexto particular: se jugó en horario matutino. Para muchos puede parecer un detalle menor, pero en el mundo del tenis profesional. y en especial para un jugador como el murciano, el reloj y las rutinas influyen tanto como la raqueta.

Partido mañanero

Alcaraz reconoció sin rodeos que ese era uno de los grandes retos de la jornada. No se trataba solo de medirse con Darderi, sino de hacerlo a una hora que no es la habitual en su agenda competitiva. Lo explicó con sencillez: el objetivo era estar “atento, lleno de energía y despierto”. Tres palabras que resumen lo que para él significaba salir a la pista en una franja en la que su cuerpo todavía está en fase de adaptación. La clave, confesó, fue presentarse “bien despierto”.

El tema se convirtió en conversación. Asi le preguntaron directamente si le había costado madrugar. La cuestión no se quedó ahí: introdujo además un matiz cultural, sugiriendo que quizá esa dificultad se debía a que era “español”. La pregunta hizo que el gesto de Alcaraz se tensara un instante. Aunque respondió con simpatía, se notó que el comentario le incomodaba. No tanto por hablar del madrugón, sino porque se vinculaba su nacionalidad a un estereotipo sobre la pereza o la nocturnidad.

Pregunta con intención

Con una sonrisa, y sin perder el tono cordial, Alcaraz contestó. Admitió que no es “mañanero” y que efectivamente le cuesta levantarse temprano. Pero al mismo tiempo quiso dejar claro que había sabido adaptarse. “No, no soy mañanero. Para mí es difícil levantarme por las mañanas. Me he levantado pronto, he calentado bien y he jugado bien. Una de las mejores cosas del día ha sido levantarme tan pronto, pero sí, parece que sí que soy español”. La ironía final suavizó la incomodidad inicial y arrancó alguna risa.

No fue un partido fácil. En el segundo set, Alcaraz pidió la intervención del fisioterapeuta. El gesto encendió las alarmas en el estadio: cualquier señal física en un jugador de su nivel genera inquietud inmediata. El murciano se llevó la mano a la rodilla y solicitó atención, pero después del partido se encargó de rebajar cualquier preocupación. Explicó que se trataba de una medida preventiva, casi estratégica. Sus palabras fueron claras: “Me siento bien. Fue sólo por precaución... Pedí el tiempo porque faltaba un set y tenía que estar listo y sentirme bien físicamente. Precaución... pero no me preocupa”. Alcaraz transmitió tranquilidad, dejando claro que lo que hizo fue anticiparse a una posible complicación. La prioridad era terminar el partido en plenitud y no hipotecar rondas futuras por un descuido.

Todo por hacer

La prensa insistió más en si Alcaraz es “mañanero” que en los detalles técnicos de su triunfo. Pero en cierto modo, ese contraste refuerza el relato: el murciano ya no compite solo con rivales en la pista, sino con las narrativas que le rodean fuera de ella. Su figura despierta tanto interés que hasta un horario temprano se convierte en tema de debate.

Lo cierto es que la mañana neoyorquina puso a prueba varios frentes. Primero, la concentración: entrar enchufado desde el calentamiento y segundo, la gestión corporal: cuidar cada señal del cuerpo con vistas a lo que viene.