Hannun, los muebles artesanales que triunfan gracias a arrasar en las redes sociales

La compañía, con 400.000 seguidores, ha pasado de facturar 300.000 euros en 2018 a los 5 millones con los que prevé cerrar este año

Muebles de la firma HannunLa Razon

Esta no es la historia de Steve Jobs, pero se le parece. Aunque sólo sea en el garaje en que empezó todo. Porque, como en el caso del creador de Apple, la historia de Hannun también arrancó en un garaje hace ahora tres años. En 2017, Maurici Badía ingeniero industrial, se quedó “en paro y sin dinero", como él mismo relata. Entonces, de la mano de la incubadora de startups Demium BcN, puso en marcha un proyecto que ahora avanza a toda velocidad. Badía había intentado antes lanzar un par de negocios que no salieron bien, pero el de Hannun iba a ser el bueno. Y eso que se lo encontró “casi por casualidad y sin tener experiencia previa en el sector”. Según cuenta, la idea surgió cuando estaba amueblando la casa en la que vivía. “Comencé a ver por internet muebles artesanales hechos con maderas de calidad y de estilo mediterráneo”, explica. Y le gustaron. Entonces pensó que tal vez no fuera el único al que le gustaran. “Y me lancé a probar”, relata.

La cuestión que le surgió entonces es cómo testar si sus gustos tenían tantos adeptos como para lanzar un negocio. La respuesta la encontró en Wallapop. “Puse a la venta dos muebles de este tipo a partir de dos fotos que encontré en internet. Y la gente me empezó a llamar para interesarse por los muebles. La cuestión es que yo no los tenía”, recuerda ahora divertido. Lo que sí tenía ya era la seguridad de que la idea de negocio que había surgido en su cabeza tenía, al menos, potencial. Y, para ponerla en marcha, y al más puro estilo Steve Jobs, comenzó a utilizar el garaje de sus padres para fabricar los primeros muebles, siempre con maderas sostenibles.

Artesanos

El primer impulso para el negocio se lo dio el que ahora es el consejero delegado de Hannun, Joan Álvarez. En 2018, Álvarez dirigía Denium BcN y se empezó a interesar por el proyecto de Badía, ayudándole con el plan financiero, las inversiones... y a cerrar una primera ronda de financiación de 200.000 euros. La colaboración entre ambos fue en aumento hasta el punto de que, finalmente, llegaron a un acuerdo para hacerse socios y repartirse el negocio a partes iguales. Aquel año, la compañía comenzó a externalizar su producción con artesanos locales, para ser escalables y atender la demanda, que ha crecido sin parar y les ha llevado ya a extender su red a 26 talleres.

Si el corte mediterráneo y artesanal es lo que caracteriza los muebles de Hannun, han sido sin embargo algo tan contemporáneo y tecnológico como las redes sociales los que le han permitido impulsar su crecimiento. La compañía cuenta con más de 400.000 seguidores en redes sociales, sobre todo en Instagram, que han popularizado sus productos. “Al principio, como teníamos poco dinero, fue clave que pudiéramos ser diferenciales gracias a los influencers, que nos promocionaron gratis sólo con el regalo del mueble”, asegura Badía. Esa misma tecnología, asegura Álvarez, es la que ahora les permite crecer. “Sin ella, sería imposible gestionar todo porque haría falta mucha gente que haría inviable el negocio”, asegura.

Mesa y sillas de HannunLa Razon

Tan imparable ha sido su ascenso que de los 300.000 euros que facturaron en 2018 han pasado a una estimación de cierre de 2020 de 5 millones y en sus planes está doblar esa cifra en 2021 a pesar de la irrupción del coronavirus. Desde su nacimiento, a Hannun las cosas le habían ido más o menos rodadas hasta que el coronavirus irrumpió en marzo. Entonces, sus ventas se hundieron un 80% y cundió el pánico. “Nos entró miedo porque habíamos contratado a mucha gente, pero mantuvimos la calma”, coinciden Badía y Álvarez. Aunque, según reconocen, más que mantenerla ellos, el que sosegó las cosas fue su director de operaciones, José Sola. Hombre con amplia experiencia en cargos de responsabilidad en multinacionales Decathlon o Leroy Merlín, Sola fue el que mantuvo la cabeza fría, apostó por mantener la estrategia y logró que el barco no zozobrase. En abril, las ventas de Hannun volvieron a crecer y en mayo, tras lo más duro del confinamiento, se dispararon por siete. En el tercer trimestre, fruto de la ansiedad que parece haberse apoderado de muchos españoles por cambiar sus casas tras semanas encerrados en ellas, se cuadruplicaron, lo que les hace ser muy optimistas respecto a su objetivo de cerrar el año con 5 millones de facturación. Un crecimiento en el que han tenido mucho que ver sus ventas internacionales. El 35% de su facturación ya proviene de 32 países de Europa, destacando Francia, Italia y Alemania.