Las cuentas públicas del desequilibrio

No es que los Presupuestos no sean positivos para la economía, es que son nocivos para la misma

Ayer comenzó el debate de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos, que terminará hoy, cuando se votarán. Con total probabilidad, no saldrán adelante las enmiendas y el proyecto seguirá adelante, con las enmiendas al articulado y comparecencias en comisión, debate y aprobación. De ahí, pasará al Senado, donde tampoco parece que se pueda vetar. Así, tras tres ejercicios con las cuentas del último Gobierno del PP, España contará con unos nuevos Presupuestos. Es cierto que lo ortodoxo es que para cada año se disponga de unos Presupuestos que ordenen clarificadoramente las cuentas, con el establecimiento de los créditos presupuestarios correspondientes y la estimación de los ingresos. Ahora bien, una cosa es que cumplan con la ortodoxia y otra muy distinta es que sean positivas para el conjunto de la economía. Logrará sacarlos adelante con el concurso no sólo de sus socios podemitas, sino también de los independentistas de ERC y parte de JxC y probablemente del PNV. También de Ciudadanos si retira la eliminación del español como lengua vehicular de la enseñanza. En cualquier caso, cada vez recuerda más al extinto CDS en los constantes cambios de criterio –cuyo final puede que sea idéntico–.

Al analizarlas, podemos observar que los Presupuestos que el Ejecutivo quiere sacar adelante no es que no sean positivos para la economía, sino que son nocivos para la misma, por los graves desequilibrios que va a generar en ella, adicionales a los ya existentes derivados de la pésima gestión sanitaria y económica del Gobierno en la actual pandemia. Como dijo el gobernador del Banco de España la semana pasada, los ingresos son extraordinariamente optimistas, los gastos serán mayores que los presupuestados, con elementos de desequilibrio estructural importantes, como el abandono del factor de sostenibilidad en las pensiones y el aumento del sueldo de los empleados públicos un 0,9% en un entorno de nula inflación, una terrible subida de impuestos y unas previsiones desfasadas, que no recogen la realidad de las nuevas restricciones, que ahondarán en la caída económica. Debería devolverse para que el Gobierno presentase otros con gasto limitado y eficiente, sin subir impuestos e incluso con la bajada del de Sociedades, para atraer inversiones, y con reformas que generasen confianza, certidumbre y seguridad jurídica, pero no parece que eso suceda, de manera que nos adentraremos en un sendero de profundo desequilibrio económico como el que incentivan estos PGE.

José María Rotellar es Doctor en Economía y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria