El Banco de España cree clave frente a la crisis una regulación internacional sólida que asegure la liquidez del sector bancario

Avisa de que las autoridades supervisoras y reguladoras no deberán bajar la guardia para garantizar la resiliencia del sector financiero

Fachada del Banco de España en la Plaza de Cibeles de Madrid
Fachada del Banco de España en la Plaza de Cibeles de MadridLuis DíazLa Razón

El Banco de España considera fundamental una respuesta de las autoridades coordinada tanto a nivel internacional como nacional para hacer frente a la crisis económica sin precedentes que ha causado la pandemia del coronavirus. “En este contexto, el papel de los organismos supranacionales es de la mayor relevancia”. Por eso, la autoridad monetaria pone de relieve cómo en el sector bancario la crisis derivada de la pandemia ha demostrado de nuevo la importancia de contar con una regulación internacional sólida, que asegure la posición de capital y de liquidez de las entidades. Así lo destaca en su publicación sobre Estabilidad Financiera de otoño. En este sentido, defiende la necesidad de que los Estados acometan las reformas pendientes para ayudar a absorber el shock derivado del covid-19 y ”a tiempo, de forma plena y consistente”.

De ahí que recomiende no bajar la guardia a las autoridades supervisoras y reguladoras frente las incertidumbres que aún sobrevuelan por la pandemia, con el fin de garantizar la resiliencia del sistema financiero. “Un área clave de atención en el futuro serán las estrategias de retirada de las medidas temporales adoptadas”. En este sentido, los organismos internacionales y las autoridades nacionales deberán reflexionar y analizar el diseño de las estrategias de salida, que, dada la incertidumbre existente, deberán tener en cuenta los posibles efectos secundarios de una retirada demasiado temprana que ponga en riesgo la posible recuperación.

Según la publicación, la intensa experiencia acumulada desde el estallido de la crisis del covid-19 deparará importantes enseñanzas también para la conducta de “la política macroprudencial”. “El covid-19 ha supuesto un shock acíclico y exógeno al sistema financiero de enorme magnitud, para el que ningún instrumento macroprudencial está concebido a priori”. En este terreno, considera que el colchón de capital anticíclico (instrumento macroprudencial contemplado en la actual regulación para reforzar la solvencia del sistema bancario) ha cobrado especial relevancia en la actual coyuntura por estar diseñado para ser liberado en fases de contracción del ciclo financiero. No obstante, no era un requerimiento uniformemente exigible antes del estallido de la actual crisis. De ahí que reflexione sobre el paradigma en la operacionalización del colchón del capital anticíclico. Hasta comienzos de este año, algunas autoridades lo habían activado ante señales de desequilibrio en su ciclo crediticio o, alternativamente, por motivos meramente precautorios ante posibles shocks adversos futuros aprovechando la discrecionalidad que ofrece la regulación de este instrumento para reforzar la solvencia de las entidades.

A su juicio, la irrupción del covid-19 ha puesto de manifiesto las bondades de este segundo enfoque, basado en la fijación de un colchón de capital anticíclico modulable por consideraciones cíclicas, para abordar una situación de crisis inesperada y exógena al sistema financiero. Este cambio, en su opinión, podría formar parte de una revisión más amplia del peso que deben tener los colchones macroprudenciales liberables, frente a colchones estructurales específicos de las entidades (colchones de capital de entidades de importancia sistémica o de conservación).

Un mayor peso de los primeros frente a los segundos hubiera facilitado una respuesta más eficaz y flexible a la crisis. La planificación sobre la futura senda de reacumulación de colchones de capital a medida que se consolide la recuperación económica es otra cuestión que deberá formar parte de la agenda de las autoridades prudenciales. El Comité de Basilea ya destacó esta cuestión. En el horizonte temporal más inmediato, el Banco de España ha transmitido su intención de no aumentar el colchón de capital anticíclico por un período prolongado, al menos hasta que los principales efectos económicos y financieros derivados de la crisis del coronavirus se hayan disipado.