El Banco de España enfría el optimismo del Gobierno para 2021

Pronostica un menor crecimiento del calculado por el Ejecutivo. El desfase irá desde 1,2 puntos del PIB en el mejor escenario, hasta casi cinco puntos menos en el peor

Fachada del Banco de España, situado en la Plaza Cibeles de Madrid
Fachada del Banco de España, situado en la Plaza Cibeles de MadridLuis DíazLa Razón

El Banco de España enfría el optimismo del Gobierno sobre la recuperación de la economía española en 2021 en sus últimas proyecciones sobre España 2020-2023 publicadas este viernes. La autoridad monetaria baraja una horquilla de crecimiento del PIB de entre el 8,6% y el 4,2%, en función de que la población comience a vacunarse a principios del año que viene o, por el contrario, se retrase la llegada de una medicación efectiva contra la covid-19. Mientras, el Ejecutivo augura un crecimiento del 9,8% del PIB en 2021, gracias al efecto multiplicador que tendrá sobre nuestra economía los 27.000 millones de euros de anticipo que recibirá España de los 140.000 millones de euros que le corresponde de los fondos de recuperación postcovid-19. Mientras, el Gobierno cifra en 2,6 puntos porcentuales el impacto en la economía de estos fondos, el Banco de España estima que el crecimiento del PIB podría aumentar en 1,3 puntos porcentuales en 2021 y, adicionalmente, en otras dos décimas en el promedio de 2022 y 2023 por la inyección de capital que representa estos fondos. Así, el Banco de España afirma que el menor impacto que estiman ellos de estos fondos respecto a los pronósticos del Gobierno radica en los supuestos acerca “de un menor grado de absorción de los fondos y un multiplicador fiscal más reducido (0,9 por parte del Banco de España y 1,2 por parte del Ejecutivo).

El Banco de España alerta de que la evolución de la pandemia, como no puede ser de otra manera, seguirá condicionando la actividad en el corto y medio plazo. Después del fuerte avance del PIB registrado en el tercer trimestre del 16,7%, avisa, en sus proyecciones macroeconómicas de España 2020-2023, de una pérdida de vigor en la recuperación de la economía española a partir del final de septiembre. En ese sentido, detecta un deterioro de la actividad en el cuarto trimestre, a tenor de las medidas puesta en marcha para frenar la segunda ola de la covid-19 y de los indicadores disponibles de actividad.

Según sus estimaciones, la mejoría de la actividad tendió a perder intensidad a medida que transcurría el tercer trimestre del año, como consecuencia del aumento del ritmo de contagios a lo largo del verano, que, en particular, provocó la progresiva implantación por parte de las autoridades de numerosos países de medidas que desincentivaban los viajes de sus ciudadanos a España, lo que “tuvo un impacto adverso significativo sobre la actividad turística”.

Ya en el cuarto trimestre, “la intensificación del deterioro de la situación epidemiológica tanto en España como, con un cierto retraso, en muchos otros países europeos, ha propiciado la aplicación de nuevas medidas de contención de los contagios”, que, en comparación con las introducidas en la primavera, presentan un carácter más focalizado, orientado a restringir la movilidad de forma selectiva y a limitar la actividad en las ramas que conllevan un mayor grado de contacto social. En consonancia con estas medidas, los indicadores de movilidad procedentes de redes de telefonía móvil y de tráfico por carretera y vía aérea disponibles para España muestran un debilitamiento en el cuarto trimestre, aunque menos acusado que en otras economías europeas, según sus estimaciones. Además, la información coyuntural disponible apunta a una cierta intensificación de la caída interanual del PIB de nuestro país,, que, en principio, no espera que sea muy pronunciada, en consonancia con la naturaleza selectiva de las medidas de contención.

Tres escenarios

Más allá del trimestre actual, las perspectivas económicas siguen estando muy condicionadas por la evolución epidemiológica. Es más, el Banco de España no descarta una tercer ola de la covid-19 que requiera medidas de contención más severas, mientras no se disponga de una vacuna efectiva. En este contexto de fuerte incertidumbre, la autoridad monetaria baraja tres escenarios macroeconómicos, en función del comportamiento de la pandemia en el corto plazo, de las medidas de contención de la misma, de la aparición de una vacuna efectiva contra el virus, de la adaptación de los agentes a la crisis y de la persistencia de sus efectos en el medio plazo.

Así, ha pasado de analizar la situación en base a tres escenarios (suave, medio y de recuperación gradual) a otros tres: suave, central y severo. En el escenario suave tiene en cuenta una evolución de la pandemia controlada en los próximos trimestres, con una progresiva relajación de las medidas de contención y una ágil adaptación de los agentes económicos a las restricciones para controlar el virus. En el central se produciría si hay nuevos brotes de la enfermedad moderados que exijan medidas similares a las adaptadas recientemente, con un mantenimiento de las asimetrías sectoriales en la senda de recuperación. En el escenario severo se basa en un rebrote intenso del virus en el corto plazo, con un retraso de la aparición de la vacuna y el endurecimiento, por tanto, de las medidas de contención.

En cualquier caso, avisa de un fuerte retroceso del PIB este año, seguido de una recuperación relativamente intensa en los años posteriores, aunque sujeta a un elevado grado de incertidumbre. En su escenario suave, la economía española se desplomará el 10,7% del PIB este año, dos décimas más que en su previsión anterior. Este escenario se producirá si las medidas de lucha contra el virus no son excesivamente severas en esta segunda ola. No obstante, el Banco de España no descarta que la economía se hunda este año hasta el 11,6%, cuatro décimas más del pronostico del Gobierno. Este ejercicio acabará con una tasa de paro del 15,7% de controlarse la pandemia, aunque, el Banco de España no descarta que se dispare hasta el 16,2% de la población activa. Según sus pronósticos, la economía española no remontará el vuelo hasta finales de 2023. Hasta entonces el equilibrio de nuestra economía penderá de un hilo, muy condicionada a la evolución de la pandemia.

Así, el Banco de España estima un crecimiento del 8,6% del PIB el próximo año si hay vacuna a principios de año, aunque en los dos siguientes ejercicios el crecimiento se moderará al 4,8% y al 1,9% del PIB, respectivamente. Sin embargo, de retrasarse la vacunación de la población española la recuperación se ralentizará al 6,8% y al 4,2% del PIB en 2021. En cualquiera de estos tres escenarios, el crecimiento previsto es menor que el estimado por el Ejecutivo en su Plan Presupuestario remitido a Bruselas. Un año después tanto en su escenario central como en el severo el PIB registrará alzas similares de en torno al 4% para bajar al 1,7% y 1,5%. En el escenario central, la tasa de paro bajará del 15% en 2023, mientras que en el severo permanecerá casi en el 18% en 2023.

En estos tres escenarios, el Banco de España no espera que el déficit público se sitúe por debajo del 3% en 2023, fecha en la que la Unión Europea volverá a exigir a los miembros de la Eurozona disciplina presupuestaria. La deuda pública tampoco bajará del 110% en ninguno de los tres escenarios, disparándose en el más severo hasta el 127% del PIB en ese ejercicio.