¿Adiós a las fiestas en los pisos turísticos? La solución a la guerra entre vecinos y huéspedes

La asociación Madrid Aloja propone un censo de viviendas turísticas, limitar el número de huéspedes y acabar con las fiestas para garantizar el descanso de los vecinos

Imagen de dos chicas con dos coloridas maletas en la Puerta del Sol.
Imagen de dos chicas con dos coloridas maletas en la Puerta del Sol.Jesús G. FeriaLa Razon

El verano ya ha llegado y el regreso a la normalidad cada vez está más cerca. España ya ha arrancado su progresiva reapertura a la llegada de turistas y el proceso de vacunación se ha acelerado, lo que hará que muchos españoles se decanten por viajar a destinos nacionales. Dos noticias que animan a confiar en la ansiada recuperación económica de un país tan dependiente del turismo como el nuestro. El impulso del sector es fundamental para crear empleos y superar el golpe de la pandemia, pero enfurece a los vecinos por la proliferación de las viviendas de uso turístico.

Cada vez son más las familias, parejas o grupos de amigos que se decantan por un piso turístico en lugar de un hotel para pasar sus vaciones. En este contexto, urge alcanzar un pacto sectorial para impulsar España como uno de los destinos más visitados del mundo. Madrid Aloja, la asociación de particulares, gestores y propietarios de alquiler vacacional de la Comunidad de Madrid, ha presentado una batería de medidas al Ayuntamiento de la capital con el objetivo de poner fin a esta guerra entre vecinos y pisos turísticos. La asociación aboga por el equilibrio y el “juego limpio” para crear una oferta de alquiler vacacional de calidad.

¿Cómo acabar con la proliferación de los pisos turísticos?

Entre la batería de medidas está acotar el número de nuevas viviendas turísticas hasta el 40% de los pisos que alberga un edificio. Por encima de ese porcentaje, el sector recomienda que se tramite el cambio de uso a Apartamento Turístico de todo el edificio, lo que a la postre serviría para garantizar un crecimiento urbanístico ordenado.

Madrid Aloja también plantea un censo de viviendas turísticas, con un sistema de plazas limitado -de acuerdo con criterios objetivos- pero dinámico. Su finalidad es controlar la oferta y trasladarla a otros barrios en el marco de una consolidación de la demanda del turismo, manteniendo el equilibrio entre todos los tipos de oferta tanto de alquiler como residencial.

Límite de huéspedes

Otra de las medidas propuestas va en la línea de combatir la sobreocupación, para lo que exigen fijar un límite en el número de huéspedes por vivienda para acabar con los problemas originados por su acumulación e imponer sanciones a las plataformas que recojan anuncios con ocupaciones por encima de las permitidas, a los gestores que anuncien más de las autorizadas o a los usuarios irresponsables con el número de ocupantes.

El remedio a las fiestas y los ruidos que tanto molestan a los vecinos

Asimismo, propone la creación de un depósito de garantía que sea proporcional al número de huéspedes y otras medidas que favorecerán la tranquilidad y el descanso de los vecinos: la instalación de sistemas de controles de ruido para evitar las fiestas, el vigilante nocturno, el acceso digital -sin llave física- al inmueble o la creación de la Oficina de Servicio de Mediación y Convivencia para que los vecinos se sientan escuchados y atendidos; una medida que ya ha demostrado en otras urbes más de un 90% de eficacia para resolver los problemas más comunes.

Y es que, en opinión de Madrid Aloja, lograr la convivencia entre turistas y vecinos será fundamental para reactivar el turismo y acelerar la recuperación económica, teniendo en cuenta que sólo un 24% del gasto que realizan estos visitantes durante su estancia es para el alquiler, distribuyéndose el 76% restante en tiendas y supermercados de proximidad, bares, restaurantes, etc., según datos de la Universidad de Salamanca.