¿Qué es el techo de gasto y para qué sirve?

El Consejo de Ministros ha aprobado un gasto récord para 2022: 196.142 millones. Este instrumento de gestión presupuestaria es el paso previo para la elaboración de los futuros Presupuestos Generales del Estado

Imagen de archivo de una caja registradora llena de dinero
Imagen de archivo de una caja registradora llena de dinero FOTO: MICHAELA REHLE REUTERS

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un techo de gasto récord para 2022 —196.142 millones de euros), ligeramente por encima de los 196.097 millones de 2021— con el que prepara unos Presupuestos destinados a consolidar el crecimiento económico, que alcanzará el 7% el próximo ejercicio. Estos niveles elevados de gasto se deben a la llegada de los fondos europeos de recuperación. Por ello, del total de 196.142 millones, el gasto no financiero crece un 0,7% hasta los 169.787 millones y los fondos europeos sumarán 26.355 millones de euros adicionales. Este instrumento de gestión presupuestaria es un gran desconocido pese a ser el paso previo para la elaboración de los futuros Presupuestos Generales del Estado. LA RAZÓN aclara qué es el techo de gasto, para qué sirve y cuál es su relación con la regla de gasto y la estabilidad presupuestaria.

¿Qué es el techo de gasto?

El techo de gasto “es un instrumento de gestión presupuestaria a través del cual, una vez estimados los ingresos del ejercicio, se calcula el gasto presupuestario que permite el cumplimiento del objetivo de estabilidad”, explica la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). El techo de gasto es un instrumento que viene recogido en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF) de 2012 y también es conocido como límite de gasto financiero.

El Gobierno debe aprobar el techo de gasto para empezar a elaborar los Presupuestos Generales del Estado. Por ello, el límite de gasto no financiero se calcula, con carácter general, en el segundo trimestre del año y, en cualquier caso antes de 1 de agosto, de cara a la elaboración del presupuesto del año siguiente. Además, este límite, solo excluye de su cálculo las transferencias a comunidades autónomas y ayuntamientos por los sistemas de financiación autonómico y local.

El techo de gasto tiene como principal objetivo proteger la economía de un país de los constantes ciclos de expansión y recesión, evitando que el gasto se eleve en exceso en época de prosperidad económica y limitándolo en época de vacas flacas. En este sentido, el límite de gasto no financiero debe ser coherente con el objetivo de estabilidad presupuestaria y la regla de gasto, es decir, debe permitir el cumplimiento del objetivo de estabilidad. Ahora la pregunta es qué significan estos términos relacionados con el techo de gasto.

¿En qué se diferencia el techo de gasto de la regla de gasto?

La regla de gasto constituye una buena guía de disciplina presupuestaria en tiempo real para las Administraciones Públicas, explica la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), y constituye una buena herramienta para controlar el déficit. La regla de gasto es instrumento fiscal que también sirve para controlar el gasto pero, en este caso, en relación a la recaudación de impuestos. Según la regla de gasto, solo los incrementos de recaudación vinculados a reformas tributarias de carácter permanente permiten un aumento del gasto por encima de dicho límite.

“Es decir, la aplicación de esta regla impide que el gasto público crezca anualmente por encima de la tasa de referencia de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) a medio plazo de la economía española, siendo posible superarlo, únicamente, en el supuesto de que ese exceso se compense con aumentos de ingresos de carácter permanente”, explica Belén Ferrández García, Jefa de los Servicios de Gestión Parlamentaria, Publicaciones y Archivo de la Asamblea Regional de Murcia.

El techo de gasto y estabilidad presupuestaria

El techo de gasto o límite de gasto no financiero contribuye a cumplir con el objetivo de estabilidad presupuestaria. La Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF) define el principio de estabilidad presupuestaria como “la situación de equilibrio o superávit”. “Se entenderá que se alcanza esta situación cuando las Administraciones Públicas no incurran en déficit estructural”, es decir, cuando no exista una diferencia entre gastos e ingresos con resultado negativo. Además, “este principio se refuerza con el de sostenibilidad financiera, que consagra la estabilidad presupuestaria como conducta financiera permanente de todas las Administraciones Públicas”. No obstante, el documento recoge que el Estado y las comunidades autónomas podrán presentar déficit estructural en situaciones excepcionales como: catástrofes naturales, recesión económica o situación de emergencia extraordinaria.

Esta ley señala que la salvaguardia de la estabilidad presupuestaria “es un instrumento indispensable” para “garantizar la financiación adecuada del sector público y los servicios públicos de calidad sobre los que descansa el sistema de bienestar, como para ofrecer seguridad a los inversores respecto a la capacidad de la economía española para crecer y atender nuestros compromisos”