El ahorro de las familias bate récord histórico por temor al paro

Se dispara a 941.200 millones de euros, la cifra más alta en más de tres décadas

Un padre pasea con un carrito de bebé por las calles de Madrid
Un padre pasea con un carrito de bebé por las calles de MadridCipriano Pastrano DelgadoLa Razón

Nadie duda ya de que la pandemia del coronavirus ha arrasado con todo a su paso y ha hecho temblar los cimientos de la civilización occidental tal y como la conocíamos hasta principios de 2020. Aunque, en estos momentos, parece que se vislumbra aparentemente la salida del túnel, la situación vivida pesa aún sobremanera a la hora de tomar decisiones de consumo en los hogares españoles, que no consiguen borrar de su mente la secuelas del confinamiento de la población decretado durante marzo y abril del año pasado para frenar el avance del virus. Con esa decisión, que supuso el cerrojazo total de la economía española, se colocó de un plumazo a tres millones de trabajadores en ERE y se provocó el cierre en cadena y masivo de pequeñas y mediana empresas, 69 diarias, según los datos del Instituto de Nacional de Estadística (INE). Ante este panorama nada halagüeño, en el que un millón de personas más bordea el umbral de la pobreza, el temor a perder el puesto de trabajo ha corrido como la pólvora desde entonces hasta la fecha actual entre las familias españolas, entre las que casi un millón de hogares tienen a todos sus miembros en paro.

Precisamente, esta incertidumbre al devenir laboral de cada uno es la causa, según el Banco de España, que explica que se haya disparado hasta cotas históricas el ahorro familiar. De hecho, los depósitos que las familias españolas tenían en los bancos a cierre de junio se elevaron a 941.200 millones de euros, la cifra más alta de la serie histórica, que comenzó a medir este indicador en 1989. Es decir, en más de tres décadas jamás se había ahorrado tanto como ahora.

Esta cuantía se produce después de que en un año hayan crecido los depósitos de las familias un 5,5 %, lo que en cifras absolutas supone un aumento de 49.100 millones de euros, según los datos del Banco de España. En relación al pasado mes de mayo, el avance se cifró en el 1,4 %. Mientras, en los últimos doce meses la tendencia de los hogares ha sido la de aumentar de forma sostenida los depósitos bancarios, a medida que empeoraba la crisis económica por la pandemia de la covid-19 y los hogares optaban por una mayor prudencia en sus gastos.

Repunte

Como botón de muestra, los hogares españoles situaron en 2020 su tasa de ahorro en el 14,8% de su renta disponible, tasa 8,5 puntos superior a la de 2019 y la más alta de toda la serie, iniciada en 1999 por el Instituto Nacional de Estadística, diez años después de la medición del Banco de España. Las familias españolas, afectadas por las limitaciones de movilidad, el confinamiento domiciliario y las restricciones de aforos por causa de la pandemia, ahorraron en el año del covid un total de 108.844 millones de euros, tras descender su renta disponible un 3,3%, hasta los 739.585 millones de euros, y reducirse su gasto en consumo un 12%, hasta los 628.198 millones.

El ahorro generado por los hogares fue suficiente para financiar la inversión del sector (35.680 millones de euros), por lo que su capacidad de financiación ascendió a 72.989 millones de euros, 23 veces más que en 2019 (3.130 millones de euros). Las Administraciones Públicas, por su parte, mostraron una necesidad de financiación en 2020 de 123.072 millones de euros, cifra que multiplica por más de tres la de 2019 (+245,3%). En este contexto, el Banco de España vincula, en parte, el ritmo de recuperación de la actividad económica de nuestro país a la salida de esta ingente cantidad de ahorro. Es decir a que las familias sean más o menos conservadoras.

Depósitos al alza

En paralelo, los depósitos de las empresas que custodia la banca también repuntaron en el mes de junio pasado. En concreto lo hicieron un 1,47 % respecto al mes de mayo anterior, hasta llegar a los 302.400 millones de euros. En comparación interanual, los depósitos de las empresas crecieron un 2,6 %, si bien a lo largo del año evolucionaron tanto al alza como a la baja, como consecuencia de las necesidades de liquidez derivadas de las restricciones a la actividad económica.