Hacienda pone en marcha el “catastrazo” que subirá de forma encubierta los impuestos de patrimonio y sucesiones

Aunque el ministerio niega que la medida vaya a incrementar la fiscalidad, en la práctica afectará a estos tributos

La ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, hoy, en la sede de CC OO
La ministra de Hacienda, Maria Jesús Montero, hoy, en la sede de CC OOAlberto Ortega Europa Press

El “catastrazo” ya está en marcha. El Ministerio de Hacienda y Función Pública ha publicado hoy, a través de la sede electrónica de la Dirección General del Catastro, los mapas de valores correspondientes a los informes del mercado inmobiliario urbano y rústico de 2021, el primer paso en la determinación de los valores de referencia de los inmuebles. Estos nuevos indicadores constituirán, a partir del 1 de enero de 2022, la base imponible del impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y del impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, sustituyendo al valor real. Y dado que en muchos casos serán mayores que el valor al que sustituyen, supondrá que muchos contribuyentes tributarán más por los impuestos de patrimonio y sucesiones.

Con el mecanismo puesto en marcha por Hacienda, la base imponible de los impuestos de Sucesiones y Donaciones y de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados pasará de ser el valor real al valor de mercado, que en el caso de los inmuebles se asimila al valor de referencia calculado por el Catastro. Este valor de referencia es distinto del valor catastral –que es el que se utiliza, por ejemplo, para el pago del impuesto de bienes inmuebles (IBI), que no se verá modificado– y de nueva creación, ya que aunque estaba previsto en los Presupuestos de 2018 nunca llegó a materializarse.

De este modo, el Gobierno retoma con esta ley su intención de construir el valor de referencia de los inmuebles bajo la premisa de valoraciones individualizadas de cada inmueble, teniendo en cuenta cuestiones como la calidad constructiva, la antigüedad, el estado de conservación o la superficie si, por ejemplo, se han realizado ampliaciones. Se utilizarán para ello datos obtenidos de declaraciones de ciudadanos y comunicaciones de ayuntamientos, notarios y registradores y se complementará con datos de precios de compraventa, explican fuentes de Hacienda.

Esto significa, de facto, un incremento del valor de referencia -y, por tanto, de los impuestos de patrimonio y sucesiones-, ya que hasta ahora la base imponible del impuesto era el valor real, que se equiparaba o bien al precio de compraventa o a un valor objetivo asignado por las comunidades autónomas en función de factores como el precio de la zona, generalmente más alto, algo que ha sido rechazado reiteradamente en los tribunales.

Negativa de Hacienda

Hacienda, sin embargo, niega tal extremo. La norma establece que los valores de referencia no superarán a los valores de mercado. Para tal fin, se aplicarán los factores de minoración que se han fijado por la Orden Ministerial publicada este jueves en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que sitúa el coeficiente en el 0,9, tanto para los inmuebles urbanos como para los rústicos. Según Hacienda, con esta medida se garantiza que el valor de referencia no excederá al valor de mercado. Por tanto, al usar este indicador como base imponible en los tributos citados no se producirá una subida de impuestos.

Los expertos no comparten esta visión del ministerio. Aseguran que la subida impositiva se producirá seguro para los que hayan adquirido una vivienda a un precio alto –por ejemplo, los que lo hicieron en plena burbuja inmobiliaria–, ya que la nueva normativa da por hecho «que el precio declarado de compraventa es fraudulento y, por eso, establece un objetivo que, por falta de información, difícilmente reflejará el estado real y valor de cada vivienda», según han explicado desde la Aedaf, que ha advertido de que «los impuestos serán evidentemente más altos».

La ley de lucha contra el fraude preveía la elaboración de un nuevo valor de referencia catastral, que tendría en cuenta factores como la antigüedad o la conservación del inmueble, y que constituirá a partir de 2022 la base de los impuestos de sucesiones, transmisiones patrimoniales y patrimonio en sustitución del llamado valor real, ya que este había generado cierta inseguridad jurídica. Ahora, Hacienda avanza en este proceso con la publicación de los mapas de valores en la sede del Catastro, en los que se recoge el comportamiento medio de los precios en las operaciones de compraventa de cada zona, una de las partes que configurarán el futuro valor de referencia. A este elemento se sumarán factores como la calidad, antigüedad y estado de conservación del inmueble o, en el caso de los inmuebles rústicos, su localización y capacidad socioeconómica.