¿Vuelve China?

El crecimiento de su economía no es tan robusto como pudiera parecer

Un hombre observa un panel electrónico con información bursátil en una casa de corretaje en Pekín (China)
Un hombre observa un panel electrónico con información bursátil en una casa de corretaje en Pekín (China) FOTO: ROMAN PILIPEY EFE

La economía china creció un 8,1% a lo largo de 2021. Una tasa de expansión muy fuerte que demostraría que los temores sobre su desaceleración estaban infundados: ni crisis energética ni crisis del ladrillo. El parón que sufrió la economía china en el tercer trimestre del año, cuando apenas se expandió intertrimestralmente en un 0,2%, fue un espejismo pasajero y que el gigante asiático ya vuelve a crecer tanto como era habitual en él». Estas líneas entrecomilladas podrían constituir el resumen más extendido sobre los datos del PIB chino que conocimos ayer. Sin embargo, diría que se trata de un análisis precipitado a tenor del conjunto de informaciones que conocimos ayer.

Primero, la economía china creció, sí, un 8,1% en el promedio de 2021, pero la tasa de crecimiento interanual en el cuarto trimestre del año fue del 4%: es decir, el PIB trimestral chino a cierre de 2021 sólo era un 4% superior al del último trimestre de 2020.

Segundo, la tasa de crecimiento intertrimestral de China fue del 1,6%: bastante por encima del 0,2% del tercer trimestre, pero aun así equivalente a un crecimiento anualizado del 6,3% (1,6% es, por cierto, menos de lo que se espera que crezca España en el cuarto trimestre). Es normal que China acelerara su crecimiento en el cuarto trimestre de 2021 porque volvió a producir carbón doméstico para minimizar los apagones que la habían azotado en el tercer trimestre del año: con todo, una tasa de expansión anualizada del 6,3% sigue estando por debajo del nivel al que estábamos acostumbrados con el gigante asiático.

Y tercero, ayer China no sólo publicó sus datos de crecimiento de 2021, sino que su banco central decidió recortar sus tipos de interés para insuflar liquidez en la economía y, de ese modo, estimular el crecimiento (en particular, el tipo de interés de los repos inversos se redujo del 2,2% al 2,1% y el de los préstamos a un año del 2,95% al 2,85%). Dicho de otro modo, el propio Banco Popular de China, con sus decisiones, reveló que la economía está débil. Y eso, por cierto, es algo que Xi Jinping no se puede permitir ahora mismo: este mismo año el dictador comunista aspira a que su partido renueve por tercera vez su mandato y necesita una economía que aparente solidez.