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España corta con las agencias de rating

Cuatro días después de que Fitch elevara la solvencia de la deuda española a la categoría de notable, el Gobierno ha decidido no renovar el contrato anual con S&P. El año pasado lo anuló con Fitch y Moody’s. Sólo queda DBRS.

  • De Guindos considera que España no necesita a las agencias de rating para demostrar la solvencia de la deuda
    De Guindos considera que España no necesita a las agencias de rating para demostrar la solvencia de la deuda

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23 de enero de 2018. 23:44h

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23/1/2018

«La deuda española es tan relevante que no necesita pagar a ninguna agencia de rating» para que éstas califiquen la solvencia de las emisiones de Letras, bonos y obligaciones del Tesoro. Estas palabras pronunciadas por el ministro de Economía, Luis de Guindos, al término del Ecofin de Bruselas han causado cierta extrañeza en el mercado. No porque la decisión de España sea una novedad, que no. Sino porque se produce apenas cuatro días después de que la agencia Fitch elevara en un escalón el rating de la deuda española desde «BBB+» a «A-», lo que equivale a elevar su nota desde un aprobado a un notable y cuando es de esperar que Standard & Poor’s (23 de marzo) y Moody’s (6 de abril) sigan el mismo camino.

Para Economía, España ha seguido la pauta de otros grandes países europeos como Francia o Alemania. El Ministerio considera que no es necesario trabajar con las cuatro grandes agencias de calificación a la vez «toda vez que hemos entrado en una fase de normalización de las relaciones del Tesoro con los inversores internacionales. Todas las agencias van a valorar la deuda española porque es tan relevante que no necesita pagar a ninguna de ellas».

España sólo mantendrá el contrato con DBRS, la agencia canadiense, la cuarta en importancia del mundo, detrás de los tres gigantes estadounidenses. En 2016, no se renovó el contrato con Moody’s y el pasado ejercicio, con Fitch. Ahora le ha tocado el turno a S&P, que ayer mismo anunció que seguiría calificando la deuda de España aunque únicamente con la información pública existente, referida a los datos económicos que proporciona el Gobierno, el INE o Eurostat. Lo que no emitirán las agencias, salvo DBRS, serán las calificaciones para bonos individualizados o emisiones concretas.

En un día en el que la prima de riesgo ha llegado a estar por debajo de los 80 puntos básicos en los que cerró, con el bono en el 1,358%, las declaraciones de Luis de Guindos llegaron a cierre de mercado. Victoria de la Torre, analista de Self Bank, cree que la supresión del último contrato anual que se mantenía con S&P tiene mucho que ver con la subida del rating a la categoría «A», lo que asegura que la deuda española esté en el portafolio de todos los fondos de inversión. El hecho más que probable de que S&P y Moody’s sigan el mismo camino que Fitch en los próximos meses hace innecesario un control permanente de la situación de las finanzas españolas.

Las agencias de calificación hacen una valoración cuantitativa de los datos económicos del emisor, que se limita a la utilización de los datos económicos, y otra cualitativa, mucho más subjetiva, en el que se manejan las perspectivas futuras, la situación sociopolítica...

Como manifestó De Guindos, la decisión no tiene nada que ver con el coste de las evaluaciones del riesgo por parte de las agencias, pese a que no es una actividad precisamente barata. El hecho de que muchos emisores no puedan salir al mercado sin una nota de las agencias que asegure los riesgos potenciales al inversor hace del mercado un oligopolio.

Javier Urones, analista XTB, aseguró ayer a LA RAZÓN que «el beneficio potencial de estar permanentemente controlados por las agencias de rating es superior al coste de su contratación. No entiendo muy bien la decisión, máxime cuanto todo van a ser mejoras de la nota». Coincide con el resto de analistas en que estar en el tercer escalón del podio (después de «AAA» y «AA») es suficiente garantía para los fondos.

La deuda española tiene por delante un año de relativa tranquilidad. La política del BCE de compra de bonos desde hace casi tres años ha distorsionado el mercado de renta fija hasta el extremo de que Grecia ofrece una rentabilidad del 3,7% en su bonos a diez años, un punto más que EE UU, después de tres rescates económicos. Otra cosa será cuando el BCE ponga fin a su actual política monetaria y los países tengan que buscar inversores institucionales que sustituyan al BCE.

La fiesta está próxima a su fin. Ayer, tras la subida de Fitch, España tuvo que pagar un interés más alto para colocar Letras a 3 meses. El mercado cree que la rentabilidad ha tocado suelo.

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