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Imserso, una ruina para los hoteleros

  • Imserso, una ruina para los hoteleros

Tiempo de lectura 8 min.

25 de junio de 2019. 10:32h

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Óscar Reyes 25/6/2019

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«Es trabajar por trabajar». Así de contundente se muestra Agustín Hernández, director y gerente del Hotel Natali de Torremolinos. Cuenta con más de 400 habitaciones, más de un centenar de empleados y, desde hace 18 años, está inscrito en el Programa de Turismo Social del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, o como se le llama coloquialmente, a los viajes del Imserso. Los hoteleros afirman que, al contrario de lo que piensa la gente, no hacen negocio con estas estancias. Todo lo contrario, pierden dinero y, en el mejor de los casos, logran cubrir todos los gastos, no obtienen beneficio.

La diferencia de que un hotelero se salve de las pérdidas o no está en la ocupación. Cuando es alta, las cuentas pueden ser algo positivas si el establecimiento es lo suficientemente grande. Pero sólo hace falta algo habitual, como que fallen cuatro clientes, según la expresión de Hernández, para que no se obtenga una rentabilidad y, por eso, estar inscrito al Imserso termina siendo «trabajar por trabajar».

Por ese motivo, ahora que se ha presentado un nuevo concurso público para la gestión de los viajes de las dos próximas campañas (con opción a prorrogarse otras dos), los hoteleros han levantado la voz. Se quejan de que a la hora de elaborar los pliegos y establecer los precios no se tienen en cuenta los costes reales de los servicios ni los laborales, así que piden una revisión que el Gobierno no está dispuesto a realizar.

GASTOS DEl HOTEL: Desde el sector achacan que el precio del programa, según se establece en el concurso público para su gestión en los próximos dos o cuatro años (si se prorroga), es demasiado reducido y no cubre todos los gastos en los que incurren los establecimientos. «Hay quien viaja hasta siete u ocho veces al año con el Imserso porque les sale más barato el hotel que estar en su casa», afirma Hernández. Desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) afirman que el coste, con IVA incluido, oscila entre los 22 euros y los 22,5 euros por persona cada día (IVA incluido) con una pensión completa y agua y vino en las comidas más otros servicios.

«Haz cuentas, no salen, ni a mí ni a nadie, y si alguien del Imserso ha hecho un estudio y sí le salen, que venga a enseñárnoslo», manifiesta el gerente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), Antonio Aranda. y el único que hace frente a esos bajos costes es el hotelero porque, como explica, «los proveedores no hacen ningún esfuerzo económico, quien te vende el kilo de manzanas no te lo va a dar más barato porque sea para los del Imserso».

Los hoteleros plantean una solución, que se dividan las campañas en sólo dos temporadas, una para quienes tengan menos poder adquisitivo y otra para los que tengan más. Así, a los primeros se les practicaría una subida del precio más reducida que a los segundos que, eso sí, podrían viajar en mayo, «un mes muy bueno de vacaciones en la costa peninsular», califica Aranda.

Imserso, una ruina para los hoteleros

PRECIOS PARA LOS USUARIOS: Sin embargo, los precios han crecido en los últimos años. Por ejemplo, en la campaña de octubre de 2017 a junio 2018, para una estancia de ocho días en una zona costera peninsular en temporada alta el coste era de 203,02 euros, mientras que en la misma etapa de la campaña siguiente, 2018-2019, alcanzó los 209,61 euros. Un aumento del 3,15% que va parejo al desarrollo de los precios del mercado pero que, según los hoteles, sigue sin ser suficiente para cubrir todos los gastos.

Pero claro, ¿entonces quién debe hacer un mayor esfuerzo económico, los usuarios o la Administación? En la campaña 2016-2017, el Imserso cubría el 20,87% de los costes, mientras que los consumidores un 79,13%. En la licitación para las próximas campañas, a partir de las 2019-2020 está previsto que se distribuya en un 20,39% por parte del Imserso (aportación que desde Cehat califican de «residual») y un 79,61% del cliente.

El Ministerio de Sanidad (del que depende el Imserso) ha eximido de la responsabilidad del precio a los consumidores al señalar que el 65% de los usuarios disfrutan de pensiones inferiores a los 1.050 euros y no pueden afrontar más gastos. Hernández sostiene que ha hablado con sus clientes «y no tienen problema de pagar 12 o 15 euros más a la semana. No pretendemos una gran subida, sino que se obtenga una rentabilidad porque, encima, el cliente cada vez exige más en cuanto a servicios y calidad de los mismos».

EL GOBIERNO SACA TAJADA: Además, también le piden un esfuerzo al Gobierno porque es realmente quien hace negocio con los viajes del Imserso, asegura Aranda: «La Administración, por cada euro que invierte en el programa gana 1,5». Han llegado a esa conclusión tras calcular todos los beneficios que obtiene el Gobierno de que los hoteles inscritos al programa sigan abiertos. «Pagamos un IVA de un 10%, pero además compramos a proveedores que pagan sus impuestos y, en mi caso, si cerrase mandaría al paro a más de un centenar de personas, lo que supone pagar subsidio por desempleo a cada trabajador, que mientras está contratado genera cotizaciones sociales», comenta Hernández.

Los viajes del Imserso nunca habían estado inmersos en tanta polémica desde que se pusieron en marcha en 1985 con un doble objetivo. Por un lado, dar a los mayores un tiempo de ocio fuera de sus residencias habituales a precios reducidos. Por otro, los viajes se realizarían entre octubre y junio, es decir, durante meses en los que la industria turística tiene más dificultades para conseguir clientes, así que en ese periodo el Imserso sería de gran ayuda para el sector. Sin embargo, este último objetivo es contraproducente para el empresario en varios aspectos.

CONTRADICCIONES: Los hoteles están abiertos en verano porque es la época de alta demanda, y muchos cierran los cuatro meses de invierno. Así, hacen contratos temporales y no pagan antigüedad a sus trabajadores. Mientras, los establecimientos que están abiertos todo el año para acoger a los usuarios del Imserso mantienen fijo al personal y sí les pagan antigüedad. Costes laborales que son muy difíciles de afrontar cuando no se obtiene beneficio del servicio que se presta. Además, si deseasen salir del programa del Imserso y cerrar los meses de invierno tendría que indemnizar al personal fijo, para lo que no tienen los suficientes recursos. «Estoy en una círculo vicioso del que no puedo salir», admite Hernández.

Y es que él es uno de los muchos hoteleros que depende de los viajes del Imserso. «Estamos casados al programa», cuenta, «si nos desinscribimos nuestra clientela tendría que regenerarse y para eso harían falta unos dos años. Si en ese tiempo, un hotel no tiene negocio, cierra». Ese es el motivo por el que ni siquiera intentan seguir una vida alejada del Imserso y, directamente, echan el cerrojo «porque los precios del programa no les compensan», añade Hernández.

A pesar de las pérdidas que pueden afrontar los hoteles, esa dependencia provoca que cada vez son más los que participan en el programa. En 1985 eran sólo 19 y, según los últimos datos oficiales, en la campaña 2016-2017 fueron 344 y la información extraoficial indica que en la de 2017-2018 lo hicieron alrededor de 400. Esta cifra se conforma, sobre todo, por los que están ligados históricamente a estos viajes más la suma de los hoteles que recurren a los usuarios del Imserso para aumentar la ocupación al estar en zonas de baja demanda, como alguna de Castellón o Murcia.

El punto álgido de los viajes del Imserso fue en la temporada 2009/2010, cuando se ofertó el mayor número de plazas, 1,2 millones, desde el nacimiento del programa en 1985, cuando sólo se abrieron 16.000 inscripciones. Hasta 2012 se siguieron superando el millón de plazas. Pero la crisis económica obligó al Ministerio a reducir la inversión y, como consecuencia, el número de plazas a las 900.000, cantidad que también se ofrecerá en los próximos dos años según se establece en el nuevo contrato.

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EMPLEO: El número de plazas que se ofertan influye en la cantidad de empleos que generan los viajes del Imserso. Cuanta más gente use este programa, más servicios y productos tendrán que contratar en los hoteles. De esa manera, los puestos de trabajo que se creaban gracias al turismo social del Imserso superaban los 85.000 en los tiempos con una mayor oferta de plazas, mientras que, a día de hoy supera levemente los 70.0000. De todos éstos, Antonio Aranda calcula que más de 12.000 son directos, que los hoteles contratan. El resto se generan en empresas proveedoras de los alimentos, de las bebidas, de los servicios de animación, de las excursiones, del transporte...

Que por cierto, Aranda cuenta que se ha acusado a los hoteleros de dar un servicio distinto a los usuarios del Imserso que al resto de clientes. Incluso, dice, un medio de comunicación intentó hacer un reportaje para demostrarlo acudiendo a los establecimientos sin avisar y se fue con las manos vacías porque la realidad es que los hoteles solo tienen un comedor con la misma comida, y servicios como los de lavandería no son selectivos por habitaciones.

A pesar de todo, la temporada de viajes del Imserso 2019-2020 ya se ha puesto en marcha con algo de retraso. La Cehat interpuso un recurso contra los pliegos presentados por Sanidad para la gestión de este servicio durante los próximos años. Este hecho paralizó la concesión y, por tanto, el inicio del periodo de solicitudes para los viajes. No obstante, el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, dependiente del Ministerio de Hacienda, ha desestimado el recurso, el proceso de licitación y la planificación de los viajes han vuelto a ponerse en marcha. Al menos de momento, pues la Cehat podría presentar un nuevo recurso durante los próximos dos meses. Pero Agustín Hernández tiene ciertas dudas porque ya estamos casi en julio y agosto es inhábil, por lo tanto, si se presenta otro recurso el programa podría empezar con retraso, lo cual es perjudicial para el trabajo en el sector. De hecho, Hernández cuenta que ya ocurrió una vez, y estuvo un mes con 120 empleados para sólo 180 clientes. Así, las pérdidas son aún mayores.

Zaragoza saca su propio programa

En medio de la polémica, Zaragoza ha sacado su propio programa de viajes para mayores de 60 años y pensionistas. El periplo consta de seis días y los destinos son Madrid y los Reales Sitios (Aranjuez, El Escorial, Alcalá de Henares (Madrid); Segovia, La Granja (Segovia) y Toledo). Hay 1.200 plazas disponibles, que se pueden solicitar hasta el 24 de junio, y para las que tendrán preferencias los residentes en los municipios frente a los de la capital aragonesa. La principal diferencia con los viajes del Imserso es que éstos tienen lugar entre octubre y junio, mientras que el programa presentado por Zaragoza se llevará a cabo en temporada alta, entre el 1 y el 27 de agosto. Por ese motivo, los precios también son ligeramente superiores. Por persona es de 457 euros en habitación doble y de 520 euros en habitación individual. En cuanto a las estancias triples, dos de los huéspedes pagarán 457 euros y el tercero 380.

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