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La Latina Valley humaniza las conexiones entre profesionales

Se trata de un club de negocios cuya máxima es generar contenidos de calidad para la comunidad y crear un ambiente de confianza para compartir los problemas reales

  • Lo importante es crear ambientes de confianza para que la gente comparta sus problemas reales
    Lo importante es crear ambientes de confianza para que la gente comparta sus problemas reales

Tiempo de lectura 5 min.

10 de septiembre de 2018. 12:16h

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R.S.G.  10/9/2018

Compartir es vivir y la unión hace la fuerza son dos frases tan manidas como ciertas. Y en esta época de redes sociales, en la que no tener un perfil en LinkedIn o Twitter puede condenar a la irrelevancia, continúa resultando imprescindible ponerse cara, conocerse más allá de las pantallas, desvirtualizarse. Pues bien, La Latina Valley es un club de negocios en Madrid y Barcelona –que podría continuar con su expansión- donde se priorizan las conexiones de confianza entre profesionales de toda índole y se entrelaza el trabajo con el debate en eventos con un alto nivel de calidad.

Y es que pese a que el 90% de las interacciones en el ámbito profesional han de producirse vía on-line, ya sea a través de emails o de conversaciones en redes sociales, los profesionales no pueden vivir de sus perfiles. Deben simultanear su presencia en ambos mundos, para ver y ser vistos; para escuchar y ser escuchados; En definitiva, para conocer y darse a conocer.Y esas conexiones que logran mejorar las cifras del negocio, aumentando la facturación o incrementando el número de clientes, suelen ser mucho más fértiles en el mundo de carne y hueso, no en el de «bits» y «likes».

Sin embargo, en los congresos a los que suelen acudir las mentes más brillantes y preparadas no hay una sinceridad absoluta. Los asistentes pretenden nutrirse de informaciones valiosas, pero éstas pueden estar sesgadas, ya que más allá del tan habitual celo profesional muchas verdades podrían provocar peligrosas crisis de reputación en las empresas. Y, por ello, las disfrazan, coartándose a sí mismos. De ahí la importancia de ser totalmente sinceros a la hora de desvelar, por ejemplo, las amenazas más serias para una compañía, las condiciones financieras que más podrían favorecerla, los mejores proveedores...

La máxima de Emilio Márquez, fundador de La Latina Valley, es «crear un ambiente de confianza para que la gente comparta sus problemas reales». Y aunque el contexto de este club de negocios es de «networking», como podría ser el de Linkedin o el de cualquier típico «afterwork», no es el componente principal. En este sentido, su valor añadido es la búsqueda pormenorizada de los mejores profesionales de las mejores empresas. Sobre todo teniendo en cuenta las dificultades para encontrar espacios donde directivos del más alto nivel estén dispuestos a compartir los problemas y soluciones más comunes a los que deben hacer frente en sus quehaceres diarios.

Como consecuencia, el objetivo prioritario de La Latina Valley, al margen de engrasar esas conexiones, es la creación de contenidos de máxima calidad para la comunidad. Y Márquez tiene las claves. Lo más importante es seleccionar el perfil de los asistentes, puesto que para que exista un buen «networking» hay que preparar el previo. A estas sesiones sólo pueden ir aquellos que muestren predisposición a compartir más allá de sus propios intereses, y ahí reside una de las principales problemáticas, dado que hay ‘‘jetas’’ que quieren que les aporten, pero sin aportar nada a cambio».

«A nuestras sesiones no va nadie que no tenga alguna interactividad». Márquez remarca la implicación de unos a la hora de invitar a otros. Además, desvela lo más significativo para filtrar los contenidos de calidad para estas sesiones: que no se haya publicado mucho al respecto, que sean revisados y enriquecidos con la aportación de los asistentes, y que se consensúen por el mayor porcentaje posible de los participantes.

Por otra parte, la «titulitis» no suele valorarse en estos eventos. A pocos les importa el número de grados, licenciaturas, diplomaturas o másteres que ostente quien tenga enfrente, sino que se fijan en la experiencia, el reconocimiento, las destrezas y habilidades, por encima incluso del cargo que se ocupe y de la empresa en la que se desempeñe la labor.

Conexiones profesionales

Y es que las conexiones entre profesionales se han transformado por completo a raíz de la revolución tecnológica. El intercambio de tarjetas entre bandejas repletas de canapés, cervezas y vinos todavía no es capítulo del pasado, pero la masiva irrupción de las redes sociales ha permitido a los asistentes cotillearse previamente entre sí. «Las personas son proactivas y se mensajean y establecen conversaciones entre ellas antes de la actividad. Ahora nos tenemos a un ‘‘clic’’ de distancia, y eso permite usar la tecnología en beneficio propio».

La Latina Valley es la versión 2.0 de «Networking Activo», puesta en marcha también por Márquez sólo unos cuantos años atrás. Todo lo que aprendió entonces lo está aplicando ahora, materializándolo en favor suyo y en el de los demás. «Compartir contenidos de alta calidad es la mejor forma de aumentar la visibilidad», afirma. Y para incentivar a la gente premia a los que mejor debaten en los distintos eventos que organiza, de manera que quienes más aportan a la comunidad reciben su correspondiente reconocimiento. «Queremos provocar que los directivos compartan el máximo conocimiento entre iguales», destaca Márquez, al tiempo que informa que al término de este año se celebrará la final de la que saldrá el mejor profesional del debate en España y que se disputará –estableciendo un cierto paralelismo con la rivalidad del futbolero Clásico que enfrenta a Real Madrid y Barcelona– entre los ganadores de los concursos celebrados en ambas ciudades.

Finalmente, el fundador de La Latina Valley señala que los problemas más generalizados en estas sesiones tienen que ver con el aterrizaje de los «millennials» en las empresas, que ha revolucionado por completo las relaciones laborales y las que se establecen con clientes y proveedores; y con las dificultades que sufren las compañías para contratar a profesionales cualificados en el sector IT.

Márquez es un inversor con alma de emprendedor, y viceversa. Se pone una camisa u otra dependiendo del momento de su vida, aunque admite que le ha funcionado mejor la de inversor, a pesar de que le llena más la otra. Afina su olfato para detectar un buen negocio escuchando a la gente y poniendo en común a emprendedores de diferentes sectores. Desde su experiencia, considera que las áreas con mayor potencial de cara al futuro y que más despiertan el interés de los inversores son aquellas vinculadas a la industria 4.0, de la que resalta los «chatbots», la realidad virtual o la inteligencia artificial.

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