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Los síntomas de crisis se multiplican en España ante la pasividad de Sánchez

Empleo, exportaciones o productividad empeoran. A pesar de estos factores, el socialista sólo parece preocupado de la negociación para formar Gobierno

  • Fábrica de Seat en Martorell
    Fábrica de Seat en Martorell /

    Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

15 de agosto de 2019. 21:15h

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Roberto L. Vargas 16/8/2019

Pedro Solbes pasará a la historia como el responsable económico que en diciembre de 2007 aseguró que lo que el país vivía entonces era una «ligera desaceleración». Un año después, España estaba sumida en la peor crisis a la que se ha enfrentado en décadas sin que el Ejecutivo hubiera tomado medida alguna para prevenirla o al menos mitigarla.

Esta semana, Nadia Calviño, a la sazón sucesora de Solbes en el diseño de la política económica, ha asegurado que España está «capeando» mejor que otros países europeos el temporal que se está viviendo. Ajeno al Brexit o a la guerra comercial entre China y EE UU, el Gobierno se dispone a revisar al alza su previsión de crecimiento del 2,2% al 2,3%. Y eso, a pesar de que los síntomas de que la economía española está a un paso de empezar a caer se multiplican. Entretanto, Pedro Sánchez, como ha hecho Calviño esta semana, emplea la amenaza de los efectos económicos de la falta de Gobierno como una mera herramienta política más para presionar a Unidas Podemos, más preocupado parece de cómo acaparar poder que de atender a las alarmas económicas.

Exportaciones

En lo más duro de la pasada crisis, las exportaciones sirvieron de tabla de salvación para muchas compañías españolas. Ahora, sin embargo, están perdiendo fuelle. En el primer semestre del año subieron apenas un 0,7%, el peor registro de los últimos siete años, según los datos de Comercio. El deterioro de las ventas al exterior amenaza con agudizarse en la segunda parte del año. El 26% de lo que España vende tiene como destino Reino Unido, Italia y Alemania, países que atraviesan problemas que pueden acabar pasando factura a las compañías españolas.

Competitividad

Si España pierde comba exportadora no es sólo por los problemas de sus compradores. En los últimos meses, las compañías españolas han perdido competitividad. La productividad laboral, medida en términos de PIB por persona ocupada, está en niveles de hace tres años después de cinco trimestres consecutivos de retrocesos.

Industria

El INE publicó el miércoles la estadística de pedidos industriales, un buen termómetro para medir la actividad. Y no son buenos. En junio cayeron un 5%, su mayor recorte en tres años. La inversión en maquinaria y bienes de equipo se estancó en el segundo trimestre tras caer en el arranque de ejercicio.

Empleo

La recuperación del mercado laboral empieza a dar síntomas de fatiga. En julio, el paro bajó sólo en 4.253 personas, el peor dato desde 2008. La creación de empleo no fue mucho mejor. La afiliación a la Seguridad Social apenas se incrementó en 15.514 personas, el peor dato desde 2012.

Vivienda

Tras años de vigorosa recuperación, la venta de viviendas se ha enfriado. En junio cayeron un 14%, según los datos del INE. Es habitual que las transacciones se moderen este mes, pero no en los términos de este año. El pasado ejercicio lo hicieron un 4,4% y en 2018 un 2,6%.

Consumo interno

La demanda interna es el gran puntal de la economía española. Y hay datos que indican que se está enfriando. Las ventas del comercio minorista, por ejemplo, apenas avanzaron un 0,3% el pasado mes de junio.

Mercados

Los inversores están huyendo despavoridos de la bolsa. El temor a que una crisis impacte los resultados de las empresas y, por ende, sus dividendos les está llevando a dirigir sus fondos a los tradicionales valores refugio: deuda pública y oro. Ayer, la rentabilidad del bono español a diez años en el mercado secundario se desplomó hasta el mínimo histórico del 0,028%. El oro está por encima de los 1.500 dólares la onza, cotización que no tocaba desde 2013, en plena recesión.

Situación externa

La guerra comercial China-Estados Unidos, la amenaza de Brexit sin acuerdo o los problemas de Argentina están generando una situación de tensión y de temor a otra crisis global que no ayuda tampoco a la economía.

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