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¿Por qué sólo un 33% de las «start-ups» ha sido fundada por mujeres?

Los expertos señalan la importancia de reivindicar el valor de las féminas en el sector de la tecnología

  • Las start-ups lideradas por mujeres tienen un índice de fracaso inferior a las masculinas
    Las start-ups lideradas por mujeres tienen un índice de fracaso inferior a las masculinas

Tiempo de lectura 8 min.

24 de junio de 2019. 11:47h

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Pepe Varela.  25/6/2019

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Startupxplore, la plataforma de inversión en «start-ups» referente en España, hizo en 2015 un estudio que, a día de hoy, mantiene toda su vigencia. Después de realizar una encuesta entre las principales «start-ups» españolas, descubrieron que tan sólo un 33% de ellas –o sea, un tercio– tenían a una mujer como fundadora o cofundadora. Es evidente que, más allá del problema de la desigualdad de género –evidentemente, no exclusivo del ecosistema emprendedor–, la carencia de mujeres en los sistemas productivos acaba trayendo, como consecuencia, importantes carencias a nivel de capacidad, proyección y viabilidad del propio proyecto emprendedor. Dicha carencia queda más en evidencia cuando se ponen sobre la mesa los resultados obtenidos por mujeres emprendedoras de «start-ups» tan exitosas como Carina Szpilka –General Partner en K-Fund y presidenta de Adigital–; Izanami Martinez –CEO y cofundadora de The Notox Life–; Marta Esteve –actual CEO de Soysuper y, anteriormente de Rentalia– o Carmen Bermejo –fundadora y presidenta de la Asociación española de «start-ups»–. Por no hablar de Sofía Benjumea (cofundadora y CEO de South Summit) o de Elena Gómez (presidenta de Womenalia e inversora en 12 «start-ups»).

Mayores diferencias

Si nos referimos a la escasez de mujeres emprendedoras en el área de las empresas tecnológicas (las «start-ups»), la brecha con respecto a los hombres resulta especialmente significativa. Una de las razones para que esto sea así hay que buscarla, según el Índice Global de Género, Emprendimiento y Desarrollo (GEDI), en que un 77% de los fundadores de start-up en España tienen un marcado perfil técnico, algo que suele ser más frecuente, según el INE, entre los hombres que entre las mujeres. El informe GEDI también revela algunas otras razones por las cuales, en España, hay más «start-ups» emprendidas por hombres que por mujeres, como las dificultades de la mujer por acceder al «networking» del mundo de la empresa. Es muy probable que las trabas para que emprendedoras puedan entrar en contacto con otras emprendedoras, estén más relacionadas con el desconocimiento que unas emprendedoras puedan tener sobre la existencia de otras emprendedoras, con las que podrían establecer relaciones y redes de «networking» que con la propia escasez de ejemplos de emprendimiento entre las propias mujeres.

La educación

Como en otras muchas áreas de la vida, la clave para potenciar cualquier tipo de transformación en la sociedad está en la educación y hacerlo en el entorno del emprendimiento femenino, en el campo de las «start-ups», no lo iba a ser menos. Arantxa Prieto es socióloga especializada en marketing digital y colaboradora de la plataforma startupxplore.com para temas relacionados con emprendimiento y «start-up». En su opinión, «no se trataría tanto de potenciar el emprendimiento femenino fomentando algún tipo de discriminación positiva, como que la sociedad y el mercado español estén más que preparados para acoger a «start-ups» fundadas por mujeres, sin necesidad de aplicar ningún tipo de discriminación, aunque sea de perfil positivo. En España hay muchas emprendedoras capaces de aportar valor sin tener que recurrir a este tipo de medidas. Por ejemplo buscando la implicación de universidades y de centros educativos para fomentar desde la formación el emprendimiento femenino». Prieto señala que «sería interesante que se creasen programas que incentivaran que la mujer quisiera formarse en el emprendimiento. Para conseguirlo, es importante que la sociedad ponga en marcha medidas para que las mujeres vean en la «start-up» una opción de futuro laboral para la mujer, a través del ámbito de la formación y trabajo tanto en la empresa como en la universidad». En este sentido Arantxa Prieto destaca la importancia que están cobrando organizaciones como la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), las cuales ya se han puesto manos a la obra creando una plataforma como Women in Tech. «Estamos hablando de un sistema “networking” creado para reivindicar el valor de la mujer en el sector de la tecnología, a partir de la suma de experiencias de mujeres profesionales en activo en este campo. Y lo mismo podría decirse de la existencia de aceleradoras de emprendimiento para mujeres (Avion o Bad Girl Ventures, entre otras), creadas para facilitar tanto el “networking” entre mujeres emprendedoras como para facilitar la llegada de financiación, fomento del empleo, potenciación del “mentoring”». El informe «Mapa del emprendimiento 2018», elaborado por la organización del South Summit, saca a la luz una realidad sobre las «start-ups» lideradas por mujeres: tienen un índice de fracaso inferior a las masculinas, cuyo porcentaje de no éxito es del 52% (respecto a un 22% en el caso de las mujeres). En opinión de la directora adjunta del Venture Lab de IE University, Allison Rohe, la diferencia entre ambos porcentajes se debe al hecho de que «las mujeres, por norma general, son más precavidas en la toma de decisiones. Aunque también es cierto que, cuando el número de «start-ups» masculinas se acerque a las femeninas, puede que también lo hagan los porcentajes de éxito y fracaso». Nuria Chinchilla es profesora del Departamento de Dirección de Personas en IESE.

Para Chinchilla que las «start-ups» femeninas sobrevivan, porcentualmente más que las masculinas puede deberse a varias razones: «A la hora de invertir, solemos ir más poco a poco que los hombres. Además, también, en muchos casos, tenemos una mayor capacidad de análisis, o lo que es lo mismo, estudiamos con más profundidad las diferentes alternativas que se nos presentan». Quizás no suene demasiado el nombre de Women Who Tech, pero se trata de una importante organización, nacida en el seno de Google y con sede en Nueva York. ¿Su cometido? Potenciar la presencia femenina en el ecosistema «start-up». Según datos aportados por ellos, el 86% de las empresas nacidas a partir de capital riesgo no tienen ninguna mujer en puestos directivos.

Patricia Casado, es fundadora de #SoyInversora, un programa de la plataforma Socios Inversores, que busca crear una comunidad de mujeres interesadas en el mundo de la inversión. En opinión de Patricia el porqué de esta dificultad está claro: «La inversión implica confianza, y entrar en ese círculo en el mundo financiero, que es mayoritariamente masculino, requiere más esfuerzo para una mujer».

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