Opinión

Siete días claves para Andalucía y España

El centro derecha debe guiarse con inteligencia y cautela, sin caer en provocaciones de la izquierda desesperada que está a punto de un nuevo revés electoral

Editorial La Razón

En una semana, los andaluces están llamados a las urnas para decidir la nueva composición del Parlamento y por consiguiente el gobierno de la Junta. Tras una larga precampaña y más de la mitad de la campaña, el consenso demoscópico ha aportado una aritmética concluyente con una mayoría reforzada de las marcas del centroderecha, una victoria clara del Partido Popular y del presidente andaluz Juanma Moreno Bonilla y una izquierda en una seria crisis de apoyo popular. Las encuestas se han mostrado tan contumaces que la incertidumbre principal se ha centrado en especular o pronosticar si los populares alcanzarán la mayoría suficiente para intentar gobernar en solitario, que resultaría, conforme a sus planes, de sumar más escaños que socialistas, comunistas y antisistemas juntos. Sería repetir la fórmula de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. Obviamente, en esa ecuación legítima estaría por despejarse la incógnita de la posición de Vox o, en otra proyección menos realista, que Ciudadanos lograra los diputados para reeditar la coalición que ha logrado el mayor vuelco de prosperidad y bienestar de la historia reciente de la comunidad autónoma. La movilización o la desmovilización, según se mire, son las circunstancias que marcarán las aspiraciones finales de los partidos y del territorio. En esta última semana asistiremos a un esfuerzo redoblado de los líderes nacionales, con especial y significativa participación de los miembros del gobierno y del propio presidente, en un intento de evitar a toda costa un fiasco de sus siglas el 19-J. Al PSOE, en este sentido, podría socorrerlo de manera involuntaria el caótico panorama de la macedonia de grupos que se amontonan a su siniestra, en persistente decadencia en los más recientes sondeos. Pedro Sánchez y sus ministros, con su aplastante protagonismo en las últimas jornadas, transmiten su desasosiego frente a la relevancia del 19J en el devenir de la política nacional y el seísmo que puede suponer para el futuro de la gobernabilidad de la nación la contestación de los electores a los socialistas y los comunistas en un feudo emblemático para el PSOE. El estrambótico ataque de ayer contra el PP en el mitin central de la campaña con la crisis argelina como telón de fondo ha sido un síntoma de esa ansiedad en una cita crucial. «Si un tercer país presiona a España y la UE apoya a España, ellos (el PP) apoyan al tercer país que nos presiona». Al presidente no le resultará sencillo que cuaje entre los ciudadanos el tosco argumentario de Moncloa que culpa a Feijóo de la crisis diplomática. Más allá del acoso y la presión de Sánchez estos siete días, el centro derecha debe guiarse con inteligencia y cautela, sin caer en provocaciones ni en sobreactuaciones de la izquierda desesperada que está a punto de un nuevo revés electoral. Será otra censura popular a Sánchez, sus socios y sus políticas que seguirá fraguando el cambio político en España.