Editorial

El juego a dos barajas de la lideresa Díaz

Es probable que la maniobra tenga éxito, aunque sea a costa de la derrota de sus antiguos compañeros de Podemos

MADRID.-28M.- Yolanda Díaz prioriza gestos de apoyo a Más Madrid en San Isidro, con respaldo también a UP
MADRID.-28M.- Yolanda Díaz prioriza gestos de apoyo a Más Madrid en San Isidro, con respaldo también a UPEuropa Press

Sin dar mayor importancia a los abucheos que recogió ayer la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, en la Pradera de San Isidro, que fueron, ciertamente, minoritarios, sí debemos señalar la anomalía de que la dirigente comunista pidiera el voto para dos facciones de la extrema izquierda, Más Madrid y Unidas Podemos, que compiten por los mismos sectores de votantes, no sólo en la región madrileña, sino en otras demarcaciones electorales de España.

Por supuesto, entendemos la estrategia de Díaz de situarse sobre un plano superior a las pequeñas disputas personalistas de la izquierda populista, confiada en que, tras la elecciones municipales y autonómicas, los presuntos damnificados, es decir, los mismos dirigentes podemitas que la designaron como candidata a la presidencia del Gobierno, vuelvan sus esperanzas hacia Sumar y se diluyan tranquilamente en la nueva marca política.

Es probable que la maniobra tenga éxito, aunque sea a costa de la derrota de sus antiguos compañeros, pero, a los efectos prácticos, parece mostrar que no hay nada sustancial, más allá de los nombres de los candidatos, que diferencie los programas políticos de las formaciones que se disputan el mismo espacio electoral. En pocas palabras, que son perfectamente intercambiables, al igual que sus papeletas, lo que no es exactamente así, puesto que existe una diferencia de tono y fondo entre los discursos, por ejemplo, de Rita Maestre y de Roberto Sotomayor, mucho más radical este último, casi rozando el histrionismo, y que amenaza, según las últimas encuestas, con recuperar para la formación morada un número significativo de los votantes de extrema izquierda, en perjuicio de las expectativas de Más Madrid.

En pura lógica política, la lideresa Díaz debería posicionarse claramente por la opción que tuviera más posibilidades de puntuar sobre el PP, pero, como hemos señalado, el juego a dos barajas de la vicepresidenta impide que tome partido. Especialmente, porque la relación de fuerzas de la extrema izquierda difiere en según qué circunscripciones se libre la disputa. Por otra parte, no deja de ser una hipótesis poco firme considerar que Unidas Podemos va a integrarse dócilmente en el proyecto Sumar, suponiendo que los malos resultados en la municipales y autonómicas que prevén los sondeos para las candidaturas moradas no les dejara otra opción.

Puede ser, pero, de momento, es el partido fundado por Pablo Iglesias el que posee las estructuras de base sobre las que, teóricamente, tendría que articularse la marca Sumar, y nadie puede asegurar que todas las agrupaciones estén por la canibalización del proyecto. Sin duda, la mejor opción para Yolanda Díaz, aunque mucho más esforzada y ardua, sería montar su propia infraestructura partidaria y desligarse gentilmente de aquellos que la elevaron políticamente y que, ahora, son un lastre.