Los grandes retos de los profesores para el nuevo curso

Después de sobreponerse al estallido de la pandemia, la comunidad educativa celebra el Día Internacional del Docente con la tecnología como su gran aliada

La enseñanza universitaria presencial se ha abierto al mundo online, pero no por las circunstancias deseadas. Ni el Plan Bolonia, ni la irrupción de las nuevas tecnologías, lo que ha provocado la digitalización forzada de las aulas ha sido una pandemia global. Las clases online, las videoconferencias y los test virtuales ya forman parte del día a día de miles de estudiantes, pero detrás de ese logro se esconde un trabajo titánico por parte de las instituciones académicas y los profesores. La ausencia de un periodo de transición ha provocado que algunos docentes se hayan adaptado mejor que otros a la nueva realidad. Aquellos que ya tenían digitalizada su asignatura y estaban acostumbrados a implementar herramientas digitales a la enseñanza presencial no tardaron en retomar las clases. Sin embargo, los partidarios de una docencia clásica tuvieron que realizar un gran esfuerzo para renovarse y no echar por la borda un curso cuando ya encaraba su recta final

Gracias a ello, las universidades presenciales se han acostumbrado a las herramientas digitales, no sin antes superar uno de los grandes obstáculos de la educación telemática: la evaluación. Los exámenes son el punto crítico de la superación de una asignatura, por lo que para José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, decano de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid se trata de un reto que también se traslada a los estudiantes. La evaluación no presencial tiene sus dificultades, como la identificación de los alumnos y el control del plagio. Esta preocupación ha provocado que parte del profesorado se aferrara con uñas y dientes a la evaluación presencial.

Una docencia reforzada

La parte positiva de que una pandemia sacuda el sistema educativo presencial es que, sin duda, el presente curso se ha tomado con más fuerza. Las competencias digitales que han adquirido los profesores van a complementar de forma muy positiva la docencia presencial. «Se han resuelto los problemas bastante bien y creo que esta situación ayudará a reflexionar para mejorar la docencia y pensar fórmulas más innovadoras de lo que hemos podido hacer hasta ahora», comenta José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, decano de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid.

La mayoría de los profesores disfrutan yendo a clase, impartiendo la materia, paseándose por el aula y teniendo un contacto directo con los alumnos. De un día para otro, el alma de la docencia desaparece y da paso a una educación a medio caballo entre lo presencial y lo digital. «La educación ‘online’ hace que tengas que cambiar la mentalidad con la que te relacionas con los alumnos», explica el decano.

«Es una forma de pensar la docencia completamente distinta», indica Ángel L. Rubio, vicedecano de Estudios y Calidad de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. «Pasar de una forma de impartir clases en la que las herramientas digitales tienen un peso complementario a una en la que todo tiene que hacerse a través de este tipo de aplicaciones implica un cambio de mentalidad enorme», añade.

Los profesores también han tenido que superar un obstáculo tecnológico. Las carencias formativas de los docentes en competencias digitales no se solucionan subiendo el temario al campus virtual o enviando los apuntes a los alumnos por correo electrónico. No se trata solo de disponer de unas herramientas tecnológicas determinadas, sino que es necesario saber usarlas y adaptarse a lo que los alumnos demandan. «No vale con colgar un PDF y creer que eso es docencia “online”. Ya no estamos en el aula, por lo que ese documento tiene que ir acompañado de un uso adecuado que le aporte valor a esa enseñanza a distancia», comenta el profesor Gonzalo Sánchez-Molero. Para solucionar el problema, las instituciones académicas han tenido que habilitar cursos en competencias digitales para los profesores. «Han arreglado algunas situaciones, pero en otros casos no se ha tenido el tiempo ni los medios necesarios para realizar los cursos», comenta el profesor Rubio, que confiesa que algunos docentes están llevando el seguimiento y evaluación de sus asignaturas exclusivamente con el móvil ante la falta de ordenadores.