El Gobierno “cuela” el techo de gasto de 2021 tras la reunión en Moncloa

Sánchez da un paso importante para encauzar la legislatura con el aval de Bildu y Esquerra, antes de que empiece la campaña catalana y se complique su apoyo

Thumbnail

Acción-reacción. La foto de Moncloa del miércoles con Pedro Sánchez y Quim Torra liderando sus delegaciones en la mesa de diálogo tuvo su efecto inmediato ayer en el Congreso de los Diputados con la aprobación de los objetivos de estabilidad y deuda para 2020 y 2021. Una senda que permite al Gobierno iniciar el diseño del proyecto presupuestario en base a sus estimaciones y no a las de Cristóbal Montoro, que operaban hasta ahora. Aunque desde el independentismo se buscó desvincular el foro de negociación bilateral de la aprobación de las cuentas, lo cierto es que ambos extremos son vasos comunicantes como ya advertían desde Esquerra Republicana: «Si la mesa va bien, los Presupuestos irán bien». Y esa sintonía entre ambos socios quedó de manifiesto desde el debate mismo, en el que los republicanos ya anticiparon su apoyo, en base a los términos pactados con el Ejecutivo. «ERC cumple sus acuerdos», aseguró Rufián. La votación salió adelante por 168 votos a favor (PSOE, Unidas Podemos, PNV, Mas País, Nueva Canarias, Coalición Canaria, PRC y Teruel Existe), 150 en contra (PP, Vox, Ciudadanos, Junts per Catalunya, la CUP, UPN y Foro Asturias) y las 19 abstenciones de los republicanos, EH Bildu y el BNG.

Se da así el pistoletazo de salida a los Presupuestos que tendrán que votarse en un futuro bastante incierto en lo que respecta al soberanismo. La campaña electoral en Cataluña y el discurso encendido que se adoptará entonces complicarán, más si cabe, el tejido de nuevas alianzas, por lo que el Gobierno maniobró ayer para garantizarse no solo el techo de gasto para este año 2020 sino también el de 2021. El del año próximo debería abordarse para su debate y aprobación en el mes de junio, pero la posible coincidencia con la contienda electoral en Cataluña hace que, votándolo de forma conjunta ahora, ERC se ahorre el «trago» de tener que avalarlo en plena pugna por los comicios en Cataluña. La treta no pasó inadvertida para la diputada del PP, Elvira Rodríguez, que lo denunció durante su intervención, asegurando que vulnera la ley de estabilidad porque no acompaña este segundo techo con los informes requeridos por Bruselas. Desde Hacienda explicaron, no obstante, que la citada ley obliga a publicar el techo de gasto para el año siguiente en el mismo acuerdo en el que el Consejo de Ministros propone la senda de objetivos de déficit y de deuda para ese año y los dos siguientes. Como el Gobierno ya lo tiene calculado ha preferido maniobrar para facilitarle el horizonte a sus socios de ERC. Un techo de gasto, el de 2021, que lleva aparejada además una subida de un 3% más: hasta los 131.437 millones de euros, respecto a los 127.609 del actual ejercicio.

Con el aval del Congreso, el Gobierno puede empezar a diseñar un proyecto presupuestario para el que se ha dado de margen para su presentación hasta que termine el verano. En un principio, Sánchez contaba con llevar las cuentas a la Cámara baja en marzo, este mismo mes, para tenerlas aprobadas en junio. Sin embargo, la decisión de Quim Torra de adelantar las elecciones, aunque sin anunciar todavía la fecha concreta, ha obligado al Ejecutivo a flexibilizar al máximo sus previsiones para que el debate y la crispación electoral no se lleven los Presupuestos por delante, como ya ocurriera en 2018.

«Deslealtad»

Y esto es así porque el clima que se respira en el seno del independentismo no es precisamente el más propicio para tejer consensos. Los diputados de Junts per Catalunya, con presencia en la mesa de diálogo el miércoles, optaron ayer por oponerse a los objetivos de déficit que presentó el Gobierno en el Congreso. Un gesto que fue valorado como «desleal» por sus socios de coalición en la Generalitat, porque hace unos días JxCat les había trasladado que se abstendrían en la votación. Sin embargo, tras comprobar que los republicanos avalarían la senda de déficit decidieron cambiar el sentido de su voto al «no» para retratarles en solitario junto al Ejecutivo. «Lo que no puede ser es mendigar lo que el Gobierno tiene que pagar», se defendió la portavoz de JxCat, Laura Borràs, en los pasillos de la Cámara baja. Muy enfadados, desde ERC anticipaban que, en el futuro, no compartirían con los neoconvergentes el sentido de sus votaciones.

Con este primer trámite el Gobierno no solo da un paso importante hacia la aprobación de las cuentas, sino también a su supervivencia, pues con unas cuentas aprobadas encauzaría la legislatura. A cambio del apoyo de ERC y Bildu, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recogió el guante que le lanzaron ambas formaciones, comprometiéndose a flexibilizar la regla de gasto a favor de las corporaciones locales y comunidades autónomas con superávit en sus cuentas públicas. La regla de gasto impide aumentar las partidas de por encima de una determinada referencia ligada al crecimiento.