Sánchez insistirá en la prórroga hasta junio

El Gobierno mide sus próximos pasos para ceder paulatinamente poder a las autonomías y que no le retiren el apoyo al estado de alarma

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, ayer, durante el debate de la prórroga del estado de alarma en el Congreso 06/05/2020Pool Pool

La unilateralidad del Gobierno le ha puesto contra las cuerdas en las últimas horas, forzando una de las votaciones más ajustadas a las que se ha enfrentado recientemente. En Moncloa tuvieron que recuperar la calculadora que les acompañó durante el proceso de investidura y hacer un esfuerzo de interlocución «in extremis» para lograr salvar la prórroga del estado de alarma. El escenario que ayer se dibujó en el Congreso obliga al Ejecutivo a medir sus próximos pasos y plantear una alternativa a la hoja de ruta del mando único que tenían previsto mantener hasta julio en el marco de la excepcionalidad.

El Ejecutivo se plantea ya como hacer la «transición» no solo a la nueva normalidad, sino del férreo control del estado de alarma a ir cediendo paulatinamente poder a las autonomías. Pedro Sánchez pidió ayer mantenerlo «unas semanas más», que posteriormente concretó en seis, para pilotar la desescalada, porque levantarlo ahora «sería un error absoluto, total e imperdonable que el Gobierno no está dispuesto a asumir».

A pesar de que el Ejecutivo no esté dispuesto a renunciar al estado de alarma, sí tendrá que modularlo en el futuro y estas primeras cesiones se vieron ya ayer para lograr salvar la cuarta prórroga. En la propia redacción del decreto ley ya se había añadido una especificidad para la desescalada como es el mecanismo de «cogobernanza» para pactar con las autonomías los pasos a dar y la promoción de las provincias o unidades territoriales que se acuerden en las sucesivas fases de la misma. A esto se añadieron ayer las enmiendas concretas que planteó el PNV y a las que condicionó su apoyo. Aunque la última palabra la tendrá el Ministerio de Sanidad y cualquier acción irá vinculada a la evolución positiva del virus, el Gobierno aceptó que las medidas a aplicar lo sean por los presidentes autonómicos o que el País Vasco pueda celebrar los comicios aunque se mantenga el estado de alarma.

Esta cesión, unida a atender el deseo del PP de decretar el luto oficial, cuando toda España entre en la Fase 1 y celebrar un gran acto de homenaje a las víctimas cuando se produzca la «nueva normalidad» o desligar la regulación de los ERTEs del estado de alarma son algunos de los gestos que el Ejecutivo está dispuesto a hacer en el futuro para mantener una excepcionalidad que no tiene claro cuándo se podrá levantar. «El virus es dinámico», aseguran en Moncloa ante posibles rebrotes, que impedirían que acabase en los plazos previstos.

Sánchez exhortó a la oposición a colaborar en esta tarea y acusó de «partidismo» a quienes se oponen y quieren tumbar este mecanismo constitucional que otorga las «armas legales» para luchar contra el virus, gracias a las cuales han logrado ganar una batalla parcial. Sin embargo, aunque ayer el Ejecutivo logró 178 votos favorables –el apoyo más minoritario desde que se decretó el estado de alarma– algunos de los que les han apoyado, ya advirtieron de que «la prórroga se va acercando a su fin». Este acercamiento a la autonomías parece no hacerse extensivo a Casado, al que Sánchez dedicó un lacónico: «Si pudiéramos hablar más, mejor; pero tampoco es que nos entendamos».