Política

Las Fuerzas Armadas no desfilarán el 12-O por primera vez en 33 años

La Covid obliga a Defensa a suspender la parada militar. Celebrará un acto más reducido en el Palacio Real en el que se homenajeará a la Legión por su Centenario

El 7 de octubre de 1987, el Gobierno de Felipe González promulgó una Ley que establecía el 12 de octubre como Día de la Fiesta Nacional. Cinco días después de su publicación, se celebró en el Paseo del Prado la primera parada militar con motivo de esta efeméride, en la cual participó Don Felipe, entonces Príncipe de Asturias, quien desfilaba como alumno de la Academia General del Aire de San Javier (Murcia). Y a pesar de que no fue hasta diez años después cuando un Real Decreto lo oficializó, desde ese 12 de octubre de 1987 el acto central del Día de la Hispanidad es la citada parada militar. Hasta este año, pues la pandemia del coronavirus ha obligado al Ministerio de Defensa a suspenderla para evitar aglomeraciones y posibles contagios.

Así lo confirmó ayer la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien reconoció que no es conveniente celebrar un acto tan multitudinario en otoño, con la posibilidad aún de que se produzca una nueva oleada de contagios. Y es que solo el pasado año esta parada reunió en Madrid a más de 4.200 militares y a miles de ciudadanos que se agolpaban en los alrededores. Una realidad que hace muy difícil mantener la distancia de seguridad y las medidas de protección.

De esta forma, la intención de Defensa es la de celebrar un acto más sencillo e íntimo, al estilo del que se organizó el día 14 en Francia, en el que se sustituyó el desfile militar en los Campos Elíseos por un acto más reducido en la Plaza de la Concordia, donde sólo desfilaron los aviones.

En concreto, Defensa quiere conmemorar este 12-O (en el que también «se resalta la identificación de las Fuerzas Armadas con la sociedad a la que sirven», según el Real Decreto de 1997) con un acto más reducido en el Patio de la Armería del Palacio Real de Madrid, el mismo escenario en el que se celebró la ceremonia de Estado por las víctimas del coronavirus.

Presidido por Felipe VI como capitán general de las Fuerzas Armadas, habrá una representación de los dos Ejércitos, la Armada y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, tal y como confirmó Robles, participarían al menos los aviones de la «Patrulla Águila», que pintarán los colores de la bandera en el cielo. Servirá, además, de homenaje a todos los militares que participaron en la «Operación Balmis» contra el coronavirus.

Será un acto que, junto a quienes han luchado en primera línea contra el virus, tendrá como protagonista principal a la Legión, unidad que celebra su Centenario y que también ha tenido que suspender numerosos actos por culpa de la pandemia. De hecho, el más importante iba a celebrarse en la base de Viator (Almería) el 20 de septiembre, fecha que oficialmente se considera como el nacimiento de la Legión, pues ese día se alistó el primer legionario.

El del 12 de octubre será el segundo gran desfile militar que Defensa anula este año debido a la pandemia, ya que en mayo suspendió el del Día de las Fuerzas Armadas, que iba a celebrarse en Huesca. Además, el virus también ha modificado otros actos castrenses, como las entregas de despachos en las academias militares que tienen lugar en estos días y que este año no contarán con la presencia del Rey ni de la ministra de Defensa. Además de reducir el aforo, se han suspendido los que tenían lugar en la Academia General Militar de Zaragoza y en la General Básica de Suboficiales de Talarn (Lérida), no sólo por reunir a miles de personas, sino también por los rebrotes en dichas zonas y las nuevas restricciones sanitarias impuestas. Por ello, se ha decidido que los alumnos reciban sus despachos en las Academias de su Especialidad Fundamental.

El Departamento que dirige Margarita Robles ha valorado hasta el último momento la evolución de la pandemia para decidir si celebraba o no el desfile del 12-O, pero finalmente la prudencia ha primado. De hecho, la ministra confirmó ayer que no habían firmado los contratos para la organización de la parada, como por ejemplo los de la instalación de las gradas y que ya era demasiado tarde para hacerlo.