Francia libera al cabecilla de ETA Ibon Gogeascoechea

Fue detenido cuando iba a mandar un “comando” a España y un mortero capaz de lanzar bombonas de butano con metralla a 150 metros

Francia ha concedido la libertad condicional cabecilla etarras Ibon Gogeascoechea Arronategi, “Emil”, que ha cumplido 10 años y medio en prisión de los 14 a los que fue condenado. Tras abandonar la prisión de Mont-de-Marsan y ser entregado a España, ha sido finalmente liberado al no existir causas pendientes contra él, según informa Etxerat.

Fue detenido en marzo de 2010, en la localidad de Cahan, en la baja Normandía francesa, cuando se encontraba en compañía de dos pistoleros, José Lorenzo Ayestarán y Beñat Aguinagalde, a los que estaba dando las últimas órdenes antes de entrar en España para cometer atentados. Formaban un “comando especial” que tenía previsto utilizar el mortero «jotasu», que lanzaba a 150 metros bombonas de butano llenas de explosivos y metralla. La operación fue posible gracias a la información aportada por la Guardia Civil.

LA RAZÓN publicó en su día un documento del cabecilla en el que informaba de los pormenores de su arresto. «La caída (detención) vino de una cagada cometida al alquilar la casa. Habíamos estado en el monte y decidimos meternos en un sitio fijo para aprovechar esa semana. El sábado por la noche llamé al dueño de la casa rural, que era de los alrededores de Poitiers y me pidió un teléfono. Tenía uno sin utilizar y se lo dí. Enseguida me surgió la duda con el teléfono y comprobé que ya lo había utilizado en la casa donde había estado antes, la del uruguayo. Le llamé (todas las llamadas las hacía desde cabinas, desde luego) enseguida al dueño, pero para entonces había dejado el mensaje en el contestador. La cagada estaba hecha, pero teníamos la posibilidad de irnos y punto. La verdadera cagada la hicimos entonces porque después de debatir decidimos entrar en esa casa rural. Ahora, argumentos como ''el cansancio" y “las ganas de hacer ensayos» quedan ridículos”, decía Gogeascoechea al comienzo de su “kantada”.» Intuía que la Guardia Civil, que iba tras sus pasos, le había localizado por el teléfono usado para alquilar la anterior casa.

Más adelante señalaba que habían acudido a un «zulo» para recoger material con el que impartir un cursillo a los dos terroristas que iban a entrar en España para cometer atentados. Se cruzaron con automóviles que tenían matrículas de diversos departamentos, lo que les resultó sospechoso aunque lo atribuyeron a la casualidad ya que era fin de semana. También se «mosquearon» porque alguien llamó suavemente a la puerta y se fue. «Por mi parte me quedo con la hipótesis simple, que sea la cagada del teléfono porque me parece más fácil que se haya llegado a la casa del uruguayo anterior», insiste.

«Emil» daba cuenta del resultado de las prácticas con el mortero «jotasu», de las que estaba muy satisfecho: «funcionó muy bien en todos los intentos realizados manualmente. Todos los tiros perfectos (en el vuelo) -entre 160 y 180 metros- muy buena dirección. El escopetón: muy bien (con el mismo tubo de chimenea y metralla con siete kilos de tornillos de ruedas, muy buenos, cogidos en un desguace por dos euros». «Disparamos con 150 y 160 gramos (de carga proyectora). y salieron los tornillos a 15-20 metros con una hostia impresionante. Muy positivo».

Por su parte, COVITE ha denunciado el recibimiento que le hicieron en Bilbao a este individuo. Se le hizo un “pasillo de honor” y se le recibió como “a un auténtico héroe "por haber ayudado a asesinar dirigiendo el aparato de logística militar de ETA”. “Hay quienes no mantienen ninguna distancia social ni física con los asesinos de ETA y sus cómplices”. Y ha lamentado que las nuevas generaciones en el País Vasco “crezcan viendo estos homenajes en la vía pública”.