El parque de la memoria

«Los promotores pueden estar satisfechos, y los españoles agradecidos»

El domingo amanecimos con las imágenes de un mar de banderitas de España sobre el fondo verde del césped del Parque Roma de Madrid, una iniciativa de la Asociación de Víctimas y Afectados por Coronavirus, reclamando justicia y memoria para los 53.000 fallecidos por la pandemia.

Aunque las banderas ya han sido recogidas, conforme a lo previsto, hay que reconocer que este sencillo acto ha tenido gran impacto visual, pues «una imagen vale más que mil palabras». Los promotores pueden estar satisfechos, y los españoles agradecidos. A diferencia de otras campañas que deterioran o ensucian el espacio público, en este caso el buen gusto de la estética ha sido la nota dominante.

Las 53.000 banderitas evocaron esos cementerios de guerra –como el Militar de Arlington, en Washington– que pueblan algunos países, donde las contiendas bélicas produjeron la pérdida de combatientes cuya memoria se quiere recordar. En España no tenemos esa tradición, pero la iniciativa tiene pleno encaje con la idea de «guerra» que el Gobierno quiso inculcar en el subconsciente ciudadano durante el Estado de alarma: «#Esta guerra la vamos a ganar», aderezada con ruedas de prensa diarias por parte de uniformados.

Aunque hay otras guerras –como la Civil, de hace 80 años– de la que se nos obliga por mandato legal a tener una «memoria democrática», mientras se niegan a reconocer a más de 20.000 caídos en esa contienda de la que íbamos a «#Salir más fuertes». De Torra hablamos otro día. Ya es fugaz memoria histórica por contumaz desobediente.