Estados des-unidos

La división de la sociedad norteamericana aparece nítida

ALEX PLAVEVSKIEFE

A la hora de escribir estas líneas, todavía no hay un presidente ganador de las elecciones norteamericanas. La noticia no es la victoria de Trump o Biden, sino la incerteza sobre lo sucedido, más propio de otras latitudes políticas que de la acreditada democracia de la mayor superpotencia del mundo.

Trump no tiene asegurada la victoria pese a romper todas las encuestas y ganar en todos los estados considerados claves para conseguir los necesarios 270 votos electorales, como Ohio, Florida y, de momento, Pensilvania. La paralización del escrutinio en diversos estados cuando se llevaba más del 90% realizado, está llevando al país a una batalla judicial que se anuncia acabará en el Tribunal Supremo. Sea cual sea el final, ya podemos afirmar que el daño hecho al sistema electoral y a su democracia es demasiado grande para no obligar a una seria reflexión y autocrítica. Sin olvidar que la división de la sociedad norteamericana aparece nítida a los atónitos ojos del mundo pendiente del resultado final entre dos candidatos que representan, como dijimos, dos concepciones antagónicas de los mismos Estados Unidos, que hoy aparecen más desunidos que nunca.

La confianza del pueblo en sus instituciones y sus dirigentes es consustancial a la democracia, y de este envite sale deteriorada, con grave daño para todos. Las causas de la libertad, la vida y los derechos humanos en todo el orbe civilizado requieren de un proceso electoral transparente en los Estados Unidos. Sin ningún tipo de sombra de deep state.