Sánchez busca coger la bandera LGTBi frente a la derecha y a Podemos

Quiere liderar en exclusiva la respuesta institucional contra los delitos de odio

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Un nuevo delito de odio contra los homosexuales en Madrid ha vuelto a sacudir la sociedad. El aumento de este tipo de agresiones homófobas y la crudeza de las mismas exige una respuesta por parte de los responsables públicos que exceda de la mera condena y se aleje de cualquier ambigüedad. Por esta razón y en una materia muy sensible para los socialistas, en la que se disputan continuamente la bandera de la defensa de los derechos LGTBi con sus socios de coalición de Unidas Podemos, el presidente del Gobierno ha decidido dar un paso al frente y «en primera persona».

Se trata de un mero gesto, un gesto de liderazgo frente a sus convivientes en la Moncloa, pero también frente a la derecha. Pedro Sánchez convocó ayer de «manera urgente» la celebración este mismo viernes de la Comisión de seguimiento del Plan de lucha contra los delitos de odio. Un foro que se reúne con cierta asiduidad, la última vez en el mes de julio, pero que no había estado hasta ahora presidida por el jefe del Ejecutivo. El objetivo de la reunión es «analizar» la situación y «activar nuevos mecanismos» contra este tipo de agresiones y hechos. Ahora se busca la conveniencia de la foto con Sánchez al frente de la reunión para lanzar un mensaje de acción.

El Gobierno ha puesto el máximo énfasis en la condena de esta última agresión homófoba en Madrid e inició ayer la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, expresando «el máximo reproche» social y político. También resaltando que «lo más relevante» del encuentro será el «liderazgo» en «primera persona» de Sánchez. El otro ámbito de acción es el parlamentario. El Congreso aprobó el pasado mes de febrero la toma en consideración de la Ley de igualdad de trato y no discriminación o «Ley Zerolo». Y ahora, el presidente va a pedir a los grupos que «aceleren» su tramitación que se encuentra a expensas de que se convoque la Comisión de Igualdad que debe estudiar las enmiendas presentadas. La ley que «venía a incidir en este tipo de actitudes para evitarlas» generó polémica. Contó con el voto en contra de Vox y con la abstención del PP y de Podemos. Los socios de coalición no la avalaron en plena pugna interna por la «ley trans», porque los socialistas la presentaron sin avisarles, contraviniendo el acuerdo de coalición.

Esto da muestra del trasfondo político que existe en todo lo que rodea al colectivo LGTBi y la premura del presidente para coger la bandera en exclusiva. Lo hace, además, cuando los partidos de la izquierda –desde Compromís hasta sus propios socios morados– señalan a Vox por alentar los discursos del odio que crean el caldo de cultivo para legitimar este tipo de violencias. Desde el Ejecutivo se pone en valor las «fortaleza de las instituciones» y la «determinación de los gobernantes» a la hora de «no tolerar ningún tipo de discurso que aliente a este tipo de agresiones y delitos». Pero, preguntada concretamente por las palabras de la ministra Ione Belarra señalando a Vox, la portavoz del Gobierno, no quiso valorar los «comentarios de uno u otro partido» e insistió en los «valores de convivencia» y «diversidad» que, a su juicio, «comparten la mayoría» de españoles.