«Parot puso en mi casa un coche con 250 kilos de explosivos. Intentó matarme cuando tenía once años»

Lucía Ruiz ve «deleznable» que haya quien homenajee al etarra en Mondragón. «Los que lo hacen están tan enfermos como él»

LucÍa Ruiz y su padre Atanasio, víctimas del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza.
LucÍa Ruiz y su padre Atanasio, víctimas del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza. FOTO: La Razón (Custom Credit)

La izquierda abertzale había organizado para hoy una «marcha solidaria» con la que pretendían recordar al único miembro de ETA del pueblo que permanece aún en prisión: Henri Parot. Es uno de los etarras más sanguinarios, responsable de hasta 39 asesinatos. Aunque ayer desconvocaron el homenaje por relevos de 31 kilómetros, los proetarras lo han transformado en actos y concentraciones por los pueblos vascos para protestar por lo que considera una larga estancia por parte del sanguinario etarra.

El apellido del preso bautizó la doctrina del Tribunal Supremo que alargó las penas de numerosos reclusos hasta su derogación en Estrasburgo. Parot integraba el comando que hizo saltar por los aires la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza en diciembre de 1987, además de perpetrar al menos otros cuatro atentados más con víctimas mortales.

Lucía Ruiz tenía 11 años cuando la pared de la casa cuartel de Zaragoza se le vino encima. Recuerda aún cómo, su padre, con el uniforme y las botas aún sin abrochar, entró en su habitación para comprobar que estaban bien: «¿Sabéis lo que ha pasado?», les preguntó. «Le dijimos: sí. Y nos respondió: pues ya sabéis lo que tenéis que hacer». Y, tras levantar la pared que la cubría, las sacó de allí y se bajó a desescombrar para sacar al resto de compañeros sepultados.

Cuando se habla Parot, Lucía solo puede recordar una cosa: «Puso en mi casa un coche con 250 kilos de explosivo. Intentó matarme». Por ello, asegura que «donde mejor está es en la cárcel. Es un asesino». El hecho de que Mondragón le quiera rendir homenaje le parece «deleznable» y, además, destaca que «los que le homenajean están tan enfermos como él», porque, recuerda, «está en la cárcel por haber asesinado a muchísima gente».

Fotografía de archivo, tomada el 11 de diciembre de 1987 tras el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza
Fotografía de archivo, tomada el 11 de diciembre de 1987 tras el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza FOTO: JAVIER CEBOLLADA EFE

Ante la convocatoria organizada por la red de apoyo a los presos de ETA (Sare) y el colectivo Elkartasun Eguna, la Audiencia Nacional había rechazado prohibirla mientras, delegación del gobierno, guardaba silencio. «Para mí, es un claro enaltecimiento del terrorismo» el hecho de rendir honores a un asesino, advierte.

La izquierda abertzale ha defendido que la condena de Parot es una «cadena perpetua encubierta» pero Lucía replica: «Es mentira. Es una forma de justificar lo injustificable por la época en la que estamos». Apunta que por el atentado de Madrid y por el de Zaragoza, el sanguinario terrorista está condenado a más de 4.000 años y «si hubiera cadena perpetua no saldría de la cárcel con vida, pero saldrá después de los años cumplidos legales en este país» –en 2030– que considera que «son pocos». «Para alguien que ha hecho tanto daño ojalá existiera cadena perpetua».

Por cada asesinato frustrado por la casa cuartel, dice que tenía acumulados más de cien años de cárcel, e insiste Lucía: «Intentó matarme y no lo consiguió».

La hoy delegada de la AVT en Aragón se crió en la casa cuartel de Zaragoza, donde todos los hijos del Cuerpo eran como familia. «Lo hacíamos casi todos juntos, reñíamos incluso por tirar la basura porque era media hora de estar en el patio juntos». Por cercanía de edad, con la que más hablaba era con Rocío, un año mayor que ella que fue asesinada en aquel atentado. «Las más pequeñas –las gemelas sobrinas de Francisco José Alcaraz– eran como nuestros jugueticos, nos encantaba jugar con ellas», recuerda.

Lucía recuerda que sus padres nunca les ocultaron lo que había pasado. «Cuando nos trasladaron ese día a un hotel –donde permanecieron hasta encontrar una casa donde vivir–, nos sentaron a mi hermana y a mí y nos explicaron tal cual lo ocurrido. No nos ocultaron nada y yo, a día de hoy, se lo agradezco». Lucía asegura que ya con once años ella sabía lo que era ETA. «Mi padre siempre estaba de servicio fuera de la casa cuartel y en casa oíamos la radio con mi madre, desayunábamos con las noticias de que habían matado a un guardia civil».

Lucia Ruiz y a su padre junto al monolito que se levantó donde estaba la casa cuartel de Zararagoza en el que fueron asesinadas 11 personas
Lucia Ruiz y a su padre junto al monolito que se levantó donde estaba la casa cuartel de Zararagoza en el que fueron asesinadas 11 personas FOTO: La Razón (Custom Credit)

“Mi padre es un héroe”

Su padre, Atanasio Ruiz les educó para «nunca sentir miedo, ni cuando íbamos con él de uniforme» y «yo jamás oculté a qué se dedicaba». «Siempre se me llenó la boca con ello y ahora aún más». Trabajó hasta el día de su jubilación e incluso le tocó hacer servicios en la casa cuartel «durante un montón de meses», después del atentado hasta que fue derruida. «Para mí, mi padre es un héroe».

Cuando se escucha en su familia que se cede prisiones al País Vasco, termina el fin de la dispersión, preparan un homenaje a Henri Parot o Josu Ternera está en libertad siente «impotencia» ante la posibilidad de que el siguiente paso sea un «festival de puertas abiertas» y todos los etarras salgan a la calle sin haber cumplido sus condenas. Incluso, le preocupa el hecho de que Arnaldo Otegi vaya ganando cada vez más espacios y termine siendo Lehendakari. Lucía lo habla mucho con su padre y dice que todos estos traslados y cesiones les dan «mucha rabia». «No puedo evitar pensar que todo son maniobras políticas porque hay que pasar página». Además, considera que la política de dispersión era «buena política» y «todo esto responde a cesiones políticas y estoy segura de que habrá algo más a partir de octubre».

No cree que el mundo proetarra y los asesinos hayan «ganado» como tal, pero «sí han conseguido mucho de lo que querían, se ha cedido: «Están en los parlamentos cuando deberían estar totalmente ilegalizado» y apunta que los homenajes que se les hacen «solo responde a un envalentonamiento, porque saben que no van a hacer nada contra ellos».

También Lucía critica la actitud del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska que tilda de «pasiva», la de la teoría del «que pase el tiempo a ver qué pasa», la de «darles todo lo que todos pensábamos que iban a pedir» y considera que es quien le está haciendo «el trabajo sucio» al Gobierno.

Treinta y cuatro años después la niña que vio saltar su casa por los aires asegura que las víctimas están abandonadas y son «totalmente incómodas» porque «decimos lo que no quieren oír». «Creo que se está intentando que se pase por encima como si no hubiera pasado nada, después de que nos han intentado matar, nos han arrebatado familias o nos hayan dejado secuelas de por vida».

Lucía, con Parot «solo quiero que se cumpla la ley» y con Josu Ternera «ya veremos lo que ocurre, aquí seguimos esperando. Tengo muchas ganas de ver a Ternera sentado en el banquillo –por la casa cuartel–, porque iré al juicio».

Atanasio Ruiz era guardia civil 1 cuando su hija tenía 11 años y ETA lanzó un coche bomba contra la casa cuartel de Zaragoza en la que vivían
Atanasio Ruiz era guardia civil 1 cuando su hija tenía 11 años y ETA lanzó un coche bomba contra la casa cuartel de Zaragoza en la que vivían FOTO: La Razón (Custom Credit)

Le preocupa que los más jóvenes no sepan lo que realmente pasó, que conozcan una versión tergiversada y el que se les instruya con la falsa idea de que había dos bandos o que estábamos en guerra... «Aquí en el año 87 no había bandos, ni guerras. Llevábamos ya 9 años de Transición, y lo que había es unos señores que llevaban pistolas y explosivos y se dedicaban a matarnos y los demás poníamos los muertos. No es justificable en ningún ámbito. Eran asesinos». Lucía dice que se hable de un atentado de 1987 y haya algunos que se remonten a hablar de Franco para justificarlo «me parece de una incultura tremenda. Mi padre era un guardia civil honrado, no tenía nada que ver con el régimen».

Homenaje a las víctimas del etarra Henri Parot, en la Plaza de la Memoria de Vitoria-Gasteiz
Homenaje a las víctimas del etarra Henri Parot, en la Plaza de la Memoria de Vitoria-Gasteiz FOTO: Iñaki Berasaluce Europa Press

Ahora, la hija del guardia Atanasio da charlas en los colegios sobre lo ocurrido en los años de plomo y le gusta escuchar las preguntas que hacen los más jóvenes sin la maldad de los adultos. «Preguntan sin filtro». La pregunta más repetida en los colegios es la de «¿por qué los etarras no cumplen cadena perpetua? o qué piensan las víctimas de los homenajes y por las series de televisión.

Atanasio Ruiz cada vez que vuelve al monolito que hay donde un día estuvo la casa cuartel le brillan los ojos de la emoción. En ese momento no dice mucho, pero lo vuelve a rememorar «todo».