Casado: «Abrimos las puertas a todos los que quieran sumarse»

El presidente del PP lanza en La Razón un mensaje de integración ante el «desafío de sacar a España de una profunda crisis» ESPAÑA 8

Pablo Casado, presidente del Partido Popular
Pablo Casado, presidente del Partido Popular

Por tercera vez en veinticinco años, España se encuentra ante el desafío de superar una profunda crisis. Una encrucijada diferente a aquellas que se nos abrieron en 1996 y 2011, cuando tocó enderezar el rumbo de una Nación amenazada por los impactos del contexto económico internacional. Diferente, porque hoy las causas de la fractura no son sólo, ni fundamentalmente, externas. La clave de la crisis que vivimos está, más que nunca, en nuestro propio pulso social, político y económico. Por fortuna, la clave para resolverla también está en nosotros.

En poco más de tres años hemos asistido a una inversión de los términos del contrato social y político de la Transición. Las bases por las que hace cuatro décadas aparcamos diferencias que parecían insalvables son socavadas cada día con la complicidad de quienes, desde el Gobierno, deberían ser los primeros en defenderlas. Los mismos que, acuciados por la falta de un apoyo parlamentario sólido, han preferido protestar la letra de nuestra Constitución en la peor compañía antes que preservar ese patrimonio ético y político atesorado por los españoles y admirado fuera de nuestras fronteras. La meta del poder ha sido la única razón que explica la renuncia diaria a los principios que la Izquierda socialdemócrata declara como propios. La permanencia en el Gobierno, la única justificación de un uso perverso de la maquinaria del Estado para procurar su debilitamiento.

Pero las encrucijadas no deberían ser vistas únicamente con preocupación, porque son, sobre todo, el inicio de un nuevo camino. Y España ha demostrado una y otra vez que tiene las mejores condiciones para emprender la ruta hacia un nuevo horizonte de prosperidad y libertad. Nos sobra talento, energía y ambición para afrontarla, y no podemos permitirnos esperar por más tiempo a que sean otros quienes nos pongan en marcha. La historia de España es una historia de superación. Siempre que la situación parecía desesperada los españoles han mostrado una determinación serena llena de valentía, prudencia y sentido común. Descubriendo oportunidades donde otros sólo encontraban problemas, puntos en común donde otros sembraban la división, ilusión frente a los profetas del pesimismo, sin escatimar esfuerzos, dispuestos a despejar de nuestro porvenir la niebla de la adversidad.

Supimos devolver la dignidad a las instituciones, colocar a España en el lugar que merecía en el escenario internacional, asegurar la viabilidad del sistema de la Seguridad Social, fomentar la creación de 4 millones de empleos, alcanzar la estabilidad económica necesaria para entrar por la puerta grande en la Europa del Euro. Fuimos capaces de superar la crisis económica de 2008 y hacerlo extendiendo los beneficios de esa recuperación a toda la sociedad, recuperando los niveles previos de empleo. Afrontamos tareas como la modernización de la administración, elevando sus niveles de transparencia.

Hace ocho meses propuse un gran encuentro para hablar directamente a los españoles sobre su propio país, sobre nuestra responsabilidad en él y también sobre la suya. En este tiempo, y contando con más de 400 expertos y un centenar de organizaciones de la sociedad civil, hemos debatido sobre todo aquello que entendemos necesario para estar preparados para ese nuevo reto que nos espera. Han sido diálogos sinceros donde desde la pluralidad los participantes, sin ahorrar la crítica, han querido mirar hacia delante. Hemos hablado del legado de la Transición y de lo que supuso en términos de concordia, sociedad abierta, europeísmo y libertad. Hemos discutido sobre nuestro Estado de derecho y la seguridad que lo garantiza; sobre el libre mercado y la propiedad privada y sobre el bienestar en la sociedad de las oportunidades, que cuando es real produce resultados positivos para todos.

El resultado de esta gran conversación con la España real recorre esta semana nuestro país, y tendrá su puesta en común en Valencia, donde presentaremos las conclusiones de estos debates. Para nosotros son los fundamentos de una vida digna, de la prosperidad y de la convivencia. Son lo que distingue la civilización del camino a la barbarie, que comienza por convertir la democracia en populismo y sigue convirtiendo el populismo en dictadura. Y frente a ese riesgo queremos liderar una firme reacción cívica de la mano de una mayoría de españoles. Creemos que ellos tienen la fuerza necesaria para corregir todo lo que se ha torcido, el derecho a intentarlo y la esperanza de que lo lograrán.

La respuesta a la crisis no puede ser más populismo, más polarización y más fragmentación social y política. La respuesta debe ser, de nuevo, el reformismo que nace de la voluntad de solucionar los problemas reales que experimentan, en su día a día, nuestras familias frente a la confusión deliberada de los que sustentan su poder en su capacidad de inventar a diario nuevos conflictos para agravar las diferencias entre los españoles.

Del diagnóstico toca pasar a la tarea, y nuestra tarea para España se resume en volver a abrir espacios de libertad para la sociedad, hacerlo con justicia y asegurarnos de que los abrimos para todos. En ese objetivo ni podemos ni pretendemos estar solos. Nuestra mejor historia es aquella que hicimos de la mano de nuestros adversarios, y por eso abrimos nuestras puertas a todos los que quieran sumarse a esta nueva empresa de libertad, también desde la discrepancia en lo accesorio pero compartiendo lo esencial. No queremos una España sin aquellos que no piensan como nosotros, lo que queremos es que España vuelva a caminar hacia un horizonte común. Creemos en los españoles, en todos ellos. Y esa confianza en ellos es la que nos permite proponerles una agenda de transformación que nos sitúe de nuevo en la posición que merece nuestro país. Porque creer y crear van de la mano, pero dejar de creer y fracasar, también.

Nuestra Convención Nacional no es solamente una ocasión para reflexionar sobre dónde estamos y hacia dónde queremos ir, sino una llamada a la acción. Por eso desde el próximo lunes abriremos una nueva etapa de trabajo en la que convertir las conclusiones de esos debates en propuestas urgentes para una alternativa necesaria. Ofrecemos un pacto a todos los españoles. Un amplio acuerdo de libertad basado en lo que nos une. Un compromiso auténtico con las propuestas recibidas para superar la antipolítica radical y populista, y para reforzar todo lo que necesita ser asegurado para emprender el camino de nuestro futuro: la mejor educación y la mejor sanidad posible para nuestras familias, las menores trabas para nuestras empresas, las mejores garantías para nuestros mayores y las mayores oportunidades para el empleo y la vivienda de nuestros jóvenes.

España necesita soluciones concretas, un diagnóstico sincero y una verdadera voluntad de cambio. Necesita personas comprometidas, que digan la verdad, capaces de mirar más allá de sus interés particulares y dispuestos a hacer lo que haga falta para que la sociedad española vuelva a recuperar el pulso y la ilusión. La sociedad española ha demostrado que es capaz de conquistar metas extraordinarias y en el futuro le esperan muchas más, pero ninguna se alcanzará con divisiones ni rencores estériles. Para acompañar a España en ese camino abierto ante ella, para crear con la España en la que creemos, en el Partido Popular nos ponemos, como siempre, con más fuerza que nunca, a su servicio.